El sistema inmunitario

24 diciembre, 2017
Este artículo fue redactado y avalado por Grecia Morillo
El encargado de proteger al organismo de los agentes patógenos externos es el sistema inmunitario, el único capaz de brindar inmunidad al organismo.

El organismo batalla contra las amenazas externas para así poder protegerse. El principal responsable de actuar como barrera o escudo protector es lo que se conoce como sistema inmunitario.

Así, el cuerpo humano suele estar en una guerra constante debido a la interacción con múltiples agentes. Específicamente, la batalla se libra entre antígenos y anticuerpos.

Por un lado, los primeros tratan de propagar enfermedades. Por otro lado, los segundos intentan proteger al organismo.

Además, el sistema inmunitario se compone de un conjunto de células y órganos. Estos funcionan como una unidad frente a la amenaza.

En consecuencia, este es el encargado de impedir que los microorganismos patógenos se instalen. Dado que, de hacerlo, podrían afectar negativamente al organismo a través de enfermedades.

Cabe destacar que el sistema inmunitario se desarrolla progresivamente. Así, va cambiando en función de las distintas etapas del crecimiento del ser humano.

Una vez alcanza su madurez, el sistema inmunitario es capaz de ampliar su margen de alcance.

Facultades del sistema inmunitario

Facultades del sistema inmunitario

  1. Reconocimiento de microbios de diverso origen. Este actúa desde que realizan un primer contacto con el organismo. Esto conlleva a la producción de células específicas para actuar en su contra.
  2. Distinción entre aquellas moléculas que son externas al cuerpo y las propias. Gracias a ello, el sistema inmunitario logra evitar que las moléculas se ataquen a sí mismas.
    • Este aspecto varía en aquellas personas que padecen enfermedades autoinmunes. Su sistema inmunitario no es capaz de identificar cuándo se tratan de partículas propias o externas al cuerpo.

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¿Cómo es el funcionamiento del sistema inmunitario?

En lo que respecta al funcionamiento del sistema inmunitario, este se caracteriza por actuar de manera armónica.

Así, las células, moléculas tejidos y órganos que lo componen, no interfieren entre sí. Esto es fundamental a la hora de hacer frente a una amenaza.

Órganos inmunocompetentes

  • Bazo
  • Timo
  • Médula ósea
  • Ganglios linfáticos

Todos estos órganos son los precursores de las células inmunitarias. A su vez, estas se dividen principalmente en dos tipos de linfocitos.

La celularidad (o proporción) de los linfocitos resulta indispensable para el funcionamiento del sistema inmunitario. Así, esta es fundamental en cualquier situación patológica que el cuerpo afronte.

Subdivisión de los linfocitos

linfocitos

  • Linfocitos T
  • Linfocitos B

Los linfocitos T maduran en el timo. Estos son los responsables de producir moléculas efectoras contra los antígenos en todo el organismo.

Estas moléculas deben actuar siempre en conjunto junto con otras células de función similar. Así, colaboran por ejemplo con los linfocitos citotóxicos y las células asesinas, también conocidas como células NK (natural killer).

Por otra parte, los linfocitos B son indispensables para el sistema inmunitario en un estado maduro y virgen. Esto se debe a que son los que se enfrentarán por primera vez a cada uno de los antígenos. Así, serán los encargados de liberar los anticuerpos protectores.

La respuesta inmunitaria se divide en dos grandes grupos

Inmunidad innata

mujer sonándose los mocos

Esta actúa de manera inmediata ante los microorganismos. Además, no depende del tipo de antígeno que se presente. Por eso, representa a la primera fase de defensa contra partículas patógenas invasoras.

Además, establece una cantidad de elementos que sirven como barrera física, química y biológica. Estos son la piel y las mucosas, en conjunto con toda su celularidad.

Dichos elementos son los que impiden que los agentes patógenos se establezcan. Además, actúan desde el mismo momento que se presentan a los anticuerpos.

Esto se debe a las estirpes celulares que contienen. Estas detectan a los agentes extraños de acuerdo con su actividad antimicrobiana de forma inicial.

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Inmunidad adquirida

microbios

Se refiere a aquella respuesta que, a diferencia de la innata, sí depende del tipo de antígeno que se presente.

Además, se caracteriza por tener presente la memoria inmunológica. Así, después del primer contacto con un antígeno, la segunda vez que se presente ya el anticuerpo podrá reconocerlo. Esto le permite atacarlo de una forma específica.

El mecanismo de función de la inmunidad adquirida es totalmente específico. Por eso, cada agente patógeno induce una respuesta individual tras exponerse a las células del sistema inmunitario.

Así, la velocidad y la eficiencia de la inmunidad adquirida dependerá del número de presentaciones del mismo patógeno. Esto permite certificar cuán óptima es la memoria inmunológica de cada organismo y cómo responder permanentemente a ella.

Además, ambos tipos de inmunidad trabajan de forma interdependiente. De esta forma, se complementan entre sí. Así, se genera una dinámica de colaboración entre ambos.

Estas trabajan a través de las células inmunitarias presentes en los órganos, mucosas y tejidos linfoides. Gracias a esto, ambos tipos de inmunidad pueden brindar una respuesta eficaz frente a cualquier agente invasor perjudicial.

Esta es la forma en la que funciona correctamente el sistema inmunitario. Su objetivo es proteger al cuerpo ante la presencia de cualquier agente infeccioso. Bien sean virus, bacterias, hongos o parásitos.