Sopa de ajo

Aunque seguirá siendo un plato contundente y con sabor, si queremos evitar que el ajo se repita deberemos eliminar el germen verde antes de laminar el ajo

La sopa de ajo es fundamentalmente un caldo con pan y otros ingredientes. Se puede considerar que este plato es un “héroe”, pues ha salvado del hambre a muchas personas. Su origen se da en los círculos de pobreza, como una alternativa nutritiva para que la población se pudiese mantener a salvo.

Este plato proviene de la Edad Media y, en la medida en que se popularizó y fue ganando adeptos, también fue teniendo muchas variaciones. De hecho, una forma muy común de encontrarla es en la sopa francesa, donde simplemente se remplaza el ajo por la cebolla.

Ingredientes

  • 3 dientes de ajo
  • Jamón serrano en cuadraditos
  • Pimentón
  • Pan duro
  • 2 huevos
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Comino
  • 1 litro de caldo de carne
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Preparación

Para iniciar con la preparación de la sopa de ajo, lo primero que debes hacer es cortar el ajo en láminas delgadas, lo más finas que puedas. También aprovecha para cortar en círculos pequeños el pan, ten en cuenta que el pan crece bastante cuando se moja, así que estas rebanadas deben ser en verdad pequeñas.

Pon a calentar en una cazuela un poco de aceite de oliva y coloca a fritar las láminas de ajo a fuego medio. Debes vigilarlas de cerca para evitar que se quemen, una vez estas empiecen a dorarse, puedes agregar el pimentón cortado en juliana y los trozos de pan que has cortado previamente.

Revuelve muy bien todos los ingredientes y baja el fuego para evitar que se quemen, aprovecha para adicionar el jamón cortado en cuadraditos y revuelve nuevamente para que todos los ingredientes se integren bien.

Deja freír el jamón por dos o tres minutos y adiciona el caldo. Mezcla y agrega el comino machacado en un mortero, deja que todo se cocine a fuego lento con la tapa puesta por lo menos durante 15 minutos. Pasado este tiempo, rectifica la sal y adiciona si lo prefieres un poco de pimienta.

Ahora, para darle el toque final a la sopa, revuelve en un recipiente aparte los huevos y adicionales poco a poco a la sopa unos minutos antes de que finalice la cocción, mezcla todo despacio para que los huevos se vayan cuajando en unas hebras finas. Una vez el huevo ha cuajado, puedes retirar la sopa del fuego, deja que se enfríe por unos minutos y llévala a la mesa mientras aún está humeando.

Este plato funciona perfectamente como una entrada, en especial para platos acompañados por carne o algún otro tipo de preparación que pueda resultar un poco pesada.

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Consejos adicionales

  • Es importante no confundir esta sopa con la sopa castellana, pues si bien la base es la misma y se originaron en la misma región, tienen otra forma de prepararse, al igual que diferentes ingredientes.
  • Para el pan, se aconseja generalmente la hogaza, pero puedes usar el que más te guste, siempre y cuando no sea dulce.
  • Como caldo puedes usar la base que prefieras, ya sea de pollo, cerdo, res o de verduras. En caso de que no cuentes con un caldo base, puedes disolver dos cubos de caldo en un litro de agua.
  • Esta receta se puede también preparar en crema, para esto debes remplazar la mitad del caldo por leche o crema de leche y harina. Recuerda que debes revolver con frecuencia para que la crema espese, además de darle un mayor tiempo de cocción para que alcance la consistencia necesaria.