¿Cuáles son los síntomas de la oncocercosis?

07 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
La oncocercosis afecta a la piel y a los ojos, pero también puede provocar dolor muscular y debilidad. Te explicamos cómo se desarrolla esta enfermedad y qué se hace para diagnosticarla.

La oncocercosis es una enfermedad parasitaria que también recibe el nombre de ceguera de los ríos. Está causada por la picadura de unas moscas que transmiten un gusano que se instala en diferentes partes del organismo.

Por desgracia, casi la totalidad de los casos se producen en países de África, según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En América Latina también hay algunos lugares donde sigue prevaleciendo este trastorno. La oncocercosis es la segunda causa evitable de ceguera en el mundo. Por ello, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre ella.

¿Qué es la oncocercosis?

Como ya hemos señalado, la oncocercosis es una enfermedad crónica causada por un parásito. Se trata de un gusano llamado Onchocerca volvulus. Este organismo se transmite al ser humano mediante la picadura de moscas negras de la especie Simulium spp.

Estas moscas suelen estar cerca de ríos y arroyos. De ahí el nombre de ceguera de los ríos. De hecho, como los cursos de agua suelen ser zonas de trabajo, la enfermedad afecta más a hombres en edad laboral que a mujeres, sobre todo aquellos que desempeñan funciones vinculadas a la agricultura y ganadería. Así lo explican en un artículo de la Sociedad Española de Oftalmología, que aclara que, en estas culturas, los varones se encargan de ciertas labores concretas.

Cuando el parásito se introduce en el cuerpo, se reproduce mediante larvas embrionarias que se denominan microfilarias. Estas larvas migran a los ojos y a la piel, donde desencadenan las lesiones que son las manifestaciones y síntomas de la enfermedad.

Mosca transmite la oncocercosis.
Las moscas transmiten la oncocercosis vectorizando al parásito.

Síntomas y signos de la oncocercosis

La oncocercosis afecta sobre todo a la piel y a los ojos. Sin embargo, según un artículo de revisión de la Revista Latinoamericana de Microbiología, existen otros síntomas que se pueden asociar, aunque en menor medida.

Puede acompañarse de debilidad muscular, pérdida de peso y retraso de crecimiento (en el caso de los niños). También se han descrito casos donde se producen alteraciones linfáticas en la zona de la ingle o dolor de espalda.

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Síntomas oculares

La oncocercosis afecta de manera grave la visión. Las manifestaciones oculares aparecen en personas jóvenes y empiezan con síntomas muy generales, como picor de ojos, lagrimeo constante y enrojecimiento.

Las larvas que se alojan en el globo ocular realizan una serie de daños en el órgano. Al principio, tiene lugar una patología que es la queratitis punteada, en la córnea. De manera progresiva, se agrega un proceso inflamatorio crónico que conlleva la formación de tejido fibroso.

Pasamos, entonces, al estadio de la queratitis esclerosante, que hace que esta membrana se engrose y poco a poco se pierda la visión. Además, se produce coriorretinitis, que consiste en la inflamación del corion y la retina. Puede afectar al nervio óptico y hacer que la estructura anatómica se atrofie. 

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Nódulos subcutáneos

Si bien es cierto que las afectaciones oculares son las más graves producidas por la oncocercosis, las manifestaciones cutáneas son frecuentes. En primer lugar, encontramos los nódulos subcutáneos que también reciben el nombre de oncocercomas

Son bultos que aparecen en diferentes partes del cuerpo, aunque la zona más habitual es la cabeza. Tienen un grosor variable, ya que dependen del número de parásitos que haya en su interior. En algunos casos, también acompañan las inflamaciones de los ganglios cercanos y hasta hernias inguinales cuando es la región pélvica.

Otros síntomas de la piel

La piel puede despigmentarse en algunas zonas. Además, pierde elasticidad. La mayoría de los casos, incluso en infecciones leves, presentan dermatitis que conlleva picor. Otra manifestación cutánea es un exantema (coloración rojiza) que da lugar a excoriación y úlceras descamativas, con pérdida de tejido.

¿Cómo se diagnostica la oncocercosis?

El diagnóstico de oncocercosis comienza, en primer lugar, con la sospecha según los síntomas y la zona geográfica de la que proceda el paciente. Como mencionamos al principio, esta enfermedad tiene focos activos en países del África subsahariana, por lo que es un dato que orienta.

Una de las pruebas principales es el examen de la piel mediante biopsia. La muestra se analiza en el microscopio. Con él, se pueden observar las larvas del gusano. También se puede utilizar una PCR (reacción en cadena de la polimerasa) para detectar el ADN del parásito.

Otra forma de diagnosticar la enfermedad es examinar el globo ocular. Para ello se utiliza una lámpara de hendidura que permite observar la córnea. En algunos casos, se extirpan los nódulos subcutáneos, aunque esta técnica está en desuso.

Ceguera.
Una consecuencia grave de la enfermedad es la ceguera, que se torna irreversible una vez se instaló.

Un parásito de cuidado para los ojos

La oncocercosis es una enfermedad crónica producida por un parásito. Afecta de manera predominante a la piel y a los ojos, pudiendo ocasionar una ceguera irreversible. Por desgracia, la mayoría de los casos se producen en África, donde la atención sanitaria no da abasto para controlar la problemática.

Existe un tratamiento que permite mantener controlada la reproducción de dichos parásitos. Por ello, es esencial que el diagnóstico sea precoz y que se llegue al mismo de manera precisa.

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