Soledad acompañada: cuando estar contigo o sin ti no marca la diferencia

Raquel Lemos Rodríguez · 18 noviembre, 2016
Muchas veces se busca desesperadamente encontrar pareja, o se inician relaciones que pueden ser tóxicas por miedo a la soledad.

Hay una frase que debe ser considerada de gran importancia, aunque nunca se suele profundizar demasiado en su significado: “es mejor estar solo que mal acompañado”. Una clara referencia a la soledad acompañada, quizás la más terrible de todas.

Muchas veces se busca desesperadamente encontrar pareja, o se inician relaciones que pueden ser tóxicas por miedo a la soledad. Esta es una situación que es más común de lo que se piensa. El gran problema surge cuando no se le pone solución.

También es importante tener en cuenta que estar solo no es ningún tipo de error o maldición. Popularmente se inculca la necesidad de tener que estar en pareja cuando realmente solo se debería compartir la vida con otra persona cuando eso es lo que se desea por amor.

Estar soltero puede ser también una opción de vida que ofrece distintas oportunidades. No hay que menospreciar el no estar en pareja. 

De hecho, y como se desarrolla a continuación, la mayor parte de los casos en las que la vida en pareja no funciona correctamente se debe a esta situación. En la que la persona decide involucrarse en relaciones sin sentido.

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La soledad acompañada y el vacío

La denominada soledad acompañada origina un profundo vacío que se instala en el interior. Una sensación que puede sentirse como imposible de eliminar. Especialmente por el hecho de que esta surge mientras se está en pareja.

Sin duda, no se está solo, al menos no físicamente. No obstante, una persona que esté en cuerpo, no significa que necesariamente tenga que estar presente. Existen ciertas señales con las que se da a notar la soledad acompañada;

  • La persona no se siente escuchada. Cuando la pareja no presta atención a nada de lo que se le dice. No le interesa, no quiere escuchar, o no le importa. El menosprecio puede causar mucho dolor.
  • No muestra interés por planes o sueños en pareja. Algo básico para que una pareja salga adelante es el tener metas en común. Los caminos por separado nunca llevan a nada.
  • ¿Siempre tiene uno la culpa? La pareja debe ser un pilar fundamental en el que apoyarse. Combatir, ser un oponente y no un compañero no es una buena manera de hacer las cosas.

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Cuando se empiezan a notar algunos de estos factores, posiblemente haya que reconsiderar el por qué se está manteniendo una relación con esa persona. En muchas ocasiones, por ejemplo, acudir a un profesional puede ser una buena opción para encontrar respuestas a la pregunta.

El amor no hace daño. Tener una relación de pareja no es obligatorio. Sufrir en una relación que no es verdadera es innecesario.

Las heridas emocionales de la soledad acompañada

Las relaciones tóxicas pueden conllevar graves consecuencias. En determinados casos, pueden llegar a consumir a la persona, provocando estados depresivos entre otros problemas de gravedad.

Sentirse solo estando en pareja no es bueno. No sentirse acompañado, ni querido, no sentir que se recibe lo mismo que se ofrece a la relación, tampoco lo es.

Cuando no se es feliz en unas determinadas circunstancias, la mejor solución es cortar el problema de raíz. En este caso, dejar la relación, y centrarse en la propia felicidad.

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Elige tu propia soledad

En concreto, si la relación reviste especial gravedad, o no se sabe cómo salir de ella, es necesario pedir ayuda. No importa si es a amigos, familia o a algún profesional. Contar con la mano de alguien para solventar los problemas no es malo ni vergonzoso.

Como se suele decir, para amar bien a los demás es primero fundamental saber amarse a uno mismo. En muchos casos, tras relaciones duras o episodios desagradables, un tiempo dedicado a uno mismo suelen hacer muy bien.

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Es importante conocerse a uno mismo. Encontrar nuevas fortalezas, nuevos sueños, deseos que cumplir. El redescubrimiento de la propia persona. Es entonces, y únicamente cuando se esté listo, cuando de la mano de la persona adecuada, y siempre por amor, se podrá iniciar una verdadera relación de pareja.

No hay por qué tener prisa, hay que aprender a vivir, disfrutar y amar en soledad, y sobre todo a uno mismo en primer lugar para después poder amar al resto. Como se suele decir, tarde o temprano al final todo llega en la vida.

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