El sistema inmunitario

El encargado de proteger al organismo de los agentes patógenos externos es el sistema inmunitario, el único capaz de brindar inmunidad al organismo.

El cuerpo humano suele estar en una guerra constante debido a la interacción con múltiples agentes. Específicamente, la batalla se libra entre antígenos y anticuerpos, que son elementos microscópicos que, por una parte tratan de proteger al organismo, mientras que por otra, tratan de propagar enfermedades.

En otras palabras, el organismo batalla contra las amenazas externas para así poder protegerse. El principal responsable de actuar como barrera o escudo protector es lo que se conoce como sistema inmunitario. 

Este se compone de un conjunto de células y órganos que funcionan como una unidad frente a la amenaza. En consecuencia, el sistema inmunitario es el encargado de impedir que los microorganismos patógenos se instalen y afecten negativamente al organismo, a través de enfermedades.

Cabe destacar que el sistema inmunitario se desarrolla progresivamente, en función de las distintas etapas del crecimiento del ser humano. Una vez alcanza su madurez, el sistema inmunitario es capaz de ampliar su margen de alcance.

Facultades del sistema inmunitario

Facultades del sistema inmunitario

  1. Reconocimiento de microbios de diverso origen (desde que realizan un primer contacto con el organismo) lo cual conlleva a la producción de células específicas para actuar en su contra.
  2. Distinción entre aquellas moléculas que son externas al cuerpo y las propias. Gracias a ello, el sistema inmunitario logra evitar que las moléculas se ataquen a sí mismas.
    • Este aspecto varía en aquellas personas que padecen enfermedades autoinmunes, cuyo sistema inmunitario no es capaz de identificar cuándo se tratan de partículas propias o externas al cuerpo.

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¿Cómo es el funcionamiento del sistema inmunitario?

En lo que respecta al funcionamiento del sistema inmunitario, este se caracteriza por actuar de manera armónica. De esta forma, las células, moléculas tejidos y órganos que lo componen, no interfieren entre sí a la hora de hacer frente a una amenaza.

Órganos inmunocompetentes

  • Bazo.
  • Timo.
  • Médula ósea.
  • Ganglios linfáticos.

Todos estos órganos son los precursores de las células inmunitarias las cuales se dividen principalmente en dos tipos de linfocitos; cuya celularidad (o proporción) resulta indispensable para el funcionamiento del sistema inmunitario en cualquier situación patológica que el cuerpo afronte.

Subdivisión de los linfocitos

Subdivisión de los linfocitos

  • Linfocitos T.
  • Linfocitos B.

Los linfocitos T, maduran en el timo y son los responsables de producir moléculas efectoras contra los antígenos en todo el organismo. Estas moléculas deben actuar siempre en conjunto junto con otras células de función similar, como los linfocitos citotóxicos y las células asesinas, también conocidas como células NT (natural killer).

Por otra parte, los linfocitos B son indispensables para el sistema inmunitario (en un estado maduro y virgen), puesto que son los que se enfrentarán por primera vez a cada uno de los antígenos, liberando consecuentemente los anticuerpos protectores.

La respuesta inmunitaria se divide en dos grandes grupos

  • Inmunidad innata.
  • Inmunidad adquirida.

Inmunidad innata

Reduce las alergias

Esta actúa de manera inmediata ante los microorganismos y no depende del tipo de antígeno que se presente.

Representa a la primera fase de defensa contra partículas patógenas invasoras y establece una cantidad de elementos que sirven como barrera física, química y biológica, siendo estos, la piel y las mucosas, en conjunto con toda su celularidad.

Dichos elementos son los que impiden que los agentes patógenos se establezcan desde el mismo momento que se presentan a los anticuerpos. Esto se debe a las estirpes celulares que contienen, detectan a los agentes extraños de acuerdo a su actividad antimicrobiana, de forma inicial.

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Inmunidad adquirida

Fortalece el sistema inmunológico

Se refiere a aquella respuesta que a diferencia de la innata, esta sí depende del tipo de antígeno que se presente y se caracteriza por tener presente la memoria inmunológica. Esto hace referencia a que después del primer contacto con un antígeno, la segunda vez que se presente ya el anticuerpo podrá reconocerlo y atacarlo de una forma específica.

El mecanismo de función de la inmunidad adquirida es totalmente específico, dado a que cada agente patógeno induce una respuesta individual después de exponerse a las células del sistema inmunitario.

La velocidad y la eficiencia con la que la inmunidad adquirida funciona, dependerá del número de presentaciones del mismo patógeno. Esto permite certificar cuán óptima es la memoria inmunológica de cada organismo y cómo responder permanentemente a ella.

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Ambos tipos de inmunidad trabajan de forma interdependiente; es decir, se complementan entre sí, con lo cual se da una dinámica de colaboración. Entonces, a través de las células inmunitarias presentes en los órganos, mucosas y tejidos linfoides, los dos tipos de inmunidad pueden brindar una respuesta sea eficaz frente a cualquier tipo de agente invasor perjudicial.

Esta es la forma en la que funciona correctamente el sistema inmunitario, cuyo objetivo es proteger al cuerpo ante la presencia de cualquier agente infeccioso. Bien sean virus, bacterias, hongos o parásitos.

Referencias

Leticia Cedillo Barrón, Moisés López González y Benito Gutiérrez Castañeda. Revista Ciencia 2015. México
http://www.revistaciencia.amc.edu.mx/images/revista/66_2/PDF/Sistema_Inmune.pdf