Sopa de alcachofas para tratar el hígado graso

Los alimentos de sabor amargo como la alcachofa mejoran nuestras funciones hepáticas y nos ayudan a digerir las grasas a la vez que evitan la formación de gases

Una nutrición incorrecta, exceso de peso y unos malos hábitos de vida, hacen que nuestro hígado vaya perdiendo su funcionalidad, dejando que la grasa se acumule en él. ¿Qué tal si nos beneficiamos de una buena sopa de alcachofas?

¿Cómo pueden ayudarme las alcachofas con mi hígado graso?

crema-de-alcachofas

¿Eres una fanática de las alcachofas?. Toma nota de sus beneficios:

  • Dispone de cinarina, es lo que le ofrece ese sabor ligeramente amargo  que estimula la secreción de bilis, mejorando así las digestiones y desintoxicando el hígado.
  • Acido clorogénico, un gran antioxidante.
  • Nos aporta también ácido cinarósido, un flavonoide con acción antiinflamatoria.
  • ¿Y qué hay de sus fitoesteroles? esenciales para reducir el colesterol.
  • Todos aquellos alimentos que tienen un ligero sabor amargo como la alcachofa nos permiten mejorar nuestras funciones hepáticas, ayudando en la digestión de grasas, evitando también gases y acidez.
  • Logran descongestionar el hígado, drenando la vesícula y regenerando a su vez las células del hígado para ayudar a su curación en caso de padecer alguna enfermedad asociada.

Receta del caldo de alcachofas para curar nuestro hígado

sopa de alcachofas

¿Qué necesitamos?

  • 4 alcachofas cocidas y limpias
  • 3/4 de caldo de verdura ya preparado
  • Una cebolla grande
  • Un puerro.
  • Aceite de oliva
  • Perejil fresco
  • Pimienta.

¿Cómo lo preparamos?

  • Lo primero que haremos es cortar a trocitos la cebolla, dejando que se haga doradita en la sartén con un chorrito de aceite de oliva.
  • Añadiremos también el puerro, también cortado y bien picado a ser posible.
  • Cuando veas que la cebolla está doradita, es el momento de añadir las alcachofas. Las salteamos un poco junto a la cebolla y el puerro, para después, apagar el fuego y lo llevarlo todo a una batidora para triturarlo.
  • Seguidamente, en una olla, ponemos a calentar el caldo de verduras que ya teníamos preparado previamente. Añadimos una ramita de perejil y dejamos que se caliente.
  • Cuando el caldo empiece a hervir, será el momento de añadir el sofrito que hemos hecho antes, el de las alcachofas, el puerro y la cebolla triturada.
  • Añádelo poco a poco, incluyendo un poco de pimienta. Baja el fuego y deja que de termine de cocer a fuego medio durante unos diez minutos.
  • ¿Ves que fácil? Ya lo tienes hecho, si lo deseas puedes añadir unos pocos picatostes de pan en la sopa.
  •  Cuando estén dorados y crujientes ya los tendrás listos. Deja que se enfríen y acompáñalos en tu sopa de alcachofas. Puedes tomarla de dos a tres veces por semana.
  • M. Castro. Evaluación de diferentes niveles de alcachofa (Cynara scolymus) en dietas para pollos de engorde y su efecto sobre parámetros productivos, alometría del intestino delgado y órganos linfoides. Revista Colombiana de Ciencia Animal. 2016
  • S. Ferretti, M. Tanno, J. Vorobioff. Higado graso, resistencia insulínica y síndrome metabólico. Anuario fundación Dr J.R Villavicencio. 2004
  • J. Diaz. Higado graso experimental por dieta hipoproteica. Revista de la facultad de ciencias Médicas de Córdoba. 1965