Soltera, ni espero, ni busco: me limito a ser feliz

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 5 mayo, 2016
Cada uno puede buscar su felicidad del modo que quiera. Una mujer soltera no tiene por qué cambiar su estado por el miedo al “qué dirán”

A día de hoy, la figura de una mujer soltera sigue percibiéndose con inquietud en muchas culturas. Está el caso de las mujeres chinas:

  • Si no encontraban marido antes de los 25 se veían como “mujeres sobrantes”.

En otros países se dan situaciones parecidas, a un nivel distinto, eso sí, pero con la misma atribución negativa ante esa mujer que elige estar soltera.

Helen Fisher es una antropóloga con un gran prestigio en el estudio de las relaciones afectivas y la figura de la mujer en la cultura. En su libro “El primer sexo”, ensalza ya el papel de esa mujer que no se siente obligada a tener marido. Dicha mujer alcanza sus triunfos personales en la sociedad.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Ser soltera en sociedades muy patriarcales y en familias muy matriarcales

Aquí encontramos una curiosa dualidad. A día de hoy seguimos viendo países donde el peso del hombre sigue siendo muy patriarcal (por ejemplo, China, India…). En estos lugares una joven debe buscar un enlace matrimonial que sirva a su propia familia, y a su padre. El único objetivo es mantener un estatus social.

Ahora bien, en otros países, sin embargo, la presión de la mujer a la hora de buscar marido viene muchas veces por la figura de la madre. Esto es así porque esta desea la ampliación de su familia y la creación de un legado.

La mujer que desea nietos, o que desea ver a su hija “con la vida hecha” unida a un marido con un buen trabajo son imágenes que, aunque tradicionales, siguen viéndose en nuestra modernidad de forma habitual.

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Por ello, es importante reflexionar durante unos instantes sobre estas dimensiones.

mujer soltera

Parejas que vienen y van

En la actualidad, la mayoría de personas tienen claro que no resulta tan sencillo conseguir una pareja para toda la vida. Las parejas, como el propio crecimiento personal, avanzan, cambian y mejoran. De hecho, en ese viaje, es común tener más de un compañero afectivo.

  • Es un hecho aceptado que podemos pasar épocas maravillosas junto a una persona, para más tarde, dar por finalizada esa relación y vivir una nueva etapa en soledad sintiéndonos igual de satisfechas.
  • Ambos instantes se pueden vivir con la máxima plenitud. Además, nuestro contexto social más cercano debe ser respetuoso y no presionar, ni criticar.
  • La libertad personal es un don que lamentablemente no se cultiva en muchas culturas. A día de hoy, podemos leer noticias aún que nos sorprenden sobre niñas y jóvenes que son vendidas para constituir enlaces muy similares a mercancías económicas.
  • La mujer no es una mercancía. Por lo tanto, su figura no debe verse como “incompleta” por no tener un marido al lado.

Todos somos seres completos que nos limitamos a seguir avanzando, creciendo para que, poco a poco, nuestro espejo refleje aquello que deseemos ser. Con o sin pareja.

Ser soltera y “no buscar”

Otro hecho muy común que suele verse hasta en las sociedades más avanzadas es caer en la idea de que si una persona está soltera está casi obligado a buscar a su nueva “media naranja”.

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  • Queda claro que cada persona puede hacer lo que desee. Puede buscar si así lo quiere. Sin embargo, también puede optar por no hacerlo y dejar que la vida le traiga lo que tenga que ser.
  • Mientras, puede limitarse a ser feliz, a disfrutar de sus relaciones sociales, de su familia, de su trabajo. No hay necesidad de búsqueda, porque solo se ansía ser la persona que uno mismo desea ser.
  • Ese equilibrio y esa tranquilidad interna ofrecen una gran plenitud y felicidad.

De este modo, además, pueden llegar a construirse relaciones afectivas más maduras. En consecuencia,ambos cónyuges se encuentran en libertad el uno al otro sintiéndose completos, sin miedos ni vacíos que el otro deba cubrir.

mujer soltera

La mujer en la actualidad

Volvamos una vez más a obtener algunas referencias sobre las teorías de Helen Fisher. La célebre antropóloga escribió su libro “El primer sexo”como pequeña crítica al famoso libro de Simone de Beauvoir, “El segundo sexo”.

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  • En él, nos refleja una serie de ideas donde se anima a la mujer a confiar en sus propias capacidades. De esta forma podrá alzarse como líder en sus contextos personales.
  • Según Helen Fisher, las mujeres disponen de un cerebro más intuitivo y empático. Este puede ser de gran utilidad en el contexto laboral y organizativo. Por ello se debe luchar por  ello.
  • La mujer debe encontrar su felicidad de la forma que desee, con pareja, sin pareja, con familia numerosa, sin hijos, con un buen trabajo o con un trabajo sencillo que le aporte mayor tranquilidad.

Basta únicamente con ser personas que nos respetemos las unas a las otras. Así crearemos una sociedad más libre, y con las mismas oportunidades para todos.

Ver también:

  • Universidad de Antioquia. Facultad Nacional de Salud Pública “Héctor Abad Gómez,” I., & Correa M., J. C. (2000). Revista Facultad Nacional de Salud Pública. Facultad Nacional de Salud Pública: El escenario para la salud pública desde la ciencia, ISSN-e 0120-386X, Vol. 18, No. 1, 2000. https://doi.org/10.1016/S1071-5819(02)00138-6
  • Sagrario, Y. Y. (2010). Bienestar Psicológico en Progenitores Divorciados: Estilo de Apego, Soledad Percibida y Preocupación por la Ex Pareja. Clínica y Salud. https://doi.org/10.5093/cl2010v21n1a7
  • Fernandez, O., Muratori, M., & Zubieta, E. (2013). Bienestar eudaemónico y soledad emocional y social. Boletín de Psicología.