Síntomas de la enfermedad inflamatoria pélvica en la mujer (EIP)

Valeria Sabater · 23 febrero, 2015
Es muy importante que sepamos reconocer los síntomas y empecemos un tratamiento pronto para que la enfermedad inflamatoria pélvica no derive en problemas más importantes, como infertilidad o riesgos en el embarazo

Es posible que hayas oído hablar de la enfermedad inflamatoria pélvica. Es bastante común y se origina por una infección en el útero, en las trompas de Falopio o en los ovarios, cursa con bastantes molestias y, en especial, con un dolor característico en la pelvis o la cadera.

¿Cuál es su origen? Bacterias. Elementos que infectan nuestros órganos sexuales originando esta enfermedad bastante común entre nosotras. De no tratarse a tiempo, puede ocasionar problemas bastante serios como, por ejemplo, la infertilidad. Vale la pena entonces conocer sus síntomas y, sobre todo, poder prevenirla por el bien de nuestra salud. Te damos todos los datos a continuación.

1. ¿Qué es la enfermedad inflamatoria pélvica?

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La enfermedad inflamatoria pélvica es una enfermedad ginecológica que afecta tanto a nuestros órganos sexuales como a los tejidos de alrededor. Podemos sufrir una infección en las trompas de Falopio, en la matriz o en los ovarios, que puede irradiar el dolor hasta la cadera. De ahí que, normalmente, muchas mujeres lo confundan en ocasiones con un dolor articular o un desgaste. Hay que tener cuidado.

Normalmente esta enfermedad se trata eficazmente con antibióticos pero, de no hacerlo, de no tratarse a tiempo, puede ocasionar problemas muy serios como el que te hemos señalado antes: la infertilidad o, incluso, embarazos que no llegan a término.

Los orígenes de la enfermedad inflamatoria pélvica son múltiples. Toma nota de las principales causas que la pueden originar:

  • Transmisión sexual: Las bacterias por enfermedades de trasmisión sexual, como la infección por clamidia, son las causas más comunes de esta enfermedad.
  • Algunos métodos anticonceptivos también pueden ser una causa probable. Las mujeres que, por ejemplo, utilizan un dispositivo intrauterino (DIU), suelen tener un riesgo mayor de padecer enfermedad inflamatoria pélvica que las que no lo utilizan.
  • Cuidado también con las llamadas “duchas vaginales”. Recuerda que esta parte tan íntima de nuestro cuerpo debe tratarse con delicadeza y, en ocasiones, este tipo de limpiezas pueden causar más riesgos que beneficios.
  • Importante también mantener una correcta higiene durante la menstruación ya que, en ocasiones, también puede ser una fuente importante de bacterias.
  • El proceso del parto, o incluso padecer un aborto, también puede originar esta enfermedad.
  • Las intervenciones quirúrgicas en el útero desde la vagina, son también un riesgo que debemos tener en cuenta.
  • En ocasiones, en las mucosas de nuestro cuello uterino podemos sufrir un incremento de la alcalinidad, originando así una serie de bacterias que nos pueden enfermar.
  • La presencia de tumores benignos como miomas o pólipos también es una causa destacable.

Síntomas de la enfermedad inflamatoria pélvica

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Debemos tener en cuenta un aspecto importante: En ocasiones, esta enfermedad puede cursar sin síntomas. De ahí la importancia de hacernos revisiones periódicas porque, como sabes, la EIP puede causarnos problemas muy serios. No obstante, la mayoría de las veces suele dar pistas claras, molestias muy relevantes que nos van a poner sobre aviso. Toma nota:

  • Dolor muy fuerte en la cadera, tanto en un lado como en otro. Es una molestia punzante que ocasiona cansancio y la necesidad de tener que recurrir a un analgésico o un calmante.
  • El dolor puede pasar también al vientre. Sentimos ardor y una pesadez muy característica.
  • Esta enfermedad cursa con una infección y, por tanto, es habitual que tengamos algunas décimas de fiebre. Basta con tener dos décimas para acudir al médico.
  • Debes estar atenta también a tus secreciones vaginales, en especial si el olor es muy fuerte y desagradable. No es normal.
  • Atenta también a tus menstruaciones. ¿Son irregulares? ¿Tienes retrasos? ¿Sangras fuera de tu periodo? Entonces ponlo en conocimiento de tu médico.
  • Si tus relaciones sexuales son dolorosas, acude también a tu ginecólogo. Es un indicio que debes tener en cuenta.
  • ¿Sientes dolor al orinar? ¿Sientes mucha urgencia y cuando vas al baño no consigues hacer más que “unas gotitas”? Si es así, pide cita con tu médico.
  • Tener náuseas sin saber por qué, sentirte hinchada o incluso vomitar después de las comidas son, sin duda, síntomas lo bastante serios como para ponernos en alerta.

¿Cómo podemos prevenir la enfermedad inflamatoria pélvica?

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Cuida de tus relaciones sexuales, así como de los métodos anticonceptivos que elijas utilizar.

  • Mantén una higiene íntima adecuada. Piensa que, en ocasiones, nos podemos exceder utilizando productos que alteran el correcto equilibrio natural de nuestra flora bacteriana vaginal.
  • Estate atenta a cualquier variación que notes en tu ciclo menstrual o en el flujo vaginal. Ante cualquier problema o inquietud que sientas, ponlo en conocimiento de tu médico.
  • Infusión de salvia. Esta planta medicinal tiene una larga tradición como protectora de la mujer. La salvia regula nuestras menstruaciones, alivia los dolores, nos ayuda a mantener un vientre plano, nos desinflama y evita la retención de líquidos. Vale la pena tomar una taza al día.
  • Las revisiones periódicas con tu ginecólogo son clave para prevenir el avance de este tipo de enfermedades. Si las detectamos a tiempo, evitaremos complicaciones mayores, así que no lo dudes ni tengas ningún tipo de temor. Tu salud y tu bienestar lo merecen.