Síndrome de piernas cansadas: ¿en qué consiste?

17 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la enfermera Maria Marin Garcia
El síndrome de piernas cansadas aparece debido a la insuficiencia en el retorno venoso. Si bien muchos casos requieren intervención médica, en general puede mejorar con cambios en el estilo de vida.

Las demandas del día a día pueden tener mucha influencia sobre la salud. Que aparezca cansancio tras horas de pie es normal. No obstante, si la sensación es continua, podríamos estar ante el síndrome de piernas cansadas, algo desconocido para muchos, pero sufrido por multitud de personas.

Por suerte, el síndrome de piernas cansadas no es una enfermedad grave, aunque sí puede limitar las actividades de la vida diaria y ha de ser vigilada y controlada.

Además, este síndrome afecta al 20-30 % de la población adulta. A mayores de 50 años les afecta en un 50 % y es cinco veces más frecuente en mujeres. Se da también más en personas obesas, de hábitos sedentarios o que pasan mucho tiempo de pie.

Por desgracia, en muchas ocasiones este problema de salud está relacionado de manera directa con la profesión desempeñada. Pasar muchas horas de pie o sentado puede afectar de forma negativa la salud y la de las piernas.

En este espacio detallamos más sobre el síndrome de piernas cansadas, sus síntomas, causas y consejos para prevenir o mejorar la salud al respecto. ¡Descubre más!

¿En qué consiste el síndrome de piernas cansadas?

Debido al proceso natural de envejecimiento celular, las paredes de las células aumentan de tamaño a mayor velocidad. Esto hace que los vasos sanguíneos, formados por multitud de células, sean más frágiles y menos eficaces.

Las venas tienen como función recoger la sangre de todo el organismo y devolverla al corazón. Con respecto al sistema venoso de las piernas, para que la sangre suba (en dirección contraria a la gravedad), dispone de pequeñas válvulas que impiden que la sangre retroceda, además de una capa muscular que ayuda en el bombeo.

Cuando el retorno venoso es insuficiente, ya sea porque falla el bombeo o porque la sangre queda estancada, aparecen los primeros síntomas: pesadez, cansancio e hinchazón de las piernas. Esto sucede al producirse salida de líquido de las venas a los tejidos.

Si esto se alarga en el tiempo, debido a la presión excesiva que sufre la pared venosa, pierde la capacidad de contener la sangre en su interior. Es aquí cuando aparecen las varices y la común enfermedad vascular conocida como insuficiencia venosa crónica (IVC).

¿En qué consiste el síndrome de piernas inquietas?
El síndrome de las piernas cansadas puede originarse por una insuficiencia del retorno venoso.

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Síntomas del síndrome de piernas cansadas

En linea general, los signos y síntomas habituales del síndrome de piernas cansadas son los siguientes:

  • Pesadez y edemas en las piernas.
  • Dolor.
  • Prurito (picor).
  • Cansancio.
  • Calambres musculares.
  • Parestesias nocturnas (sensación de adormecimiento de las piernas).
  • Hormigueo y agujetas.
  • Varices o arañas vasculares (venas dilatadas, al no tener capacidad de retornar toda la sangre al corazón. Las arañas vasculares son de menor tamaño y de color rojizo, mientras que las varices son de mayor tamaño y tienen un color más azulado).
  • Hinchazón, que empeora al estar de pie o sin moverse mucho tiempo.

Como dato clínico, los síntomas que más se dan en la mayoría de los casos son el prurito, la pesadez y el dolor.

¿Qué factores influyen en su aparición?

Existen factores que predisponen al síndrome de piernas cansadas y que se pueden evitar, como son los que comentamos a continuación.

  • La edad. Diversos estudios exponen que la frecuencia de enfermedades venosas alcanza el 60 % en mayores de 65 años
  • Antecedentes personales (enfermedad circulatoria previa).
  • Predisposición genética (antecedentes familiares)
  • Estado hormonal (en particular, durante el embarazo, la menopausia, la toma de anticonceptivos orales y los tratamientos hormonales sustitutivos).
  • Morfología del pie. El pie plano (disminuye la contracción muscular que realizamos de manera natural al caminar).

