Sonda nasogástrica, ¿en qué consiste su utilización?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la farmacéutica Sara Viruega el 10 julio, 2019
Carmen Martín · 13 julio, 2019
La sonda nasogástrica puede servir también para realizar lavados de estómago o para introducir medicamentos.

La sonda nasogástrica es un tubo que se introduce por la nariz hasta llegar al estómago, pasando por el esófago. Suele estar hecha de plástico o silicona. También se denomina sonda de alimentación gástrica.

Es de gran utilidad. Sirve para alimentar a las personas que tienen problemas para masticar o tragar los alimentos. También es empleada para eliminar contenido del estómago o administrar ciertos medicamentos.

En este artículo te explicamos sus usos principales, su cuidado y sus posibles complicaciones.

¿Para qué se utiliza la sonda nasogástrica?

Como hemos mencionado, la sonda permite alimentar a una persona que tiene dificultad para tragar o masticar los alimentos. Conduce la comida directamente hasta el estómago y, por ello, no sirve para digerirla, solamente para facilitar su llegada a este órgano.

Se suele utilizar en pacientes con trastornos metabólicos y gastrointestinales. Del mismo modo, se utiliza en ciertas enfermedades mentales que dificultan la alimentación normal; también en casos graves de malnutrición o prematuridad.

Por otra parte, la sonda nasogástrica sirve para drenar contenido del estómago. Es un proceso que se realiza cuando existe una obstrucción a lo largo del tubo digestivo. También, incluso, en situaciones de intoxicación o para preparar a un paciente para la anestesia.

Además, pueden administrarse otras sustancias a través de ella, como ciertos medicamentos. Siempre debe ser indicada por un médico. De hecho, solo los médicos o enfermeros pueden colocarla. Aún así, los pacientes que la llevan deben prestarle ciertos cuidados y mantenimiento.

Enfermero aplicando un sondaje nasogástrico a una señora mayor.

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¿Cómo se cuida la sonda nasogástrica?

La mayoría de pacientes suelen pasar un tiempo con la sonda. Por ello, es esencial saber cómo cuidarla en casa. En primer lugar, hay que mantener limpia la parte externa. Para ello se puede usar una gasa humedecida con agua tibia y jabón. Después, hay que aclararla y secarla.

Lo ideal es introducir un poco de agua tras cada comida o medicación; suele bastar con meter entre 5 y 10 ml. Del mismo modo, hay que comprobar que la sonda está en la posición adecuada. Para ello, hay que fijarse en las marcas que están dibujadas sobre ella.

Si la sonda se obstruye, hay que cambiarla. En algunas situaciones, hay un familiar entrenado para ello. No obstante, lo recomendable es llamar a un médico o enfermero. Cuando no se está administrando nada, se debe cerrar el conector de la sonda.

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Otros consejos

Al utilizar una sonda nasogástrica, hay que prestar atención a la nariz y la boca. Si se puede, lo ideal es rotar de vez en cuando la sonda y cambiar la zona donde contacta con la nariz para evitar que se irrite. Si no se puede hacer diariamente, es obligatorio hacerlo cuando esté sucia o cuando la tirita no pegue lo suficiente.

Debemos limpiar los orificios de la nariz cada día. Para ello, podemos utilizar bastoncillos de algodón humedecidos. Igualmente, hay que seguir cuidando la higiene bucal. Aunque no se esté masticando, hay que seguir cepillando los dientes y la lengua, mínimo dos veces al día.

Por otra parte, se recomienda aplicar crema hidratante en la zona de la nariz y los labios ya que la piel de la cara es sensible. La sonda suele producir cierta irritación y la crema puede reducirla.

Mujer cogiendo crema

¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes?

Aunque la sonda nasogástrica es un dispositivo muy útil, tiene ciertas complicaciones. En primer lugar, puede causar lesiones en la nariz. Como ya hemos dicho, lo mejor para evitarlo es cambiar la sonda de posición. Además, debemos desinfectar y lavar la zona. Si la lesión es importante, puede cambiarse de agujero nasal.

Cuando se produce una obstrucción, se puede intentar resolver introduciendo agua tibia por la sonda. En el caso de que la obstrucción permanezca, hay que avisar a un médico. Sin embargo, la mayoría de obstrucciones pueden evitarse si se introduce un poco de agua después de cada alimentación.

Otra complicación frecuente es que la sonda salga al exterior. Esto puede ocurrir accidentalmente o de manera voluntaria ya que, a algunos pacientes, les resulta molesta. Sea por lo que sea, hay que volver a colocarla, con ayuda de alguien especializado.

Las náuseas y vómitos también suelen ser comunes. Sobre todo cuando el paciente no está bien colocado. Para evitarlo, hay que intentar que esté tumbado con una inclinación de unos 45º. También se debe evitar que el alimento pase demasiado rápido.

En conclusión

La sonda nasogástrica es un instrumento muy utilizado. Aunque debe seguir indicaciones médicas, es importante saber cómo cuidarla y mantenerla. Ante cualquier duda o complicación, es importante acudir a un especialista. 

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