Síndrome de la salida torácica: todo lo que debes saber

Andrea Flores 24 febrero, 2018
Este síndrome puede mermar de manera considerable la calidad de vida de quienes lo padecen, por lo que es importante detectarlo a tiempo para paliar los síntomas.

El síndrome de la salida torácica abarca a un conjunto de trastornos en los que se produce una compresión sobre los nervios y los vasos sanguíneos localizados entre la primera costilla y el hueso de la clavícula.

Tipos del síndrome de la salida torácica

Asimismo, podemos diferenciar entre distintos subtipos de síndrome de la salida torácica:

  • Neurogénica. Así, los nervios son los que se encuentran pinchados en esta pequeña región corporal.
  • Vascular. También se puede producir por el aplastamiento de una o más venas (venoso) o de las arterias (arterial).
  • No específico. Se desconoce la causa que provoca malestar en el paciente.

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Síntomas del síndrome de la salida torácica

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También podemos destacar una serie de signos que demuestran los pacientes de manera más frecuente:

  • Síndrome de la salida torácica neurogénica:
    • Molestia que puede variar en intensidad y que se presenta por el cuello, los hombros y brazos.
    • Entumecimiento de los dedos de las manos.
    • Mano de Gilliatt-Sumner.
  • Síndrome de la salida torácica vascular:
    • Sensación de palpitaciones sobre la región donde se ha producido presión sobre los vasos sanguíneos.
    • Palidez de las manos y tono azulado en toda la extremidad afectada.
    • Hormigueo y debilidad en la mano afectada y en el cuello.
    • Dificultad para percibir el pulso en la muñeca del brazo alterado.
    • Formación de coágulos en la extremidad lesionada.

Causas del síndrome de la salida torácica

Por otra parte, podemos diferenciar distintas causas estudiadas que pueden provocar la presencia de esta alteración:

  • Traumatismo. Se pueden modificar las estructuras internas tras sufrir este tipo de lesiones.
  • Embarazo. También se producen cambios dentro de la anatomía de la madre durante esta condición médica.
  • Mala postura. Así, la ergonomía de esa persona influye en la posibilidad de desarrollar esta alteración. Por ejemplo, incluimos posturas como hombros y cabeza caídos.
  • Alteraciones que presentan un origen genético. Las personas que poseen desde el momento de su nacimiento ciertos defectos estructurales son más propensas a desarrollar esta enfermedad. Por ejemplo, presentar una costilla de más antes de la primera costilla.
  • Sobrecarga de las articulaciones. En los individuos que presentan sobrepeso u obesidad las articulaciones tienen que mover más peso de lo normal, alterándolas.
  • Repetición de ciertos gestos. Por ejemplo, en el trabajo o cuando realizamos algún deporte, realizamos de manera constante determinados movimientos. Así, se desgastan las estructuras que intervienen y se pueden desarrollar patologías por ello.

Diagnóstico del síndrome de la salida torácica

Diagnóstico del síndrome de la salida torácica

Por otra parte, el equipo médico puede llevar a cabo una serie de pruebas a fin de identificar este trastorno:

  • Examen físico. Se estudiarán los síntomas externos de esta patología. Es posible que el paciente deba adoptar ciertas posturas para colaborar con el médico correspondiente.
  • Pruebas de imagen de la cavidad torácica. Por ejemplo, ecografía, radiografía, Resonancia Magnética (RM), Tomografía Axial Computarizada (TAC), etc. Se pueden administrar marcadores radiactivos que ayuden a distinguir los tejidos que queremos estudiar.
  • Estudio de la conducción nerviosa. Se estudia la capacidad de ciertos nervios para transmitir el impulso nervioso y para analizar si se encuentran dañados.

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Tratamiento del síndrome de la salida torácica

Por otra parte, el objetivo final del tratamiento será aliviar los síntomas de esta alteración. Los más comunes son:

  • Fisioterapia. Con la ayuda de un especialista se pueden realizar los ejercicios con menos molestias y con más movilidad articular.
  • Uso de medicamentos. Se administran para calmar el dolor (analgésicos), para reducir la inflamación (antiinflamatorios) y para disolver coágulos sanguíneos.
  • Intervenciones quirúrgicas. De esta manera, se intentan reducir las molestias en los casos clínicos que tengan riesgo de presentar complicaciones.

Prevención del síndrome de la salida torácica

Realizar actividad física

Podemos adoptar una serie de hábitos saludables que pueden reducir el riesgo de padecer esta enfermedad. Por ejemplo, evitar los movimientos repetitivos, ya sea en el trabajo o realizando cualquier deporte y mejorar nuestra higiene postural.

Por otra parte, es importante mantener una dieta equilibrada y saludable que debemos complementar con una actividad física moderada. Hay varias patologías que cursan con compresión de estructuras, por ello es importante realizar pruebas de imagen que descarten la existencia de masas.

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