Síndrome de Gilbert: síntomas y tratamiento

Edith Sánchez · 14 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 2 octubre, 2019
Si bien el síndrome de Gilbert es fruto de una anomalía heredada, lo cierto es que no provoca ninguna afectación de salud. Por lo mismo, no requiere de ningún tipo de tratamiento y tampoco demanda un seguimiento médico.

Según las estimaciones efectuadas, el síndrome de Gilbert es una condición presente en un 1 % de la población mundial. Sin embargo, se presenta en un promedio de entre el 5 y el 10 % de algunas poblaciones. Se trata de un problema hereditario, que normalmente es detectado en los adultos de entre 20 y 30 años de edad.

Lo más frecuente es que el síndrome de Gilbert se encuentre cuando se hace un análisis de sangre rutinario.  La enfermedad fue descrita por primera vez en 1902, por Augustin Nicolas Gilbert y Pierre Lereboullet. De ahí el nombre del síndrome.

El síndrome de Gilbert es una condición benigna, pero crónica. Se debe a una mutación genética que es hereditaria. Muchas de las personas que padecen ese mal lo ignoran, ya que no provoca un cuadro de síntomas fácilmente detectable.

El síndrome de Gilbert

Bilirrubina.
El síndrome de Gilbert se caracteriza por unos niveles elevados de bilirrubina. Aunque causa preocupación, es una condición que se considera benigna.

El síndrome de Gilbert es una condición hereditaria que se caracteriza por elevados niveles de bilirrubina en la sangre. También se le conoce con el nombre de insuficiencia hepática constitucional e ictericia familiar no hemolítica.

Se trata de una disfunción en la que el hígado no procesa la bilirrubina de la forma en que debería hacerlo. Sin embargo, el síndrome de Gilbert no produce daños. Hay que anotar que la bilirrubina es una sustancia que tiene su origen en los glóbulos rojos que envejecen y son procesados por el hígado.

Normalmente la bilirrubina es evacuada del organismo a través de la materia fecal y de la orina. Cuando la bilirrubina se eleva, el hígado no logra procesarla adecuadamente. Debido a ello, la esta sustancia comienza a ser absorbida por la piel y los tejidos.

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Causas

El síndrome de Gilbert es consecuencia de la reducción de la capacidad en los hepatocitos (células del hígado) para excretar bilirrubina. Cuando los glóbulos rojos envejecen y se deterioran, liberan hemoglobina. Esta es metabolizada y forma un grupo de sustancias denominadas “Hemo”.

El hemo se transforma primero en biliverdina y, luego, en algo así como una primera versión de bilirrubina, llamada “no conjugada” o indirecta. Cuando esta pasa por el hígado y se combina con el ácido glucurónico, se provoca una reacción que da como resultado la bilirrubina directa o conjugada.

Si el proceso se completa adecuadamente, la bilirrubina se vuelve soluble al agua y es excretada por la bilis. Sin embargo, en algunas personas hay un gen mutado que impide la producción normal de la enzima que regula la producción de bilirrubina. Esto conduce al síndrome de Gilbert.

Síntomas y diagnóstico del síndrome de Gilbert

Ictericia.
La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y los ojos. Es el síntoma más característico del síndrome de Gilbert.

El principal síntoma del síndrome de Gilbert es la ictericia, es decir, el color amarillento en la piel y en los ojos. Esto se hace más visible en momentos en los que hay una situación de alto estrés, cuando hay ayuno prolongado, durante el trascurso de enfermedades infecciosas o cuando se hacen grandes esfuerzos.

Otro de los síntomas presente en el síndrome de Gilbert es la incapacidad para procesar correctamente algunas sustancias, en especial algunos fármacos. En particular, algunas personas afectadas por este mal, presentan un incremento del riesgo de toxicidad por el fármaco paracetamol.

No hay otros síntomas reconocibles. En el análisis de sangre de las personas con esta afección, la bilirrubina indirecta presenta índices elevados, mientras que la bilirrubina directa se mantiene en índices normales. Los análisis hepáticos también son normales y no se detecta ninguna anomalía en las pruebas de imagen.

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Tratamiento

El síndrome de Gilbert no demanda ningún tipo de tratamiento, ya que se trata de una anomalía que no produce daños, por lo cual es considerada benigna. Esta disfunción no provoca ningún tipo de incidencia sobre la calidad de vida de una persona, al punto que muchas veces pasa totalmente desapercibida.

Tampoco se registra ningún tipo de complicaciones originadas por el síndrome, ni exige ningún régimen de dieta especial. No afecta la capacidad para realizar ejercicio de forma normal. El único cuidado que debe observarse es el de la ingestión de ciertos fármacos, como el paracetamol.

Como ya se anotó, en el síndrome de Gilbert hay un riesgo aumentado de efectos hepáticos secundarios a la ingestión de algunos fármacos. Por lo demás, una persona con esta condición puede llevar una vida completamente normal, sin que requiera de ningún cuidado especial.

La ictericia puede aparecer y desaparecer varias veces a lo largo de la vida, sin que esto implique ningún riesgo para la salud. Una vez establecido el diagnóstico, no es necesario realizar ningún tipo de seguimiento médico para esta condición.

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