Síndrome de Willis-Ekbom o piernas inquietas

Francisco María García·
06 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo al
26 Marzo, 2019
Un exceso de movilidad en las extremidades inferiores podría ser un síntoma claro del síndrome de las piernas inquietas. Una patología que debe ser controlada lo antes posible.

El deseo de mover las piernas de forma constante puede ser síntoma de una patología. Si al acostarte experimentas la necesidad de impulsar las extremidades inferiores, podrías tener el síndrome de Willis-Ekbom o de las piernas inquietas.

El problema de este padecimiento es que todavía no se conoce su origen. Se sostiene que este es un trastorno neurológico, aunque de consecuencias poco relevantes. No obstante, el 3 % de la población mundial podría padecerlo de una forma severa.

¿Te interesa? Sigue leyendo para enterarte de aquellos aspectos en los que se han centrado la Sociedad Española del Sueño en colaboración con la Sociedad Española de Neurología para crear una red informativa que permita identificar la enfermedad a tiempo.

¿Qué se sabe sobre el síndrome de Willis-Ekbom o piernas inquietas?

Existen estadísticas que indican que casi el 10 % de la población mundial manifiesta síntomas relacionados a este padecimiento. También se sabe que afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las edades. No obstante, los síntomas pueden verse en su mayor expresión a partir de los cuarenta años.

Tampoco se identifica un origen claro; pero es que, además, se suele presentar un cuadro que puede tener diversas causas. La anemia, la insuficiencia renal y el suministro de algunos fármacos se relacionan a su aparición. Y en las mujeres, se piensa que aparece con mayor facilidad a partir del embarazo.

Piernas en una cama
Aunque hay algunos factores que se están evaluando, la causa exacta se desconoce en la actualidad.

En la actualidad, se cree que esta dolencia tiene relación con la activación de la dopamina. De este neurotransmisor depende el movimiento y su coordinación mediante el sistema nervioso central.

A pesar del desconocimiento, se ha separado en dos tipologías. La también llamada enfermedad de Willis-Ekbom se divide en primaria y secundaria. En el primer caso, aún no se conoce el origen de esta manifestación corporal; mientras que en el segundo, este padecimiento es provocado por otras enfermedades.

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Sintomatología variada y confusa

Otro de los problemas conectados con el síndrome de las piernas inquietas es que sus síntomas son variados y difíciles de notar. En algunos casos, solo se trata de la predisposición a mover las piernas. Pero esta condición tiene otras manifestaciones que pueden ser molestas.

Algunos pacientes presentan incomodidad y sensaciones desagradables en las piernas. En ocasiones, esto puede convertirse en calambres u hormigueos. Y como algunos de síntomas se evidencian en la noche, a menudo hay dificultades para conciliar el sueño.

Por supuesto, esto genera cansancio, fatiga y somnolencia durante el día. Además, esta necesidad de movimiento tiene un paralelismo con el ritmo circadiano. Es decir, que entre la tarde y la noche suelen aumentar. Así, el síndrome de Willis-Ekbom es una enfermedad crónica y progresiva en el tiempo.

Identificando al síndrome de Willis-Ekbom

Para ayudar a identificar el síndrome de las piernas inquietas, te ofrecemos un listado de señales y síntomas basado en los criterios del investigador Francisco Aguilar Rebolledo:

  • La necesidad de movimiento ocurre en el descanso: esta enfermedad no debe ser confundirla con un reflejo o hiperactividad. De hecho, el movimiento suele ocurrir cuando se está descansando y no durante la cotidianidad.
  • Los síntomas se manifiestan en la noche: este es uno de los requisitos para determinar que existe el padecimiento. En la práctica, la mayoría de los pacientes diagnosticados no presentan esta necesidad de mover las piernas durante el día.
Mujer tocándose las piernas
Los hormigueos y las molestias se suman a la baja calidad del sueño de estos pacientes.
  • Espasmos nocturnos: se presenta movimiento periódico de las extremidades durante el sueño. Este es, en sí mismo, otro tipo de padecimiento que se relaciona al síndrome. El espasmo puede ocurrir incluso al dormir.
  • Alivio en el movimiento: la buena noticia es que, al moverse, quizás sientas que se alivia el hormigueo o la sensación que experimentes. Y es que no importa si existe picazón, molestia o dolor. Por lo general, disminuye al temblequear las extremidades inferiores.

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Posibles tratamientos

En primera instancia, si sientes molestia, lo correcto es realizar el movimiento; incluso es recomendable salirse de la cama y caminar durante algunos minutos.

El inconveniente no es tanto esta sensación como la baja calidad de vida de los afectados que se asocia a la dificultad para lograr un sueño reparador. Por ello, conviene realizar terapias y tratamientos que mejoren la calidad del sueño.

También existen enfoques con los que es posible ofrecer algunas mejorías. Algunos recomiendan la terapia cognitivo-conductual; ya que, en ocasiones, este síndrome tiene que ver con aspectos psicológicos y emocionales.

En cualquier caso, quienes crean que sufren este síndrome deben buscar ayuda médica. Aunque parezca algo sin importancia, los efectos de esta sintomatología suelen agravarse con la edad. Por lo que, aún cuando no existe una prueba diagnóstica, lo correcto es que la situación sea abordada por un profesional.

  • Sociedad española del sueño. Síndrome de las piernas inquietas. Extraído de: http://www.ses.org.es/docs/guias-spi.pdf
  • Francisco Aguilar Rebolledo. Medigraphic. 2007. Síndrome de las piernas inquietas: clínica, manejo y estudio polisomnográfico. Extraído de: http://www.medigraphic.com/pdfs/plasticidad/prn-2007/prn071_2d.pdf