Síntomas de la enfermedad degenerativa del disco

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
· 12 abril, 2019
A medida que envejecemos, junto con algunos hábitos, los discos vertebrales se deterioran. Esto puede dar lugar a una enfermedad degenerativa del disco en algunas personas.

La enfermedad degenerativa del disco no es realmente una enfermedad, sino un término que se usa para describir los cambios normales que suceden en los discos vertebrales a medida que envejecemos. Los discos vertebrales actúan como amortiguadores de la columna vertebral, permitiéndole doblarse y girar.

Cuando aparece la enfermedad degenerativa del disco, las aberturas de paso de los nervios de la columna se estrechan y no amortiguan los impactos, en especial, al correr o saltar. Por otra parte, la mayoría de las veces se produce en los discos de la zona lumbar y cervical.

¿Cuál es la causa de la enfermedad degenerativa del disco?

Mujer sentada con dolor en la espalda
Ante el desgaste de los discos, determinadas posturas o actividades pueden provocar un dolor intenso en la zona de la espalda.

A medida que envejecemos, los discos vertebrales se deterioran, lo cual puede dar lugar a una enfermedad degenerativa del disco en algunas personas. Algunos de los cambios debidos a la edad son:

  • Pérdida de líquido en los discos: esto hace que los discos pierdan capacidad de actuar como amortiguadores. Asimismo, también disminuye el espesor del disco y la distancia entre las vértebras.
  • Grietas en la capa externa del disco: dando lugar a que el material gelatinoso del disco puede salirse y provocar la ruptura del disco.

Estos cambios tienen más probabilidades de sufrirlos personas fumadoras, obesas y que realizan trabajos físicos pesados. De igual forma, el desgaste por el uso, la postura incorrecta y los movimientos incorrectos del cuerpo también pueden debilitar el disco y causar degeneración.

Síntomas de la enfermedad degenerativa del disco

Esta enfermedad puede provocar dolor de cuello o espalda, según sea la localización de los discos dañados. No obstante, si el disco afectado está en el cuello, puede provocar dolor en el cuello o en el brazo. Mientras, si el disco afectado está en la espalda, el dolor puede aparecer en la espalda, el glúteo o las piernas.

A menudo, el dolor empeora al realizar movimientos como inclinarse, estirarse o girar. También puede aparecer después de una lesión, incluso tras realizar un movimiento normal como inclinarse para levantar un objeto. En otros casos, es posible sentir hormigueo y entumecimiento en una pierna o un brazo.

La degeneración de disco es, en realidad, una parte natural del envejecimiento y, con el tiempo, todas las personas tendrán cambios en sus discos en función del mayor o menor grado de desgaste.

No obstante, no todas las personas desarrollarán síntomas. De hecho, la enfermedad degenerativa de disco es bastante variable en cuanto a naturaleza y gravedad.

Lee también: 8 consejos para mantener la columna vertebral sana y fuerte

Diagnóstico de la enfermedad degenerativa del disco

Examinando la columna
Tras un examen físico, el médico podrá determinar la gravedad y localización de la lesión degenerativa.

Esta enfermedad se diagnostica por medio de un examen físico y preguntas sobre síntomas, lesiones, enfermedades, hábitos y actividades que realiza. En el examen físico el médico valora la amplitud del movimiento de la zona afectada y si hay dolor a causa del movimiento.

El especialista también buscará zonas de sensibilidad y cambios relacionados con los nervios como hormigueo, entumecimiento o debilidad en el área afectada. A su vez, comprobará si hay otras afecciones como fracturas, tumores e infecciones.

El diagnóstico por imagen se emplea cuando hay:

  • Síntomas después de una lesión.
  • Sospechas de daño en los nervios.
  • Otras afecciones que pueden afectar a la columna vertebral.

También te puede interesar: Los 4 ejercicios más efectivos para fortalecer las cervicales

¿Cómo se trata?

Para aliviar el dolor se puede aplicar frío o calor según se sienta mejor en la zona afectada. Además, el médico prescribirá antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o naproxeno. En caso de necesidad, el médico puede recomendar medicamentos más potentes.

El tratamiento farmacológico se puede complementar con fisioterapia y ejercicios para fortalecer y estirar la espalda. En algunos casos, puede ser preciso recurrir a la cirugía. Por lo general, la cirugía implica extraer el disco dañado. No obstante, en algunos casos, el hueso se une de forma permanente para proteger la médula espinal.

Si el problema de salud consiste en una hernia de disco, osteoartritis o estenosis espinal, lo más probable es que requiera otros tratamientos.

  • Cano-Gómez, C., Rodríguez De La Rúa, J., García-Guerrero, G., Juliá-Bueno, J., & Marante-Fuertes, J. (2008). Fisiopatología de la degeneración y del dolor de la columna lumbar TEMA DE ACTUALIZACIÓN. Rev. esp. cir. ortop. traumatol. (Ed. impr.).

  • Wybier, M. (2015). Diagnóstico por imagen de la patología lumbar degenerativa. EMC – Aparato Locomotor. https://doi.org/10.1016/s1286-935x(15)71133-0

  • Comuñas, F. (2000). Dolor radicular. Revista Sociedad Española Del Dolor Supl. II.