El síndrome de deficiencia muscular abdominal

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 8 febrero, 2019
Andrea Flores · 8 febrero, 2019
Este síndrome congénito bastante raro supone grandes dificultades para el bebé, por lo que generalmente se trata quirúrgicamente.

Por norma general, el síndrome de deficiencia muscular abdominal se refiere a una enfermedad de carácter congénita y poco frecuente entre los recién nacidos. De acuerdo con los estudios, aparece un caso por cada 30.000- 40.000 nacimientos. Y la gran mayoría de pacientes son varones.

Por otra parte, la enfermedad está asociada a una serie de alteraciones que afectan a diversos sistemas o aparatos del sujeto. Además, puede presentarse junto a otros defectos congénitos adicionales.

Otros nombres que recibe esta patología es síndrome del abdomen en ciruela pasa o síndrome de Eagle-Barret. También se denomina síndrome de la triada puesto que siempre se asocia a tres problemas:

  • Vejiga dilatada y otras alteraciones en las vías urinarias superiores, es decir, los uréteres y los riñones.
  • Debilidad grave de los músculos abdominales. Existen casos clínicos en los que los pacientes no poseen ese tipo de músculos.
  • Testículos no descendidos hacia la bolsa testicular de manera normal.

Causas

Actualmente, se desconocen los factores o desencadenantes exactos que favorecen el desarrollo del síndrome de deficiencia muscular abdominal. Sin embargo, se han revisado varios casos clínicos en familias, por lo que los expertos suponen la presencia de un factor genético.

Combatir el estreñimiento infantil.

Así, durante el desarrollo del embarazo los especialistas piensan que una obstrucción de la uretra puede ser el inicio de la enfermedad. De esta manera, la orina no podría avanzar y se produciría un reflujo hacia la vejiga del feto.

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Síntomas

Por norma general, los pacientes presentan una serie de señales que pueden estar asociadas a este trastorno. Por ejemplo, entre los síntomas más comunes podemos destacar:

  • Ausencia de testículos.
  • Problemas para toser con normalidad.
  • La zona abdominal presenta una apariencia arrugada y en ella se pueden palpar fácilmente los órganos urinarios. Asimismo, se pueden observar los intestinos y sus movimientos característicos (peristaltismo).
  • Desarrollo de infecciones en las vías urinarias con frecuencia. Se trata de infecciones muy poco comunes en niños y en varones de cualquier edad.
  • Dificultades para andar, sentarse o mantenerse erguido. Este síntoma aparece si aparecen músculos abdominales poco desarrollados.
  • Alteraciones relacionadas con el tránsito intestinal. En especial, el estreñimiento.

¿Cómo se diagnostica?

Normalmente, el equipo médico utiliza una serie de pruebas médicas para identificar esta alteración y descartar otras con características similares. Así, las pruebas que se llevan a cabo son:

  • Ecografía durante el embarazo. En la imagen obtenida, los expertos pueden ver ciertos síntomas a simple vista. Se trata del examen médico que se lleva con más frecuencia dentro del diagnóstico de esta patología. También puede realizarse una ecografía de los riñones para comprobar sus características y funcionamiento.
  • Cistouretrograma miccional (o VCUG). Se trata de una clase de radiografía que se centra en el tracto urinario y demuestra si existe un reflujo de la orina en el paciente.
Cirugía abdomen.

  • Pielografía intravenosa (o IVP). Consiste en una técnica que utiliza la radiografía para analizar las vías urinarias y el desplazamiento de la orina por ellas.
  • Otros exámenes médicos rutinarios como el análisis de sangre.

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Tratamiento del síndrome de deficiencia muscular abdominal

El tratamiento del síndrome de deficiencia muscular abdominal requiere, en primera instancia, una entrevista con el paciente. Algunos de los aspectos que más se tienen en cuenta son la edad, la gravedad de los síntomas, alergias a medicamentos, entre otros.

Una vez realizada la entrevista y llevada a cabo la evaluación física del paciente, los especialistas presentan las terapias más favorables y sus posibles riesgos.

Generalmente se presentan las siguientes opciones de tratamiento:

  • Administración de antibióticos, a modo de prevención de infecciones en el sistema urinario.
  • Práctica de intervenciones quirúrgicas. Entre las cirugías más frecuentes podemos encontrar:
    • Cistostomía. Consiste en la realización de una pequeña apertura en la vejiga para evacuar la orina de forma usual.
    • Se trata de una operación en la cual se colocan los testículos desplazados dentro del escroto.
    • Cirugía mayor para reparar la pared abdominal y parte del sistema urinario.
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