Además, existen también factores evitables que agravan el síndrome, como los siguientes: 

  • El sedentarismo.
  • Estar de pie o sentado muchas horas al día.
  • La exposición prolongada al sol o al calor.
  • Las profesiones de riesgo: personal sanitario, azafatos, personal de hostelería, peluqueros, amos de casa, trabajadores de oficina, conductores, profesores, teleoperadores, etcétera.
  • El sobrepeso o la obesidad, sobretodo en el caso de las mujeres. El aumento del tejido adiposo en las piernas complica la eficacia de la bomba muscular que ayuda al retorno venoso
  • El estreñimiento, porque provoca un aumento de la presión abdominal y puede dificultar el retroceso de sangre al corazón.
  • La ropa ajustada en piernas y caderas, pues interfiere en el retorno venoso.
  • Las altas temperaturas. El calor provoca dilatación de las venas y dificulta el retroceso de sangre al corazón

De esta manera, todas estas influencias se pueden ver modificadas antes de la aparición del síndrome o, por el contrario, podemos ayudar a aliviar sus molestias y complicaciones a largo plazo.

¿Qué factores influyen en su aparición?
Hay factores modificables que inciden en el síndrome de las piernas cansadas. Uno de ellos es el uso de ropa demasiado ajustada.

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Consejos para la prevención y alivio del síndrome de piernas cansadas

La principal solución para evitar el síndrome de las piernas cansadas es cambiar los hábitos de vida. Con respecto a las medidas que podemos utilizar para prevenir el síndrome o aliviar sus posibles efectos cuando aparece, están las siguientes:

  • Mantener las piernas en alto: hacer descansos con las piernas elevadas durante al menos 30 minutos,  2 o 3 veces al día. Debe sentarse y elevar las piernas por encima del nivel de la cadera, apoyada sobre un sillón sin cruzarlas
  • Realizar ejercicio físico diario: al menos 30-60 minutos al día. Evitar ejercicios de pesas en piernas. Se recomiendan actividades aeróbicas como natación, bicicleta, pilates o yoga.
  • Evitar el sobrepeso: seguir una dieta baja en calorías.
  • Evitar fuentes de calor y exposición excesiva al sol: puede ser beneficioso baños de agua fría en las piernas.
  • Dormir con las piernas levantadas unos 10 o 20 cm.
  • No utilizar ropa o calzado ajustados: es preferible usar prendas de tejidos naturales para mejorar la transpiración de la piel. Puede ser beneficioso un poco de tacón en el calzado, aunque se deben evitar los tacones altos.
  • Evitar el estreñimiento: intentar establecer un patrón diario de deposiciones, estableciendo nuevos hábitos.
  • Controlar la tensión arterial.
  • Realizar masajes, desde los pies hacia arriba: para ayudar a la circulación y disminuir el acúmulo de líquido en los tobillos.
Medias de compresión
En caso de síndrome de piernas cansadas se pueden sugerir opciones terapéuticas como las medias o vendas de compresión.

Posibles tratamientos

El síndrome de piernas cansadas no resulta ser un problema grave, pero sí es un tema cada vez más común en consulta sanitaria. En la actualidad, como tratamiento se utilizan las opciones que comentamos a continuación:

  • Terapia compresiva: consiste en aplicar presión sobre las piernas mediante el uso de vendas o medias de compresión elástica. Se debe elegir la compresión, talla y modelo adecuado, que será distinto para cada persona, por lo que es esencial que las recomiende siempre un profesional.
  • Hidroterapia: duchas combinadas con masajes con agua fría o alternando agua fría con tibia. Esto sirve para estimular la circulación venoso.
  • Fitoterapia: existen plantas medicinales que ayudan a mejorar la circulación sanguínea. Siempre recomendado por un profesional y supervisado por farmacéuticos. Ejemplos de ellas son: ginkgo biloba, rusco, hamamelis virginiana, entre otras.
  • Fármacos: consiste en la administración de venotónicos, siempre bajo prescripción médica, que mejoran el retorno venoso.
  • Cirugía vascular: en casos extremos.

El síndrome de piernas cansadas puede afectar la calidad de vida si no se le brinda atención oportuna. Por eso, ante los primeros síntomas, es conveniente consultar al médico.