Síntomas de ahogamiento después de nadar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganeli el 31 diciembre, 2018
Francisco María García · 10 febrero, 2018
El ahogamiento después de nadar y el ahogamiento secundario suponen la incapacidad de respirar por el líquido acumulado en los pulmones. Conocer sus síntomas nos permitirá actuar a tiempo. Solo así podremos evitar males mayores.

Puede que, horas después de una experiencia cercana al ahogo, aparezcan señales que se deben atender lo antes posible. Puede tratarse de un ahogamiento después de nadar o bien, de un ahogamiento secundario. Ambos tipos de ahogo ocurren fuera del agua. A continuación, comentaremos en detalle este riesgo tan poco conocido para que, llegado el caso, estés en mejores condiciones para evitar sus graves consecuencias.

Un riesgo poco conocido

Se han dado casos de personas que, después de haber vivido una experiencia traumática en el agua e, incluso, tras haberla superado, presentan síntomas que algunas veces han desencadenado la muerte. Muchos de ellos, han sido niños. Hablamos de ahogos que tienen lugar fuera del agua. Puede ocurrir horas o incluso días después del ahogamiento con reanimación, pero siempre como consecuencia de lo vivido durante la inmersión. 

El ahogamiento seco y el secundario afectan, en principio, a los pulmones. Y, a la larga, a las funciones básicas del organismo, por tanto. No es nuestro próposito causar angustia o preocupación innecesariamente. Antes bien, queremos dar a conocer las señales que emite el cuerpo ante un incidente de estas características. Así, podrás estar alerta, para, llegado el caso, recurrir a un servicio médico de forma inmediata.

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Qué es el ahogamiento secundario y por qué ocurre

Según un estudio realizado en EEUU, el 75% de estos casos ocurre en niños menores de 5 años. También puede darse en adultos que hayan vivido un incidente en el agua o que se hayan enfrentado a corrientes repentinas. Cuando una persona vive un episodio cercano al ahogamiento, puede suceder que el agua penetre, antes de que las cuerdas vocales se cierren e impidan su paso hacia el interior. El resultado es un edema pulmonar.

Tipos de ahogamiento

El ahogamiento seco sucede cuando la tráquea se inflama causando un espasmo en las cuerdas vocales, las cuales se cierran e impiden la respiración.Por su parte, el ahogamiento secundario ocurre cuando el cuerpo no puede expulsar el dióxido de carbono a causa del líquido acumulado en los pulmones, tras una experiencia previa de ahogamiento.

Al haber agua en los alvéolos pulmonares, estos no pueden intercambiar oxígeno mediante la sangre y el corazón se desacelera. El ahogamiento puede presentarse hasta 76 horas después de vivido el ahogamiento inicial. Hay casos cuyos síntomas se han manifestado incluso después de los tres días.

Síntomas de ahogamiento después de nadar

Nadar

Como vemos, muchas veces parece que todo marcha bien después de que la persona ha salido del agua, pero puede que no sea así. Por ello, es fundamental estar atentos a los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar
  • Tos constante
  • Vómitos
  • Somnolencia y cansancio inusual
  • Falta de aliento
  • Fiebre
  • Cambios en la manera de comportarse expresados en una mayor irritabilidad o falta de energía (Esto puede deberse a que llega menos cantidad de oxígeno al cerebro.)

Qué hacer ante la aparición de algunos de estos síntomas

En caso de un ahogamiento después de nadar, es imprescindible acudir con urgencia al médico. Este tomará las medidas necesarias. Si, tras la exploración, se diagnosticara que ha sido un episodio de ahogamiento leve, lo más probable es que solo se aconseje la observación del paciente.

Si, por el contrario, el cuadro fuera más grave, se indicará la realización de una radiografía de tórax, para descartar que haya edema. También puede considerarse la administración de oxígeno.

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Prevenir

 

nadar

Si se tratara de un niño, la supervisión es muy importante. No se debe dejar solos a los pequeños en las piscinas o en el mar. Mientras juegan en el agua, hay que prestar especial atención a sus movimientos, para prevenir que traguen agua bruscamente. Es aconsejable, además, que en los primeros cuatro años de vida, el niño aprenda a nadar y pierda el miedo al agua.

Si se tratara de una persona adulta que hubiera sufrido algún incidente al nadar, es necesario observarle las siguientes 72 horas, contadas a partir del episodio de ahogamiento. Recuerda prestar atención a la posible aparición de los síntomas citados anteriormente.

Conocer y observar para auxiliar

Los juegos de agua y la natación son actividades de ocio propias del verano. Sin embargo, no están exentas de peligro. De ahí que sea tan importante conocer los síntomas de ahogamiento después de nadar. Estar alertas nos ayudará a evitar que el disfrute pueda terminar en tragedia. El conocimiento es el primer paso para auxiliar a otras personas y ayudarnos a nosotros mismos ante situaciones de infortunio.

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