Solo por hoy, permite que todo fluya y nada influya

Valeria Sabater 17 agosto, 2016
Cuando permites que todo fluya a tu alrededor y no te aferras a los imposibles te das cuenta de que la vida es mucho más sencilla. Disfruta el momento

Solo por un día, permite que todo fluya, deja que lo malo se vaya por sí solo para ser más receptivo ante lo bueno.

Si nunca has puesto en marcha esta estrategia de crecimiento personal, te proponemos empezar cuanto antes.

El flow es un estado mental que puede mejorar nuestra calidad de vida y que, además, nos permite canalizar mucho mejor nuestra energía para ser más productivos.

Ahora bien, es muy posible que ya hayas oído en alguna ocasión el término fluir o sus derivados. Muchas personas suelen atribuirle un aire espiritual y algo abstracto a esta idea, cuando, en realidad, dispone de una base psicológica y científica con mucha tradición.

Tanto es así que el concepto de flujo fue acuñado en 1975 por el psicólogo o Mihály Csíkszentmihályi, difundiéndose a su vez a gran cantidad de ámbitos del desarrollo personal e incluso del laboral.

Es interesante, relajante y muy útil en nuestro día a día. A continuación, te enseñamos cómo fluir, cómo dejarte llevar por el aquí y ahora para ampliar tu conciencia. Tu productividad.

Que todo fluya y que nada te distraiga

Mihály Csíkszentmihályi definió el flujo como un estado de armonía donde la persona es capaz de centrarse en lo que está haciendo.

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Podemos dejar que todo fluya mientras caminamos, mientras leemos, descansamos o incluso mientras trabajamos. Se trata solo de ser conscientes de lo que hacemos y disfrutar de ello.

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  • Los psicólogos nos explican que muchos de nosotros ponemos en práctica lo que se conoce como “mente errática”. Vamos de un pensamiento a otro, saltamos de preocupación en preocupación hasta crear una madeja donde quedamos atrapados.
  • Poco a poco aparece la frustración y la infelicidad porque nuestro pensamiento cae en esos abismos complejos del “si yo hubiera”, “si los demás hicieran”, “si yo pudiera”…
  • Este tipo de enfoques de pensamientos impiden el flujo. Nos aferran, nos detienen en la frustración y el malestar. Lo que generamos es energía negativa.

Fluir no es huir, es estar presentes

Para que todo fluya debemos ser conscientes de que quien huye no soluciona nada. Fluir es dejar ir lo que no nos sirve para avanzar pero, a su vez, hay que ser valientes para afrontar lo que en estos mismos momentos nos hace daño.

  • También es necesario aceptar que hay cosas que no se pueden cambiar. No puedes hacer que las personas cambien de personalidad. Tampoco puedes hacer que alguien te quiera a la fuerza.
  • Hay aspectos que es necesario aceptar y esa aceptación también forma parte del propio flujo.

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Eres movimiento, forma parte de él

Seguro que en más de una ocasión te habrás sentido atrapado, como encallado existencialmente. Este estado es algo muy normal en el ser humano y es necesario saber gestionarlo.

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  • Entiende que el flujo es, ante todo, movimiento. Tanto es así que la idea de felicidad se relaciona mucho con el hecho de que todo fluya, de que nada ni nadie nos aferre o nos detenga.
  • Para entenderlo mejor te pondremos un ejemplo.

En la actualidad no tienes trabajo y vives una relación afectiva muy complicada, infeliz.

Sabes que en la ciudad donde estás no hay opciones laborales, así que te decides a dar el paso. Te permites fluir. Te vuelves más receptivo y empiezas a escuchar opciones. Te informas, amplias caminos y, un buen día, te decides: propicias el cambio.

Optas por dejar tu ciudad, por dejar a la pareja que te hace infeliz y probar suerte en otro lugar. Ese cambio, ese movimiento te trae, a su vez, nuevos movimientos.

Encuentras trabajo y en el trabajo, conoces a alguien especial. Una persona que te hace valora y te ama de verdad.

Solo cuando dejas que todo fluya y que nada de lo malo te influya, eres libre para crear tus propios caminos. Intenta ponerlo en marcha y verás qué buen resultado te ofrece.

Busca las experiencias “óptimas”

Si nunca has oído hablar de las experiencias óptimas te diremos que son muy fáciles de identificar; sin embargo, no siempre las ponemos en práctica.

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  • Una experiencia óptima es el placer que obtienes al hacer algo que te gusta: un abrazo, una comida, un paseo, un baño, una conversación, un viaje…
  • Ten en cuenta a su vez que las experiencias óptimas no se programan. Muchos de nosotros solemos hacerlo: “cuando sean vacaciones descansaré”, “seré feliz cuando llegue el fin de semana”, “sabré lo que es la alegría cuando tenga una buena pareja”.
  • Recuerda que el mejor momento para tu vida siempre es ahora. Por tanto, permite que todo fluya y que nada te encalle, que nada te atrape en la preocupación o en el “hoy un puedo” o del “tú no vales“.

Se trata, simplemente, de estar presentes y de avanzar de un modo armónico de acuerdo a nuestra conciencia, en libertad, en integridad y en una adecuada paz interior que nos permita disfrutar del “aquí y ahora”.

 

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