El síndrome posvacacional: ¿Cómo reducirlo?

Yamila Papa 25 noviembre, 2017
Puesto que el síndrome posvacacional nos puede afectar tanto a nivel físico como psicológico debemos prepararnos para combatirlo desde el primer momento con una rutina de ejercicios y una mentalidad positiva

Septiembre ha llegado y, con él, las obligaciones y el regreso al trabajo. Ya el clima empieza a cambiar y da paso a temperaturas menos elevadas y noches más tempranas.

Es normal y comprensible que nos sintamos mal porque el verano está llegando a su fin y habrá que esperar casi un año para un nuevo descanso “como Dios manda”.

En este artículo te contaremos sobre el “síndrome posvacacional”: ¿Qué es y cómo reducirlo?

¿A qué se le llama síndrome posvacacional?

empresaria con dolor de cabeza

Según nos dicen desde la Clínica Universidad de Navarra, se trata de una situación deprimente por la cual atraviesan quienes no están a gusto en sus trabajos.

Básicamente es una mala adaptación a la vida activa y productiva y aparece justamente cuando se terminan las vacaciones y hay que volver a nuestro rutinario empleo.

Este síndrome está caracterizado por la desidia y la falta de ánimo aunque también puede incluir otros síntomas diferentes en cada persona.

Se calcula que el 30% de la población mundial sufre esta patología y hay dos momentos del año donde los casos aumentan: septiembre y marzo, según en qué hemisferio vivamos.

¿Quiénes son los más vulnerables de sufrir este síndrome? Aquellos que no tienen incentivos laborales, que realizan tareas muy rutinarias o que no se sienten a gusto en su empleo (sea por el puesto, el jefe, el salario, etc).

El estrés o síndrome posvacacional nos afecta de distinta forma según nuestra flexibilidad psicológica y nuestra capacidad de adaptación a los cambios. También variará la “gravedad” del caso si somos agradecidos o no por lo que tenemos.

Ver también: 6 hábitos cotidianos para controlar la aparición del estrés y la ansiedad

No hay que confundir esta depresión con la desgana o la fatiga, así como tampoco con preferir estar de vacaciones en vez de trabajando (que eso nos sucede a la mayoría de las personas).

Los psicólogos que tratan este problema indican que la tristeza, la apatía y la ansiedad son síntomas típicos.

Atención, que también afecta a los niños.

Ellos son proclives a estar deprimidos al comenzar las clases tras las vacaciones de verano porque han estado varias semanas sin cumplir horarios o llevando una vida menos exigente.

Durante los primeros días es difícil que se levanten temprano o sientan felicidad por ir a la escuela.

Los síntomas al regresar de las vacaciones

Podríamos dividir los síntomas del síndrome postvacacional (en adultos y pequeños) en dos grandes grupos:

Físicos

Afectan al organismo por completo. El insomnio, el dolor de cabeza y los problemas digestivos son las señales más habituales. También puede haber cansancio o fatiga crónica.

Emocionales o psicológicos

factores psicológicos del síndrome posvacacional

Incluye apatía, cambios en el humor y problemas para concentrarse. La irritabilidad y las equivocaciones cotidianas son otros indicativos de este síndrome.

Tampoco podemos olvidar la alteración de las emociones como, por ejemplo, pasar de la euforia al letargo en cuestión de minutos.

Ya sean físicos o emocionales, los síntomas suelen durar entre 1 y 2 semanas en función de varios factores:

  •  Cuánto tiempo nos hayamos ido de vacaciones.
  • Cuándo emprendimos el regreso (no es lo mismo estar en casa 2 o 3 días antes de empezar a trabajar que la noche anterior).
  • Qué larga es la jornada laboral.
  • Cuán disconformes estamos con nuestro empleo.

¿Cómo superar el síndrome posvacacional?

Es posible reducir los síntomas, e incluso evitarlos. De esta manera, volver al trabajo no será una pesada carga o una pesadilla de la que queramos despertar.

Los siguientes tips pueden ayudarte:

Mantén hábitos saludables en tu descanso

Es un poco difícil no caer en los excesos si vamos todos los días a cenar a un restaurante o hemos elegido un hotel “todo incluido”. Sin embargo, los últimos días del viaje sería bueno que dejases de consumir mucho alcohol y cafeína.

¿Qué tal si aprovechas el tiempo libre para hacer un poco de ejercicio? Aunque sea caminar por la playa o recorrer una ciudad a pie en lugar de elegir un bus turístico.

De esta manera la balanza se equilibrará a favor de la salud y el cambio al volver a trabajar no será tan drástico.

Te recomendamos leer: ¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando dejas de hacer ejercicio?

Elige tareas gratas los primeros días

mujer escribiendo

Algunos empleos tienen mayor o menor carga de tareas según la época del mes o de la semana.

Trata de regresar al trabajo cuando las obligaciones no son demasiadas o menores. Por ejemplo, si el mayor caudal de actividades se desarrolla durante los primeros días del mes, vuelve después del 15 o viceversa.

En algunos países, como España, durante el verano la jornada laboral es más corta. Intenta volver a la rutina cuando aún no se haya cambiado el horario.

De esta manera trabajarás menos horas y el “choque” no será tan visible. Si te lo permiten, regresa a la oficina un miércoles o jueves o previo a un feriado para que la semana sea más corta.

Mantén una actitud positiva

Esa es la clave ante cualquier dificultad. No pienses que el trabajo es una carga, sino el vehículo que te lleva a cumplir tus sueños y metas (como, por ejemplo, irte de vacaciones).

Piensa en las cosas buenas de volver a la rutina: reencontrarte con tus compañeros, reanudar la dieta, hablar en tu idioma, contar a los demás las aventuras vividas, reunirte con tus seres queridos, etc.

No acumules sueño

Es mejor regresar a casa dos días antes de volver al trabajo para que tu cuerpo se vaya acostumbrando a la rutina y puedas también aprovechar para ordenar y limpiar.

Acuéstate a la hora de siempre y levántate temprano aunque sea para hacer la compra (de seguro tu nevera estará vacía) o lavar la ropa (probablemente hayas acumulado muchas prendas sucias).

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