Síntomas de una inflamación en el esófago

Valeria Sabater 1 agosto, 2014
La inflamación de esófago puede hacer que ronquemos por la noche. Si además de roncar tenemos dolor de garganta y estómago debemos consultar con un especialista

En ocasiones, tener el esófago inflamado no se debe únicamente al reflujo gástrico. Según lo expertos, cuando estamos bajos de defensas y nuestro sistema inmunológico está débil, es común también sufrir de ligeras infecciones en esta zona de nuestro sistema digestivo. Te explicamos todas las causas y cómo remediarlo.

¿Cómo saber si tengo una inflamación en el esófago?

Una inflamación en el esófago se puede deber a dos causas, a una esofagitis normal o a una esofagitis infecciosa. Será nuestro médico quién determine cuál de las dos es mediante un análisis para averiguar si se debe a un virus, una bacteria o un simple trastorno debido al reflujo gástrico. Pero por lo general suelen cursar con casi los mismos síntomas. Veámoslo.

1. Dificultad para tragar

garganta

Cuando existe una inflamación o una infección en el esógafo, toda esta zona irradia a nuestra garganta. Hemos de recordar que el esófago es esa zona que está entre el estómago y la garganta, es decir, es la parte más alta de nuestro sistema digestivo y es habitual que el dolor llegue hasta nuestra garganta, inflamándola e impidiendo que podamos tragar con normalidad.

2. Llagas en la boca

Las llagas o las aftas surgen porque existe una infección en alguna parte de nuestro cuerpo. Habitualmente sufrimos más infecciones cuando estamos bajos de defensas, cuando nuestro sistema inmunitario no está bien protegido y los glóbulos blancos no cumplen su función. Es normal que aparezcan como primer síntoma tanto aftas como herpes labiales.

3. Tos

garganta4

La resequedad y la inflamación del esófago, deriva en cuadros de tos seca muy característica. Esto sucede porque necesitamos hidratar esta zona, pero está tan inflamada y seca que no lo logramos, que no logramos alivio debido a dicha inflamación.

4. Ardor en el estómago

Hemos de recordar que una inflamación en el esófago puede deberse a varias causas, tanto al reflujo gástrico, como a un virus como el herpes o el citomegalovirus, un hongo, o una enfermedad más seria que determinará nuestro médico. Es por ello que es habitual que el síntoma más común que sintamos en primer lugar es ese quemazón estomacal, ese dolor que asciende a nuestra garganta, pero que también se concentra en el estómago.

5. Unas décimas de fiebre

fiebre

Basta con tener dos décimas de fiebre para tomarnos en serio que algo ocurre en nuestro cuerpo. Cuando tenemos temperatura alta es síntoma de que existe una infección. Así que es mejor ir al médico antes que tomarnos una aspirina para rebajarla. La fiebre es un indicador de que algo ocurre, no lo pases por alto.

6. Ronquera

La inflamación del esófago asciende a la garganta, está inflamada y como tal, el aire sale con dificultad, de ahí que emitamos ronquidos. Obviamente este síntoma en su forma aislada no tiene importancia, pero si además tienes dolor en la garganta y te duele el estómago ya empezaremos a tomarlo en serio para ponerlo en evidencia de nuestro doctor.

Remedios para la infección de esófago

aloe

Será nuestro médico quien nos establezca el tratamiento a seguir, que por lo general son una serie de antibióticos a lo largo de ocho o diez días, para ver la evolución. Pero lo esencial es conocer la causa que ha originado dicha infección: ¿Ha sido un virus? ¿Son quizá nuestras bajas defensas y la necesidad de cuidar un poco más nuestro sistema inmunológico? Serán pues las pruebas quienes nos den una explicación al origen de dicha infección. Y mientras ¿qué podemos hacer nosotros en casa?

  • Infusión de aloe vera o sábila: es simplemente ideal para rebajar curar infecciones y inflamaciones. Esta planta es anti-bateriana y resuelve todo tipo de inflamaciones, ya sean interiores o exteriores,de ahí que te recomendemos que te hagas un litro de agua con aloe vera cada día, a lo largo de 6 días. ¿Y cómo? Muy fácil, coge dos cucharadas del jugo del interior del Aloe Vera, cuidando de no hacerte daño, ponlo en una taza de agua hirviendo y remueve hasta que se mezcle por completo. Luego, a esta infusión, le añades tres vasos más de agua. Lo tomarás a lo largo del día, siempre tibio, es decir ni frío ni caliente para que el estómago y el esófago no se resienta.
  • Infusión de jengibre: otro antibiótico natural que te puede servir muy bien para curar y desinflamar. Sería perfecto que te tomaras dos tazas al día con una infusión de su raíz. Basta con una cucharada rallada de sus raíces en cada toma. Y recuerda, no te tomes estas infusiones muy calientes, mejor a temperatura normal.
Te puede gustar