Síndrome de Willis-Ekbom o piernas inquietas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo el 26 marzo, 2019
Francisco María García · 27 marzo, 2019
Un exceso en el movimiento de las extremidades inferiores podría significar síntomas claros del llamado síndrome de las piernas inquietas. Se trata de una patología que se deben controlar lo antes posible desde su aparición.

El deseo incesante de mover las piernas puede ser un síntoma de una patología. Si al acostarnos experimentamos la necesitad de temblequear las extremidades inferiores podríamos tener el síndrome de Willis-Ekbom o de las piernas inquietas. Aunque no lo parezca, este es un fenómeno médico previamente tipificado e identificado.

El problema de este padecimiento es que todavía no se conoce su origen. Se sostiene que este es un trastorno neurológico aunque de consecuencias poco relevantes. No obstante, el 3 % de la población mundial podría padecerlo de una forma severa.

¿Qué se sabe sobre el síndrome de Willis-Ekbom o piernas inquietas?

Piernas en una cama
Aunque hay algunos factores predisponentes, la causa exacta se desconoce actualmente.

Existen estadísticas que indican que casi el 10 % de la población mundial manifiesta síntomas relacionados a este padecimiento. También se sabe que afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las edades. No obstante, los síntomas pueden verse en su mayor expresión a partir de los cuarenta años.

Tampoco se identifica un origen claro, pero es que, además, podríamos estar ante un cuadro que puede tener muchas causas. La anemia, la insuficiencia renal y el suministro de algunos fármacos se relacionan a su aparición. En las mujeres, se cree que este puede aparecer a partir del embarazo.

En la actualidad, se cree que esta dolencia tiene relación con la activación de la dopamina. De este neurotransmisor depende el movimiento y su coordinación mediante el sistema nervioso central.

A pesar del desconocimiento, se ha separado en dos tipologías. La también llamada enfermedad de Willis-Ekbom se divide en primaria y secundaria. En el primer caso, aún no se conoce el origen de esta manifestación corporal, mientras que en el segundo, entendemos a este padecimiento cuando es originado por otras enfermedades.

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Sintomatología variada y confusa

Otro de los problemas conectados con el síndrome de las piernas inquietas es que sus síntomas son variados y difíciles de notar. En algunos casos solo se trata de la predisposición a mover las piernas. Pero esta condición tiene otras manifestaciones que pueden ser molestas.

Algunos pacientes manifiestan incomodidad y sensaciones desagradables en las piernas. En ocasiones, esto puede convertirse en calambres y hormigueos. Como muchos de estos síntomas se evidencian en la noche, algunos afectados experimentan dificultades para conciliar el sueño.

Por supuesto, esto genera cansancio, fatiga y somnolencia durante el día. Además, esta necesidad de movimiento tiene un paralelismo con el ritmo circadiano. Es decir, que entre la tarde y la noche suelen aumentar. Así, el síndrome de Willis-Ekbom es una enfermedad crónica y progresiva en el tiempo.

Identificando al síndrome de Willis-Ekbom

Mujer tocándose las piernas
Los hormigueos y las molestias se suman a la baja calidad del sueño de estos pacientes.

Para ayudar a identificar el síndrome de las piernas inquietas, hacemos un listado de las señales y síntomas:

  • La necesidad de movimiento ocurre en el descanso: cuando nos referimos a esta enfermedad no podemos confundirla con un reflejo o hiperactividad. De hecho, el movimiento suele ocurrir cuando estamos descansando y no durante la cotidianidad.
  • Los síntomas se manifiestan en la noche: este es uno de los requisitos para determinar que existe el padecimiento. En la práctica, la mayoría de los pacientes diagnosticados no presentan esta necesidad de mover las piernas durante el día.
  • Espasmos nocturnos: se presenta movimiento periódico de las extremidades durante el sueño. Este es en sí mismo otro tipo de padecimiento que se relaciona al síndrome. El espasmo puede ocurrir incluso al dormir.
  • Alivio en el movimiento: la buena noticia es que al movernos podemos sentir que se alivia el hormigueo o la sensación que experimentemos. No importa si experimentamos picazón, molestia o dolor. Por lo general disminuye al temblequear las extremidades inferiores.

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Posibles tratamientos

En primera instancia, si sentimos molestia, lo correcto es realizar el movimiento, incluso es recomendable salirse de la cama y caminar durante algunos minutos. El inconveniente no es tanto esta sensación como la baja calidad de vida de los afectados que se asocia a la dificultad para lograr un sueño reparador.

Por ello, conviene realizar terapias y tratamientos que mejoren la calidad del sueño. También existen enfoques a nivel de la psicología, con los que se pueden experimentar algunas mejorías. Algunos recomiendan la terapia cognitivo-conductual, pues en ocasiones este síndrome tiene que ver con aspectos psicológicos y emocionales.

Quienes creen que sufren de síndrome de las piernas inquietas deben buscar ayuda médica. Aunque parezca algo sin importancia, los efectos de esta sintomatología suelen agravarse con la edad. Aun cuando no existe una prueba diagnóstica, lo correcto es que la situación sea abordada por un profesional.

  • Sociedad española del sueño. Síndrome de las piernas inquietas. Extraído de: http://www.ses.org.es/docs/guias-spi.pdf
  • Medigraphic. 2007. Síndrome de las piernas inquietas: clínica, manejo y estudio polisomnográfico. Extraído de: http://www.medigraphic.com/pdfs/plasticidad/prn-2007/prn071_2d.pdf