¿Son malas las bebidas energéticas para el corazón?

El alto contenido de cafeína de las bebidas energéticas puede ser peligroso para nuestro sistema cardiovascular y derivar en problemas como taquicardias o subidas de la presión arterial.

Las bebidas energéticas han sido puestas en revisión desde hace varios años. Se considera que su consumo es perjudicial para la salud en vista de su alto contenido de cafeína, azúcares y estimulantes. Ahora bien, hay que preguntarse ¿Son malas para el corazón si está sano?

Es bien sabido que los pacientes con patologías cardiacas deben cuidarse y alejarse de este tipo de bebidas. Sobre todo, aquellos que sufren de arritmias, puesto que la ingesta de las bebidas energéticas produce cambios en las tasas de contracción del corazón.

Según el investigador Jonas Dörner de la Universidad de Bonn, en Alemania, se ha demostrado que el consumo de bebidas energéticas tiene un impacto en el corazón de personas sanas, incluso a corto plazo. Específicamente sobre la contractilidad cardiaca.

Sin embargo, se necesitan más estudios para poder determinar cuál es el impacto del consumo de bebidas energéticas a largo plazo, en personas sanas. Por otra parte, también es necesario ahondar en el efecto que ejercen estas bebidas en pacientes cardiacos.

El estudio fue presentado en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de América del Norte. A partir de entonces, se han continuado realizando otras investigaciones relacionadas al tema.

Hallazgos del estudio

Para el estudio, los investigadores reclutaron 18 personas sanas. 15 hombres y tres mujeres, con una edad media de 27,5 que se sometieron a una resonancia magnética cardiaca, antes de beber una bebida energética.

La bebida contenía 32 miligramos de 100 mililitros de cafeína y 400 miligramos de 100 mililitros de taurina. Una hora después de su ingesta, todos los participantes debían realizarse otra resonancia magnética cardiaca. La finalidad de esto era ver si el consumo de bebidas energéticas había tenido algún efecto en el funcionamiento del corazón.

Los investigadores encontraron que los corazones de los participantes habían aumentado las tasas de contracción, indicados por el aumento de la tensión sistólica máxima en el ventrículo izquierdo del corazón, después de beber las bebidas energéticas.

Por su parte, no encontraron que el consumo de la bebida energética tuviera un impacto sobre la presión arterial, la frecuencia cardíaca o la expulsión de la sangre desde el ventrículo izquierdo.

Sin embargo, investigaciones anteriores han mostrado una relación entre el consumo de bebidas energéticas y los efectos negativos sobre la presión arterial.

La investigación presentada en una reunión de la American Heart Association ha examinado los datos de otros siete estudios y encontró que el consumo de bebidas energéticas parecía aumentar la presión arterial sistólica, así como incrementar el intervalo QT por 1 milisegundo.

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Consecuencias del consumo excesivo de bebidas energéticas

Las bebidas energéticas se han relacionado con una serie de tragedias en Norteamérica, incluyendo la muerte de la adolescente estadounidense de 14 años de edad, Anais Fournier. Cabe destacar que Fournier sufría de una condición denominada prolapso de la válvula mitral.

Tras haber bebido dos bebidas energéticas (Monster), falleció en un período de 24 horas. Las dos bebidas sumaban un total de 480 miligramos de cafeína.

Mientras que 400 miligramos de cafeína al día se considera como una cantidad segura de consumo de cafeína para los adultos, porque vienen a equivaler a 4 o 5 tazas de café, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) señala que no existe un conjunto de nivel “seguro” para menores de edad.

Los investigadores de un estudio reciente de la Universidad de Miami también observaron que los niños no obtienen ningún beneficio de las bebidas energéticas y que, además, podrían ser potencialmente peligrosas.

Molécula de la cafeína en 3D.

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Las normativas para los fabricantes

Hace algún tiempo, la FDA anunció que se está investigando la seguridad de los alimentos y bebidas que contengan cafeína añadida a ellos, en particular sus efectos en los niños y adolescentes.

Los fabricantes pueden añadir cafeína a los productos si deciden que cumplen con las normas de seguridad pertinentes y, siempre y cuando se indique en el envase que la cafeína está incluida en la lista de ingredientes.

Si bien varios usos pueden cumplir con los estándares de seguridad alimentaria, la única vez que la FDA aprobó explícitamente la adición de cafeína fue en colas de la década de 1950. Las normas vigentes no prevén la actual proliferación de los productos con cafeína.