Sistema linfático: 4 datos interesantes que te gustará conocer

Valeria Sabater 27 octubre, 2017

El sistema linfático es una parte más de nuestro sistema circulatorio, esa a la que a menudo descuidamos porque no la conocemos tanto como deberíamos.

Es como una red, como un complejísimo sistema formado por vasos comunicantes, tejidos especializados y órganos como el bazo que cumplen una función muy concreta a la vez que maravillosa: eliminar toxinas, desechos y otros materiales no deseados de nuestro organismo.

No obstante, lleva a cabo muchas más tareas indispensables para nuestro bienestar que, sin duda, te gustará conocer.

Hoy en nuestro espacio queremos que descubras más datos sobre nuestro sistema linfático: qué es, qué hace y, ante todo, qué podemos hacer para cuidarlo un poco mejor.

1. El sistema linfático y la linfa

A la tarea del sistema linfático de desintoxicar nuestro cuerpo al depurar elementos poco útiles como residuos y células muertas, se le une otra función igual de esencial: fortalecer nuestra respuesta inmunitaria.

  • Esto lo consigue gracias a la linfa, un líquido que activa nuestras defensas naturales y fortalece a los glóbulos blancos.
  • El sistema linfático controla también la concentración de proteínas de nuestro organismo y regula a su vez la producción del quilo, un fluido formado por bilis que favorece la producción de determinados aminoácidos.

Como vemos, son tareas fascinantes que no siempre conocemos.

2. Órganos que forman parte del sistema linfático

Órganos que forman parte del sistema linfático

Este dato es importante: el cerebro está conectado con el sistema linfático a través de los senos paranasales. Estamos, por tanto, ante una red de vasos sanguíneos que se extienden por prácticamente todo nuestro cuerpo.

Veamos ahora sus partes más importantes.

La médula ósea

La médula ósea, como ya sabemos, produce cada célula que habita en nuestro organismo. Ente todas esas células está también la linfa y los linfocitos que conforman el sistema linfático.

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El timo

El timo

Ya hemos hablado en alguna ocasión sobre el timo en nuestro espacio.

Esta pequeña estructura cumple una finalidad muy importante en el sistema linfático: madura los linfocitos, un tipo de glóbulos blancos indispensables en nuestro sistema inmunitario.

El bazo

Hay quien sigue pensando que el bazo carece de utilidad alguna. Es un error, porque este órgano tiene la importante labor de filtrar nuestra sangre, y de eliminar todas esas células problemáticas o de desecho que ya no nos son útiles.

Bazo

Los ganglios linfáticos

De los ganglios linfáticos sabemos que se inflaman y que son susceptibles de desarrollar procesos cancerígenos como el linfoma de Hodgkin o no Hodgkin.

Sin embargo… ¿Qué más podemos decir sobre ellos?

  • Son nodulitos que se agrupan en varias zonas de nuestro cuerpo, como las axilas y las ingles. Asimismo, tienen como objetivo combatir gérmenes e infecciones.

Lee también: Inflamación de los ganglios linfáticos: ¿a qué se debe?

3. Enfermedades asociadas al sistema linfático

Las enfermedades del sistema linfático dan su primer síntoma con una inflamación en algún ganglio. Es lo más llamativo pero, en ocasiones, pueden aparecer otros indicios.

Veamos a continuación algunos datos al respecto.

Linfedema

  • Este es un problema habitual en aquellas mujeres que han sufrido la extirpación de un pecho a causa del cáncer de mama.
  • Se produce una acumulación de linfa, con lo cual, los pacientes experimentan un aumento del volumen y una llamativa inflamación en sus brazos o piernas.

Adenopatía

linfoma

  • Una adenopatía es una inflamación en un ganglio linfático. No siempre tiene como origen un proceso cancerígeno, la mayor parte de las veces es resultado de un sistema inmunitario débil, de unas defensas bajas.
  • Asimismo, las adenopatías también son comunes por causas virales, tales como un sarampión o la mononucleosis.
  • Por otro lado, y como ya hemos señalado, la inflamación de un ganglio se relaciona a su vez con tumores primarios como el linfoma de Hodgkin o el de no Hodgkin, enfermedades todas ellas que tienen buen pronóstico si la detección es temprana.

Edemas

Podemos diferenciar en este caso edemas linfodinámicos y edemas linfostáticos. Los primeros se deben a simples problemas circulatorios y los segundos a fallos linfáticos por una acumulación de proteínas.

4. Consejos para cuidar mejor de tu sistema linfático

Sabemos ya que el sistema infático cumple dos tareas muy básicas: depurar el organismo y favorecer una barrera defensiva frente a cualquier virus o bacteria al fortalecer nuestro sistema inmunitario.

Por tanto, es vital que mejoremos nuestros hábitos de vida para cuidar de esa red de órganos, ganglios y vasos linfáticos que tanto bienestar y atención nos brindan.

Aquí van unos sencillos consejos para lograrlo:

  • Consume alimentos frescos y orgánicos.
  • Reduce tus fuentes de estrés.
  • Duerme entre 7 y 9 horas diarias.
  • Date baños calientes y relajantes que terminen a su vez con una ducha fría.
  • Realiza ejercicio moderado.
  • Bebe agua con limón.
  • Los masajes que activen tu circulación linfática son muy positivos.
  • Las infusiones de ortiga y aloe vera son sensacionales.
  • Practica el yoga.

Para concluir, tal y como hemos visto, el sistema linfático merece, sin duda, toda nuestra atención.

Basta simplemente con que nos cuidemos un poco mejor, con que seamos conscientes que actos tan sencillos como comer de forma equilibrada o gestionar de forma adecuada nuestras emociones tienen un impacto directo en la salud y el bienestar.

¿Lo ponemos en práctica?

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