¿Qué son y para qué sirven los prebióticos?

26 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
Quizás hayas oído hablar de ellos, pero no sepas aún lo que son en realidad. A continuación te vamos a explicar a qué se le puede denominar "prebiótico" y cuáles son sus beneficios.

Cuidar la flora intestinal se ha convertido en una prioridad para muchos nutricionistas. El conjunto de bacterias que habitan en el tracto digestivo ya se consideran como un órgano en sí mismo, con funciones endocrinas y exocrinas. A continuación te vamos a hablar de compuestos beneficiosos para esta microbiota: los prebióticos.

Antes de entrar en material, es necesario destacar que la microbiota intestinal presenta múltiples funciones dentro del cuerpo. En primer lugar, es capaz de intervenir en el metabolismo. Además, funciona como una barrera para el sistema inmune e incluso se conecta con el cerebro para establecer una relación estrecha.

¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos no se deben confundir con los probióticos, que son bacterias vivas que alcanzan el tracto digestivo para colonizarlo. En su lugar, son fibras solubles que se fermentan en el intestino, siendo así el sustrato energético principal de las bacterias que habitan allí. Su función es, por lo tanto, esencial para garantizar una flora intestinal funcional.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Gut Microbes, los compuestos prebióticos originan una serie de sustancias de desecho a partir de su fermentación que ejercen un efecto beneficioso en el intestino y en el organismo. Estos son ácidos grasos de cadena corta, entre los que destaca el butirato.

En la actualidad, se investiga si la modulación de la microbiota por medio de la administración de compuestos prebióticos es capaz de incidir en el manejo de los problemas metabólicos y de la obesidad. Aunque parece que existe una cierta relación, todavía falta evidencia al respecto.

Por otra parte, los compuestos prebióticos son especialmente útiles en el tratamiento de las patologías intestinales de tipo agudo, como pueden ser las diarreas. Asimismo, es común que el médico recete pro y prebióticos durante un tratamiento con antibióticos, para de este modo proteger la flora intestinal frente al fármaco prescrito.

Según un estudio publicado en la revista Gastroenterology Clinics of North America, los prebióticos pueden pautarse para reducir la sintomatología de las patologías de carácter gastrointestinal. Aquí se contemplan desde episodios agudos, como una gastroenteritis, hasta padecimientos crónicos como el colon irritable.

Manzanas.
Las manzanas son las fuentes clásicas de prebióticos por su contenido alto en pectina.

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Fuentes de los prebióticos

Existen alimentos que contienen grandes cantidades de prebióticos en su composición. El ejemplo más típico son las manzanas. Estas frutas contienen pectina, una fibra soluble que ha demostrado ejercer un impacto positivo en la flora intestinal, mejorando ciertos aspectos.

De hecho, se puede provocar una reducción de la resistencia a la insulina derivada del consumo de esta clase de alimentos. Así lo han investigado y evidenciado estudios científicos, lo que abre la promesa de una prevención más efectiva de la diabetes tipo 2.

Otro producto con un alto contenido en prebióticos es la avena. Dicho cereal contiene beta glucanos, fibras que resultan beneficiosas para garantizar la biodiversidad de la microbiota.

La parte positiva es que la avena se puede consumir bajo muchas formas de presentación distintas. La más práctica quizás sean las gachas, puesto que además se pueden complementar con frutas con antioxidantes e incluso frutos secos. Así obtenemos una preparación completa desde el punto de vista nutricional.

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Diferencias con los probióticos

Como hemos comentado al principio, prebióticos y probióticos no son lo mismo. Cuando hablamos de estos últimos nos estamos refiriendo a las bacterias vivas que colonizan el intestino. Los suplementos de probióticos resultan útiles, por ejemplo, para mejorar los procesos de disbiosis, con la flora intestinal alterada.

Existen ocasiones en las que las bacterias beneficiosas para el organismo se reducen en número y ganan espacio aquellas que se consideran patógenas. Dicha situación provoca una alteración funcional del intestino, que puede verse reflejada en el metabolismo de los nutrientes.

Para paliar y solucionar este problema es necesario reducir temporalmente la ingesta de fibra e incluir compuestos probióticos en la dieta que permitan ejercer una colonización por parte de las bacterias que sí son beneficiosas.

Una vez terminada la pauta de suplementación, es necesario volver a reintroducir la fibra, valorando la inclusión de productos con prebióticos para estimular así la reproducción y la fijación de las nuevas bacterias que se han asentado en el tracto intestinal.

Avena con prebióticos.
La avena es otra fuente de prebióticos que acepta diversas formas de presentación.

Incluye alimentos con prebióticos en la dieta

De acuerdo con lo comentado, los prebióticos son fibras presentes en la dieta necesarias para asegurar la buena salud intestinal. Constituyen un sustrato energético imprescindible para las bacterias que habitan en el intestino y su ingesta regular puede favorecer la salud metabólica.

Por estos motivos, es necesario vigilar que en la alimentación regular aparezcan alimentos con un alto contenido en prebióticos, pudiéndose valorar la suplementación con los mismos en determinados casos patológicos. También cuando se tienen objetivos concretos. Un caso sería el de los deportistas que sufren molestias intestinales.

De todos modos, lo más adecuado es que consultes con un nutricionista antes de iniciar una pauta de suplementación. Este sabrá qué tipo de producto te viene mejor según tu situación y tu objetivo. Además, suele ser necesario equilibrar la dieta para conseguir que el efecto beneficioso se desarrolle con éxito.

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