Sistema inmunológico debilitado. ¿Cómo darte cuenta?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 25 enero, 2019
Mario Laguarda · 26 enero, 2019
El cansancio persistente, sumado a resfriados y dolores de garganta, pueden ser síntomas claros del debilitamiento del sistema inmunitario. Debemos, entonces, estar alerta para reconocer las señales que emite el cuerpo ante situaciones como estas.

El cansancio persistente, sumado a resfriados y dolores de garganta, pueden ser síntomas claros de un sistema inmunológico debilitado. Debemos, entonces, estar alerta para reconocer las señales que emite el cuerpo ante situaciones como estas. Recordemos que el sistema inmunitario desempeña un papel primordial en nuestro bienestar.

Según la Stanford Children’s Health, «el sistema inmunológico mantiene los microorganismos infecciosos, como las bacterias, los virus y los hongos, fuera del cuerpo». Sin embargo, tiende a debilitarse en ocasiones: una mala alimentación, el estrés, o afecciones podrían impedir que cumpla con sus funciones básicas. Pero, ¿cuáles son señales de alarma? Te las explicamos a continuación.

Cómo reconocer un sistema inmunológico debilitado

Este sistema constituye nuestra defensa ante determinados agentes externos que pueden invadirnos y hacernos daño. La red de células, tejidos y órganos, que lo conforman son los encargados de trabajar coordinadamente para proteger nuestro organismo. Estas células protectoras son los llamados linfocitos, un tipo de glóbulos blancos. Se encargan de atacar precisamente a esos microorganismos que causan las enfermedades. Estas células se encuentran situadas en el timo, el bazo y la médula ósea. Todos ellos son los llamados órganos linfáticos.

Si por la razón que fuere, disponemos de un bajo nivel de leucocitos en un momento dado, no seremos capaces de enfrentar a los agentes patógenos. Es importante, pues, estar alerta ante ciertas señales. Será necesario, pues, acudir al médico. Es él quien debe determinar el origen de esa debilidad, y pautar la conducta que debemos seguir para corregir el problema. Veamos, pues, cuáles son esos indicios.

1. Cansancio persistente

Mujer echada en la cama con la ropa puesta.
Ante un sistema inmunológico debilitado, el organismo sentirá cansancio y fatiga.

Es cierto que el cansancio puede tener muchas causas. Pero, cuando es continuo, y sobre todo, nos sentimos agotados incluso al levantarnos por las mañanas, es una señal inequívoca de que nuestro sistema inmunológico se ha debilitado. Otro indicador al que debemos prestar atención es cuando acabamos rendidos ante pequeños esfuerzos. También, cuando las diferencias de temperatura, por ejemplo, nos producen malestar. Todos estos son síntomas que conviene tener en cuenta.

Quizá te interese: 5 hábitos nocturnos para aliviar la sensación de cansancio

2. Infecciones frecuentes

Las infecciones de orina, en el estómago o tener frecuentemente las encías inflamadas y enrojecidas, son indicadores de que algo no anda bien. Mucho más, si sufres diarreas a menudo. Estos ejemplos podrían estar apuntando hacia un sistema inmunitario debilitado.

Ahora bien, cabría preguntarse ¿por qué ocurren cosas como estas? Pues, muy probablemente el sistema inmunológico no esté haciendo frente como debería a los agentes externos que, incluso, se aprovechan de la ocasión para atacarnos. Dicho de otro modo: No da la respuesta adecuada y, por tanto, no nos puede defender frente a la presencia comprometedora para el organismo humano, de virus, bacterias u hongos.

3. Alergias

Hay personas que son más propensas a sufrir reacciones alérgicas que otras. Influencias como las del polvo, el polen u otros agentes del medio ambiente podrían suponer una amenaza para la piel o las mucosas. Y, esto es algo que puede terminar afectando, por tanto, a la salud. Si es este fuera tu caso, es posible también que tengas un sistema inmunológico débil.

4. Resfriados

Mujer en la cama estornudando.
Las frecuentes infecciones, como la gripe y el resfriado, pueden mostrar unas defensas debilitadas.

¿Cuántos resfriados sueles sufrir al año? ¿Uno cada mes? ¿Te duele siempre la garganta? ¿Te contagias enseguida con las gripes? Entonces, visita a tu médico para que te haga una analítica y compruebe tu nivel de glóbulos blancos. Tal vez estés frente a un sistema inmunológico debilitado, que no te está defendiendo como debería.

5. Heridas que tardan en cicatrizar

Es posible que no se curen sino hasta pasados muchos días cortes o, inclusive, una simple rozadura. Las heridas que no terminan de curarse, sino que se infectan, se inflaman y nos duelen, suelen ser síntoma de un sistema inmunológico débil. ¿A qué se debe? Si te ocurre esto, cuéntaselo a tu médico. Él sabrá lo que hacer.

Cómo fortalecer el sistema inmunológico

1. Cuida tu dieta

Una buena dieta es sinónimo de buena salud. Pero, en ocasiones, solo las seguimos cuando ya estamos enfermos. Para evitar llegar a ese punto, es necesario que mantengas una nutrición variada y equilibrada en todo momento. Debe ser rica en frutas, verduras y proteínas magras, así como baja en azúcar, grasas y alcohol. Los cítricos son siempre una excelente ayuda para el fortalecimiento de nuestras defensas.

Quizá te interese: 10 recomendaciones para reforzar tus defensas con la dieta

2. Duerme lo suficiente

Conseguir un sueño tranquilo y reparador es imprescindible para mantener fuerte nuestro sistema inmunológico. De esta forma, el organismo podrá reponer energías y estar en condiciones de que cada uno de sus sistemas cumplan su cometido. El insomnio y las preocupaciones que están detrás de este problema, son enemigas de la salud.

3. Higiene y limpieza

Manos lavándose en un grifo.
La limpieza, especialmente de las manos, es esencial para reducir el contacto con microorganismos.

En este sentido, lavarnos las manos varias veces al día es tan importante para la salud como cuidar de la limpieza de nuestros alimentos. Lava bien las verduras que vayas a cocinar, sumérgelas en agua y elimina cualquier resto de suciedad que adviertas. Todo ello es imprescindible para evitar que un sistema inmunológico debilitado.

5. Maneja adecuadamente el estrés

El estrés no es solo una respuesta del organismo ante la inconveniencia de determinada situación. Si fuera sostenido en el tiempo, podría convertirse en un padecimiento crónico, lo cual podría ir socavando poco a poco la salud. Asimismo, la acumulación de toxinas en nuestro organismo podría hacer que nuestro sistema inmunológico se debilitara. Es, entonces, cuando enfermamos.

Ten en cuenta todos consejos. Establece prioridades, cuídate siempre y dedícate algún tiempo solo a ti. Solo así podrás ponerte a salvo de los peligros que entraña que tu sistema inmunológico se debilite. ¡Salud!

  • Camps, C.; Sánchez, P. T., & Sirera Pérez, R. (2006). Inmunología, estrés, depresión y cáncer”, Psicooncología: investigación y clínica biopsicosocial en oncología. 3 (1): 35-48.
  • Lozano Soto, F. (2012). “Introducción al sistema inmunológico, sus principales elementos y la respuesta inmunitaria”. En Farreras, R. Medicina Interna. Barcelona: Elsevier, pp. 2453-2488.
  • Matzinger, P. (2002). “The danger model: a renewed sense of self”, Science, 296 (5566): 301-305.
  • Pancer, Z., and Cooper, M. D. (2006). “The evolution of adaptive immunity”, Annual Review of Immunology, 24: 497-518.