Síntomas en las mujeres que alertan un posible cáncer de tiroides

30 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Aunque la presencia de nódulos en el cuello puede ser un síntoma de cáncer de tiroides, hay que tener en cuenta que no siempre los nódulos que se forman en esta zona son malignos. Según datos de la AECC, solo 1 de cada 20 nódulos resulta ser maligno.

El cáncer de tiroides es una enfermedad que, en sus primeras etapas, no suele síntoma alguno. Por ello, no es fácil de detectar hasta que comienza a crecer. Entonces, uno de los primeros síntomas más notorios es la presencia de nódulos en la cara anterior del cuello, es decir, un bulto que puede sentirse a través de la piel.

Adicionalmente, es posible que la persona presente dolor en la garganta y el cuello, dificultad para tragar y respirar, tos, ronquera y otras molestias que veremos con mayor detalle más adelante.

La tiroides, la glándula que regula el metabolismo y más

La tiroides es una glándula que no solo tiene como objetivo principal regular el metabolismo. Los expertos de la Asociación Española del Cáncer de Tiroides explican que:

«La función de las células foliculares y de la glándula tiroidea es producir, almacenar y liberar en la sangre hormonas tiroideas, también conocidas como T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina), muy parecidas entre ellas y cuyo compuesto básico es la tiroxina«.

Estas hormonas son fundamentales para el organismo porque ayudan a controlar y realizar varias funciones. Entonces, cuando el organismo tiene los niveles adecuados de TSH, T3 y T4, sus órganos pueden funcionar correctamente, tener energía y cumplir varios procesos, incluso a nivel cognitivo.

Si la tiroides aumenta su actividad de forma anormal, la alteración recibe el nombre de hipertiroidismo, y si su actividad disminuye, entonces se trata de hipotiroidismo.

El cáncer de tiroides

Cuando hay un crecimiento anormal de células malignas en la tiroides, esta glándula deja de funcionar como corresponde y el cuerpo pierde su equilibrio. Por ello, la salud se resiente de manera notoria.

El cáncer de tiroides suele ser más común en mujeres a partir de los 40 años de edad, sin embargo, puede afectar también a hombres.

Aún se desconocen las causas de esta enfermedad, sin embargo, sí se han podido determinar ciertos factores de riesgo:

  • Ser de sexo femenino. 
  • Tener más de 40 años.
  • Haber estado expuesto a niveles de radiación elevados.
  • Tener antecedentes familiares de cáncer de tiroides.

Las mujeres tienen más riesgo de sufrir esta enfermedad una vez que han pasado la menopausia o mientras se encuentran en este período.

Síntomas

De acuerdo con los expertos de la Asociación Americana del Cáncer, los síntomas que pueden estar “avisando” de la presencia de cáncer de tiroides son los siguientes:

  • Ronquera.
  • Tos crónica.
  • Dificultad para hablar.
  • Protuberancia en el cuello (nódulo).
  • Dolor de garganta y cuello persistente.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.
  • Dificultad y molestia al tragar alimentos (esto suele suceder cuando el nódulo es de gran tamaño).

Nota: en caso de que presentes alguno o varios de los síntomas mencionados, consulta con tu médico. Y recuerda que el hecho de tener ronquera (o cualquier otro síntoma) no necesariamente tiene que indicar que sufres de cáncer.

Tipos de cáncer de tiroides

Dependiendo del tipo de cáncer de tiroides, el tratamiento y el pronóstico variarán.

Carcinoma papilar

Es el más frecuente (un 70 % de los casos) y lo suelen padecer las mujeres con antecedentes de irradiación cervical. El tumor es bien diferenciado y puede presentar calcificaciones.

En pacientes con la enfermedad avanzada puede hacer metástasis en los ganglios cervicales. El crecimiento del nódulo es lento y sin dolor.

Carcinoma folicular

Es el segundo más diagnosticado y aparece en personas que han tenido o tienen bocio, sobre todo, de más de 50 años de edad. El tumor puede crecer hasta llegar a ser del mismo tamaño que la tiroides normal y suele ser difícil detectarlo.

Se propaga a través de la sangre y la metástasis se dirige a los pulmones y los huesos. También por vía linfática. El nódulo es indoloro de consistencia variable y duro al tacto.

Carcinoma anaplásico

Aparece después de los 65 años en pacientes con problemas previos como bocio o también carcinomas papilares y foliculares. El tumor suele ser como una masa sin forma que invade la glándula. Puede hacer metástasis en los ganglios. Es doloroso, crece rápido y es de consistencia dura.

Carcinoma medular

Hace metástasis temprano en vías linfáticas y sanguínea. Es común en mujeres y, sobre todo en aquellas que tienen más de 50 años de edad. En algunos casos aparece en personas con antecedentes familiares. Se detecta a través de un estudio histológico.

Linfoma tiroideo

Es un cáncer que comienza en las células llamadas linfocitos, que forman parte del sistema inmunitario del cuerpo. El crecimiento es muy lento y es más común en las mujeres de edad avanzada que hayan padecido otra enfermedad relacionada con la glándula, como es el caso de la tiroiditis de Hashimoto.

Pruebas médicas para detectar cáncer de tiroides

Los estudios que se suelen realizar para detectar un posible cáncer de tiroides son:

Exploración ultrasónica

Permite observar la zona del cuello completa (incluyendo la tiroides) para buscar nódulos o bultos. En el caso de detectarlos, también podrás saber si son sólidos o están llenos de líquidos. Igualmente, los quistes no siempre son sinónimo de cáncer: muchas veces son formaciones benignas.

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Biopsia

Se realiza una punción con una aguja para tomar una cantidad de tejido y luego se analiza por un patólogo. Se puede usar un escáner de ultrasonidos para guiar la aguja y se suministran analgésicos para que el área esté adormecida. Esta prueba se lleva a cabo una vez que se ha detectado un nódulo.

Descubre: ¿En qué consiste una biopsia?

Tomografía axial computarizada (TAC)

Con esta prueba se explora no solo el cuello sino también el pecho para observar si existen señales de cáncer en otros lugares del cuerpo, sobre todo en lo pulmones. Es decir, detecta si el cáncer se ha diseminado a tejidos blandos.