El sistema inmune: nuestro ejército contra las enfermedades.

María Vijande · 27 marzo, 2018
El sistema inmune es imprescindible para poder vivir ya que sin el cualquier infección o cualquier enfermedad por muy leve que sea nos conduciría a la muerte.

El sistema inmune es un conjunto de estructuras, bien sean células o procesos biológicos,  de nuestro propio organismo que se encarga de protegernos de agresiones externas e internas que son peligrosas para nuestra salud.

Estas agresiones pueden ser agresiones físicas, de naturaleza biológica, como las bacterias, a los que llamamos patógenos, de naturaleza fisico-química o pueden ser agresiones internas, como es el ejemplo del cáncer.

Es un sistema complejo que está formado por distintos fluidos, tejidos y órganos. Estos se encuentran fundamentalmente en la piel, en la médula ósea, en la sangre, timo, sistema linfático, bazo y mucosas.

Nos vamos a centrar en la médula ósea y en las células que ésta genera, que son las especializadas en la función inmune. Todas las células que aquí se sintetizan, se transportan por el organismo gracias al sistema sanguíneo y linfático.

Por lo tanto, las células que se generan en la médula y que nos van a defender de los posibles peligros son:

  • Neutrófilos
  • Eosinófilos
  • Basófilos
  • Monocitos
  • Células dentríticas
  • Mastocitos
  • Macrófagos

A continuación explicaremos de manera sencilla la función que tiene cada una de ellas.

Los neutrófilos en el sistema inmune

Los neutrófilos en el sistema inmune

Los neutrófilos son un tipo de leucocitos, pero ¿qué son los leucocitos? Los leucocitos son los famosos glóbulos blancos que forman parte de las distintas células que forman parte de la sangre. Son los ejecutores de la respuesta inmunitaria.

Los neutrófilos son los leucocitos más abundantes de la sangre, representan entre el 60 y el 70% de ellos. La principal función de estas células en la de fagocitar, es decir, capturar o digerir bacterias y hongos.

Cuando se desarrolla un inicio agudo de la inflamación en una infección bacteriana son de las primeras células en llegar, siendo los principales componentes del pus.

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Eosinófilos

Los eosinófilos también son un tipo de leucocitos que se encargan de fagocitar complejos antígeno-anticuerpo. Para poder realizar su función fagocítica, rodean con su membrana citoplasmática al objetivo y lo desintegran. Son más eficaces en infecciones desarrolladas por parásitos.

Estas células nos proporcionan una defensa inmediata contra agresiones, pero no nos confiere una inmunidad a largo plazo. También son importantes mediadores en cuanto a procesos como la alergia o el asma. Pueden intervenir en la respuesta alérgica y en las reacciones de hipersensibilidad. Esto lo logran  ya que tienen la capacidad de neutralizar la histamina.

¿Qué sabemos de los basófilos?

basófilos

También son leucocitos pero son los menos abundantes en la sangre. Los basófilos son las células que inician los procesos alérgicos ya que liberan histamina, serotonina en bajas concentraciones y otras sustancias químicas.

Los basófilos, además de otras sustancias, tienen en su interior receptores de inmunoglobulinas, que son estructuras relacionadas con las alergias, y es por ello por lo que están relacionados con este proceso.

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¿Y de los monocitos?

Estas células también son glóbulos blancos que, al igua que muchas otras,  son fagocíticas, es decir, su principal función es la de fagocitar a diferentes microorganismos o restos celulares con el fin de impedir infecciones y enfermedades.

Las células dentríticas

Genética y anemia de células falciformes

Este tipo de células se las conoce por ser las células presentadoras de antígenos cuya función en el sistema inmunitario es la de captar, procesar y presentar a los antígenos sobre sus membranas para que puedan ser destruido.

Normalmente suelen presentar los antígenos a los linfocitos T. Esta interacción entre las células dentríticas y los linfocitos T da comienzo a las respuestas inmunitarias antigénicas.

Por otro lado, los linfocitos T son otro tipo de célula del sistema inmunitario, siendo de vital importancia en el sistema inmune adaptativo, caracterizado porque su respuesta es específica para cada antígeno, diferencia fundamental con el sistema inmunitario innato, que nos protege de procesos infecciosos de forma no específica.

¿Qué son los mastocitos?

En el sistema inmune también podemos encontrar este tipo de células, que forman parte del tejido conjuntivo (conjunto heterogéneo de tejido que tienen un origen común, el mesénquima embrionario) y que también se conocen como células cebadas.

Como las demás, se forman en la médula ósea, a partir de las células madre y actúan en procesos inflamatorios y alérgicos. Se encuentran distribuidos en muchos tejidos de nuestro cuerpo.

Tiene la capacidad de sintetizar y crear histamina y heparina (sustancia anticoagulante) principalmente. Para llevar a cabo su función han de ser activados. Una vez activados, liberan el contenido de los gránulos que tienen en su interior. Este proceso se conoce en inmunología como degranulación de mastocitos.

La función de los macrófagos en el sistema inmune

Fortalece el sistema inmunológico

Por último tenemos a los macrófagos, células fagocíticas responsables de detectar, engullir y de destruir a los patógenos y a las células apoptóticas. Los macrófagos se forman a partir de la diferenciación de los monocitos.

Estas células desempeñan un papel fundamental en el sistema inmune, alertado de la presencia de sustancias o microorganismos invasores. Además de este papel, tienen diferentes funciones como:

  • Fagocitosis.
  • Inflamación.
  • Presentación de antígenos.
  • Reparación de tejidos.
  • Hemostasia.