Descubre los beneficios de la soledad

Lorena González·
17 Junio, 2020
La soledad puede hacerte mucho más feliz que estar rodeado de gente que solo te aporta sufrimiento y desdicha. Te lo contamos todo en el próximo artículo.
 

La soledad es uno de los problemas más comunes de los países del primer mundo. Cada vez son más las personas que temen estar solas, verse aisladas o rechazadas por el resto (ya sea en un grupo de amigos o en una relación de pareja). 

De hecho, este pánico está llegando a unos extremos peligrosos, donde la dependencia se adueña de la situación y el individuo se ve incapaz de compartir momentos consigo mismo.

Por ello, hoy vamos a hablar de los diferentes tipos de soledad y cómo pueden contribuir a nuestro bienestar. Profundicemos al respecto.

La soledad tiene varios matices

La soledad presenta varios tipos o matices.

Las generalizaciones sobre ella han creado mitos y han desplazado los beneficios de la soledad elegida, la menos conocida de todas. No obstante, debemos ser conscientes de que siempre se le puede encontrar el lado positivo a las cosas. Especialmente, a la soledad buscada.

 
  • Hay personas que buscan la soledad para entrar en contacto consigo mismos y lograr equilibrarse. En otras palabras, se separan de los demás por un tiempo determinado para recuperar la perspectiva de las cosas y reponer energías.
  • Este es el tipo de soledad que tiene múltiples beneficios y que no alberga las etiquetas negativas a las que estamos acostumbrados.

El hecho de que una persona decida renunciar, por voluntad propia, a la compañía de las demás personas por un momento no quiere decir que sea asocial o que no sepa relacionarse.

Al contrario, significa que es alguien a quien le importa la calidad de sus interacciones, así como también cuidar de su propio espacio personal. Es una conducta digna de admirar.

Las caras de la moneda

Hay que tener en cuenta que la soledad buscada es una circunstancia, mientras que la no deseada es un sentimiento negativo que se caracteriza por el vacío, el aislamiento, la falta o ausencia de algo (generalmente una persona o un grupo, o una mascota).

 

Así pues, es un estado temido por muchos y anhelado por otros. Todo depende de la perspectiva de cada uno.

Ahora bien, hay algo que es cierto: cuando venimos al mundo, lo hacemos solos; lo mismo al partir.  Por ende, se trata de algo mucho más natural de lo que se piensa.

A menudo, se teme a la soledad porque no nos permitimos conocerla de cerca para apreciarla mejor. En este sentido, los psicólogos son muy claros: lo que se considera ”malo” puede ser la transición necesaria para un estado mejor. Por ello, es necesario vencer los prejuicios.

Debemos tener en cuenta que estar solos, al menos un tiempo, será de gran ayuda para nosotros en muchos aspectos. Gracias a ello, nuestra conciencia puede agudizarse aún más y esto se traduce en una mejor toma de decisiones para la vida. 

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Hay que aprender a estar solos

Debemos perderle el miedo a la soledad
 

Debemos tomarnos el tiempo para estar solos. Esto nos permitirá pensar con libertad en proyectos futuros, proponernos metas y plantearnos decisiones importantes para nuestra vida.

La soledad brinda la oportunidad de expandir nuestros límites (conocimientos, habilidades, etcétera) y de desarrollar o potenciar la motivación.

Nos ayuda a descubrir quiénes somos realmente y de este autoconocimiento nace la autoconfianza y, por ende, la seguridad. Inclusive, algunos afirman que antes de amar, querer y respetar a una futura pareja, es necesario aprender a hacerlo con uno mismo.

Estando solos podemos asumir nuestra propia identidad

De hecho, las personas que sienten la necesidad de estar acompañados por otras personas siempre, en el fondo ocultan carencias de diversa índole y, sobre todo, miedos

La soledad la podemos convertir en una práctica. Es muy positivo tomarnos un tiempo diario para disfrutar de ella. Si lo aplicamos como un ejercicio, veremos los resultados en poco tiempo.

 

Por ejemplo, intentar estar con nosotros mismos un ratito cada mañana. De esta forma es más probable que surjan nuevas ideas y creaciones. Un ejemplo claro de esto pueden ser los artistas que se aíslan para escribir, crear y componer, entre otras cosas.

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Potencia la soledad deseada

La soledad buscada resulta satisfactoria.

Este tipo de soledad es la más sana y te permite descubrir quién eres con respecto a tus propias necesidades y lo que quieres en tus relaciones con otros. Por eso, es importante que dediques más tiempo potenciarla  y aprendas a conocerte.

Eres la única persona con la que vas a estar el resto de tu vida. Por eso, tienes que darte una oportunidad a ti mismo: háblate, escúchate y cuídate con esmero. Tu calidad de vida se verá reforzada.

 
  • Carmona, P. J. (1915). El pensar y la soledad, 145–151.
  • Los beneficios e inconvenientes de la soledad: La soledad elegida y la que nos elige | Revista | EROSKI CONSUMER. (n.d.). Retrieved January 14, 2019, from http://revista.consumer.es/web/es/20090301/interiormente/74604.php