Síndrome de Mallory-Weiss: ¿cuáles son sus síntomas y tratamiento?

Edith Sánchez · 5 octubre, 2019
La presencia de sangre en el vómito o en las heces fecales se considera una señal de alarma que implica acudir a consulta médica cuanto antes.

El síndrome de Mallory-Weiss es un trastorno en el cual una persona presenta laceraciones o desgarramientos en la zona en donde se unen el esófago y el estómago. Suele curarse de forma espontánea, pero otras veces requiere un tratamiento.

Habitualmente, esto se produce por episodios de vómito pesado. Lo más común es que las laceraciones o desgarramientos aparezcan un tiempo después de varios episodios de esta clase. Por eso, son más propensos a sufrir este síndrome aquellas personas que tengan trastornos que incluyen vómitos frecuentes.

El síndrome de Mallory-Weiss es más habitual entre las personas mayores, de entre 40 y 60 años. Sin embargo, también puede afectar a adultos de otras edades e incluso a niños. Esta condición se presenta tanto en hombres como en mujeres en igual proporción.

Aspectos generales del Síndrome de Mallory-Weiss

Dolor de estómago, cinitaprida

En el síndrome de Mallory-Weiss lo usual es que las laceraciones o desgarramientos se curan por sí solas en un lapso de 7 a 10 días. Sin embargo, también es posible que den lugar a hemorragias más profusas, que a veces pueden requerir de cirugía.

Hay algunos factores que aumentan el riesgo de padecer síndrome de Mallory-Weiss. Estos son:

  • Ingestión de grandes cantidades de alcohol.
  • Enfermedad hepática grave.
  • Tos, hipo o gran esfuerzo en la evacuación intestinal.
  • Hernia hiatal, esofagitis o gastritis.
  • Lesión abdominal.
  • Bulimia.
  • Náuseas y vómitos durante el embarazo.
  • Dar a luz.
  • Ciertos medicamentos.

Hasta el 25% de los pacientes no tienen ninguno de esos factores de predisposición. A su vez, el 83% de quienes presentan síndrome de Mallory-Weiss tienen algún tipo de anomalía previa en la mucosa gástrica.

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¿Qué síntomas produce?

El síntoma típico del Síndrome de Mallory-Weiss es la hemorragia digestiva. Lo normal es que ceda espontáneamente. Si la hemorragia es muy profusa, saldrá del tubo digestivo por la boca o por el ano.

En las heces la sangre aparece en forma de hilos o melenas, o totalmente digerida en las heces. Si este es el caso, las heces tendrán color negro. Si sale en el vómito, la sangre rara vez presenta su color rojo típico. Su aspecto cambiará a un tono más marrón.

Hay otras enfermedades que generan síntomas similares. Entre ellas, el síndrome de Zollinger-Ellison, la gastritis crónica erosiva, la úlcera péptica, perforación de esófago o síndrome de Boerhaave.

Tratamiento del Síndrome de Mallory-Weiss

Paciente siendo explorado por endoscopia

Como ya hemos comentado, en la mayoría de los casos las heridas se curan sin necesidad de ninguna intervención. Normalmente, esto ocurre entre las 24 y 48 horas siguientes. Durante este tiempo el paciente debe estar bajo observación médica. La cicatrización se produce entre 5 y 10 días después.

En caso de que el sangrado no se detenga, lo más habitual es que se administren medicamentos para reducir la acidez estomacal. También para controlar los vómitos y las náuseas. La efectividad de los fármacos está bajo debate. Si el problema persiste, lo habitual es que se siga alguna de las dos siguientes líneas de acción:

  • Terapia de inyección: se inyectan medicamentos para cerrar el vaso sanguíneo y parar el sangrado.
  • Terapia de coagulación: se aplica calor para sellar el vaso que está desgarrado.
  • Cirugía. Solo es necesario realizarla en los casos más graves, que son una minoría. Se hace por laparoscopia y el objetivo es coser la laceración.

En algunos casos el paciente requiere de una transfusión sanguínea tras estos procedimientos para compensar la pérdida de sangre por la hemorragia. Esto ocurre en una proporción del 40% al 70% de los casos.

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Prevención y pronóstico

La mejor manera de prevenir el síndrome de Mallory-Weiss es mantener una dieta sana y equilibrada. También es aconsejable reducir el consumo de alcohol al mínimo. Cualquier práctica tendiente a provocar vómitos se debe evitar.

En general, el síndrome de Mallory-Weiss no presenta complicaciones, salvo las consecuencias de la pérdida de sangre por la hemorragia. En el 9% de los pacientes se presenta afectación de la estabilidad hemodinámica. La tasa de mortalidad por este mal es muy baja.

El desenlace clínico del síndrome de Mallory-Weiss suele ser muy positivo. Sin embargo, cuando hay problemas de cirrosis hepática o trastornos en la coagulación de la sangre, aumenta significativamente la probabilidad de tener nuevos episodios de hemorragia en el futuro.

Conclusión

El síndrome de Mallory-Weiss afecta a la zona de unión del esófago con el estómago, produciendo desgarros y hemorragias. Suele curarse solo. No obstante, en los casos más graves, hoy en día disponemos de diferentes técnicas que permiten erradicar el problema.

Te recomendamos que adoptes unos hábitos de vida saludable como mantener una dieta sana y realizar deporte de forma regular. Estos hábitos te ayudarán a prevenir el síndrome de Mallory-Weiss.

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