Conoce el síndrome del intestino irritable

Alicia Romero · 15 febrero, 2018
El síndrome del intestino irritable no tiene cura, de hecho, se desconocen sus causas, pero no es una patología grave.

El síndrome del intestino irritable (SII) es una patología funcional del intestino. Es decir, no deriva de ninguna alteración anatómica.

Produce dolor abdominal con síntomas intestinales en forma de diarrea o estreñimiento. No tiene carácter maligno pero afecta negativamente en la calidad de vida de quienes lo sufren.

Es un trastorno muy frecuente en países desarrollados, en nuestro país aparece en un 8,3% de la población.

Causas del síndrome del intestino irritable

A pesar de ser una patología muy frecuente que ocupa casi la mitad de las consultas de digestivo, no se conoce qué causa este problema intestinal.

Lo que si se conoce son procesos que intervienen en la patogenia de esta enfermedad:

  • Alteración de las bacterias intestinales, la flora intestinal. Esta colonización microbiana varía con la edad.
  • Cambios en la motilidad intestinal.
  • Psicopatología. El síndrome del intestino irritable está asociado a síndromes ansioso-depresivos.
  • Sobrecrecimiento bacteriano, producido por procesos infecciosos o alteraciones del sistema inmune.

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Síntomas del síndrome del intestino irritable

Mujer con dolores por la gastroenteritis

La alteración intestinal puede cursar con diarrea o estreñimiento, diferenciándose tres variedades de síndrome del intestino irritable:

  • SII con diarrea
  • SII con estreñimiento
  • SII alternante

La forma alternante es la más común, seguida de la forma con estreñimiento. En último lugar, el síndrome del intestino irritable diarreico.

Los criterios Roma III dicen que para diagnosticar el síndrome del intestino irritable debe haber dolor abdominal durante al menos 3 meses acompañado de cambios en frecuencia y consistencia de las heces. Además, el dolor se alivia con la defecación.

Diagnóstico del síndrome del intestino irritable

diagnostico

El diagnóstico de este síndrome es de exclusión. Esto quiere decir que antes de diagnosticar al paciente hay que descartar otras causas que pueden producir estos síntomas.

Una vez establecida la clínica hay que buscar signos que indican alguna causa orgánica que produzca la alteración intestinal. Es lo que se denominan síntomas de alarma:

  • Pérdida de peso
  • Tener más de 50 años
  • Síntomas durante la noche, sobre todo si despiertan al individuo mientras duerme
  • Fiebre
  • Sangre en heces
  • Antecedentes familiares de enfermedades intestinales como cáncer de colon, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedad celiaca
  • Anemia

La presencia de alguno de estos síntomas o que estos sean graves obligan a realizar una serie de pruebas que orienten hacia la etiología.

Si predomina la diarrea se recomienda descartar una enfermedad celiaca, hacer una biopsia intestinal con una colonoscopia y un cultivo de heces. También se pide una analítica con función hemática, tiroidea y bioquímica.

Por otro lado, si el síntoma principal es el estreñimiento las pruebas a realizar son una analítica y una colonoscopia.

Existen biomarcadores que orientan hacia la posible etiología, como la calprotectina fecal. La calprotectina es una proteína presente en los neutrófilos, células del sistema inmune. Estas células aumentan durante la inflamación, por lo que si la calprotectina fecal está alta indica inflamación intestinal.

Si la prueba de la calprotectina es negativa, apoya el diagnóstico del síndrome del intestino irritable. Se utiliza en pacientes con estos síntomas menores de 50 años, evitando así la colonoscopia.

Si las pruebas no indican ninguna patología digestiva que cause los síntomas, junto a una exploración física normal, se diagnostica el síndrome del intestino irritable.

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¿Cómo se trata el síndrome del intestino irritable?

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Una vez descartados otros procesos que cursen con estreñimiento o diarrea, el abordaje terapéutico depende del síntoma predominante.

La patología digestiva, especialmente en pacientes mayores, angustia mucho y hace pensar en enfermedades graves como el cáncer de colon. Por esta razón, el primer paso al diagnosticar esta patología es informar al paciente del curso benigno de la enfermedad para tranquilizarle.

Aunque no sea una enfermedad grave, no existe tratamiento curativo. Son recomendables medidas de higiene alimentaria para evitar comidas agresivas para el tubo digestivo.

Asimismo, el ejercicio físico y abordar posibles problemas psicosociales pueden ser útiles en algunos pacientes.

Por último, para disminuir las molestias que provoca la enfermedad, pueden utilizarse fármacos en función del síntoma predominante:

  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Dolor abdominal
  • Distensión abdominal (hinchazón)

Los fármacos probióticos o medicamentos como la rifaximina son algunas de las opciones terapéuticas para estos sujetos.