Síntomas de la tortícolis muscular

Raquel Lemos Rodríguez · 28 mayo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 26 mayo, 2019
¿Te has despertado con el cuello rígido y un dolor insoportable en la zona del cuello? Es muy posible que tengas una tortícolis muscular. Veamos cuáles son sus síntomas y posibles tratamientos.

La tortícolis muscular es una contracción que se produce en la zona del cuello y que suele aparecer debido a una mala postura al dormir. Una mala posición del cuello puede generar rigidez y mucho dolor al realizar cualquier movimiento.

Como señala el artículo, Actualización sobre cervicalgias mecánicas agudas, la tortícolis muscular puede producirse, incluso, por corrientes de aire o movimientos forzados. Por lo que cuidar de nuestro cuello es muy importante para evitar esta afección tan dolorosa.

La tortícolis muscular congénita

Antes de abordar la sintomatología característica de la tortícolis muscular, es importante que introduzcamos el término tortícolis congénita. Este hace referencia a la presencia de esta afección desde que un bebé nace.

El artículo Tortícolis muscular congénita: punto de vista del cirujano plástico señala que esta condición deriva de una cierta deformidad al nacer. El bebé presenta un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo derivado de problemas en el parto.

La única solución, en estos casos, es someterse a una operación quirúrgica lo antes posible. Pues el resto del cuerpo intentará compensar este acortamiento del músculo, provocando problemas en la columna vertebral, por ejemplo.

Tortícolis congénita

El recién nacido, a medida que vaya creciendo, manifestará de forma notoria cómo la cabeza está más inclinada para un lado que para el otro. En el momento de forzarla a enderecharse, se producirá una resistencia acompañada de un ligero dolor.

Aunque si se trabaja puede evitarse la cirugía, en la mayoría de los casos es la única solución. En todo caso, es importante seguir las indicaciones que nos dé el médico para que la situación evolucione de la manera más favorable posible para el bebé.

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Sintomatología de la tortícolis muscular

Ahora que hemos visto un tipo de tortícolis que es congénita, veremos la sintomatología que rodea a la tortícolis que todos conocemos porque la hemos sufrido en alguna ocasión. También, descubriremos de qué manera aliviar esta afección.

Movimiento limitado de la cabeza

Cuando nos levantamos de la cama después de haber dormido toda la noche y sentimos un dolor intenso en el cuello al hacer un ligero movimiento, esto es tortícolis muscular. Puede que la cabeza esté inclinada hacia un lado o que tengamos una reducción de movilidad en la zona.

Si nos palpamos allí donde nos duele podremos notar cómo el músculo se encuentra rígido. En estos casos, es importante evitar los movimientos bruscos y abrigar bien el cuello para controlar la temperatura de la zona. Podemos darnos un suave masaje, también, para reducir las molestias (aunque esto será solo momentáneo).

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Dolor de cabeza

La tortícolis muscular también puede provocar dolores de cabeza, sobre todo, si somos propensos a tener migrañas o cefaleas. Esto se produce debido a la rigidez de la zona y que, también, puede haber un dolor cervical.

En estos casos también es importante evitar los movimientos bruscos e intentar que la zona descanse. Si esto no es posible y nuestro trabajo requiere de movilidad, podemos hacer uso de un collarín. No obstante, esto tiene que ser puntual y bajo ningún concepto el collarín debe aumentar el dolor.

Hombros a diferente altura

Un último síntoma característico de la tortícolis es presentar un hombro un poco más alto que el otro. Esto es debido a que la intensa contracción que se produce en el músculo y que hace que la cabeza se tuerza hacia un lado.

En este caso, se pueden realizar estiramientos muy suaves y controlados para aliviar, un poco, las molestias y el dolor. También, hay que evitar los movimientos bruscos. Aunque lo mejor siempre será el reposo y el descanso.

Estiramientos tortícolis

Si optamos por utilizar collarín, recordemos que esto debe ser puntual. No es conveniente que el cuello se mantenga aún más rígido de lo que ya está, pues es fundamental que poco a poco lo vayamos moviendo sin brusquedad.

Asimismo, no debemos olvidar que la tortícolis mejora a medida que pasan los días. De hecho, suele tener una duración máxima de tres días, por lo que, con los cuidados adecuados, este problema desaparecerá antes de lo previsto.

Mantener una buena higiene postural al dormir, así como adquirir una almohada adecuada, puede reducir las posibilidades de sufrir tortícolis muscular. Sin embargo, todos en algún momento, si no la hemos experimentado, es muy posible que la suframos.

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