¿Qué es el sufrimiento fetal y cuáles son sus causas?

Edith Sánchez·
04 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto al
04 Septiembre, 2020
El sufrimiento fetal es un trastorno delicado al que se le debe prestar mucha atención. Lo más recomendable es permanecer atentos a los signos de alamar que pueden presentarse durante la gestación y el parto.

Por lo general, el sufrimiento fetal se presenta de manera repentina; de allí la importancia de tener muy presentes sus causas. Esto supone estar atentos a la evolución durante la gestación para detectar a tiempo las complicaciones que puedan surgir.

El no actuar de manera oportuna puede generar daños cerebrales en el bebé que dejarán secuelas para el resto de la vida. Sin embargo, con los avances tecnológicos en medicina se ha reducido de manera significativa la presencia de estos trastornos ocasionados por el sufrimiento fetal.

¿Qué es el sufrimiento fetal y cuál es su sintomatología?

El sufrimiento fetal es una perturbación en el intercambio de oxígeno y de nutrientes entre el feto y la madre, por medio de la placenta. De manera habitual, esta situación se presenta poco antes o durante el parto. Esta es la razón por la que se debe llevar a cabo un monitoreo del bebé para constatar que se encuentra bien.

En caso de que la madre gestante presente cualquiera de los siguientes síntomas, debe ponerse en contacto con su médico de inmediato y seguir las indicaciones que le señale el profesional:

  • Ausencia de movimiento del feto en un lapso superior a 24 horas. En este caso, se recomienda consumir algo dulce y recostarse sobre el lado izquierdo para monitorear de manera hogareña la reaparición de los movimientos.
  • Sangrado vaginal. Aunque se puede presentar hemorragia vaginal durante la gestación, es posible que esta solo responda a un manchado. De todas maneras, si persiste o es abundante, se constituye en signo de alarma.
  • Rotura prematura de membranas. Esta condición se conoce también como romper agua o rotura de fuentes. Por la vagina aparece un líquido claro con un olor parecido al de la lavandina.
  • Cólicos. Pueden tener diversas causas. De hecho, son normales si tienen que ver con el crecimiento del feto. Pero si son frecuentes, intensos e involucran la espalda, deben recibir atención.
  • Presión arterial alta. Es síntoma de preeclampsia y puede poner en riesgo la vida, tanto de la madre como del feto.
  • Aumento o disminución de peso. Aquí se hace referencia a un aumento o disminución exagerados del peso, lo que puede estar asociado con otras enfermedades.
Monitoreo del feto.
El monitoreo fetal puede realizarse de manera hogareña o en una clínica con dispositivos adecuados.

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¿Qué sucede si hay sufrimiento fetal?

La evolución del sufrimiento del feto implica hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre) y acidosis (acumulación de ácido en el torrente sanguíneo). Si empeoran, dan lugar a una condición mucho más grave.

Esta situación puede llevar a una baja de la frecuencia cardíaca y de la presión sanguínea del bebé. En los casos más graves, se continúa con una una falla multiorgánica, es decir, de varios órganos al mismo tiempo. El paso siguiente es el shock con riesgo vital.

Luego del nacimiento, a los bebés se les realiza el test de Apgar, que consiste en una valoración para determinar el grado de vitalidad fetal al salir del útero. Así mismo, se les lleva a cabo una prueba de pH con la que se busca conocer el nivel de acidosis presente en la sangre del cordón umbilical del recién nacido. Estos elementos configuran lo básico para diagnosticar la existencia o no de sufrimiento fetal.

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Causas del sufrimiento fetal

Cuando se acerca el momento del parto y la madre ha llegado al hospital, uno de los primeros protocolos que se lleva a cabo consiste en monitorear al bebé. Este procedimiento se realiza con el fin de controlar las funciones del bebé, en caso de que presente sufrimiento fetal.

Aunque las causas que generan esta condición son diversas, la madre debe estar vigilante, especialmente a partir del tercer trimestre. Veamos las razones etiológicas más frecuentes.

En el embarazo

Durante el curso del embarazo, las principales causas son las siguientes:

  • Maternas: diferentes tipos de afecciones que presenta la madre implican un suministro pobre de oxígeno al feto. Dentro de las más importantes se encuentran la hipoxia materna, la hipotensión arterial y, en el sentido contrario, la hipertensión arterial o preeclampsia.
  • Placentarias: se originan en la placenta y pueden dar origen al sufrimiento fetal. Dentro de las más comunes se hallan el desprendimiento placentario, el envejecimiento prematuro de la placenta y la placenta previa.
  • Funiculares: son aquellas que involucran el cordón umbilical, como la presencia de nudos en el mismo, vuelta o torcedura del cordón, y extensión muy corta o prolapso.
  • Fetales: el origen puede estar asociado con una anemia hemolítica, una infección o incompatibilidad del Rh entre el feto y la madre.
  • Uterinas: obedecen a la presencia de un tumor en el útero o por el síndrome del decúbito supino. Este caso particular sucede porque la mujer pasa demasiado tiempo recostada sobre sus espaldas, lo que comprime las grandes venas del abdomen que llevan la sangre al útero.
Monitoreo fetal con aparatología.
Al ingresar al hospital, la madre es evaluada con monitoreos de la frecuencia cardíaca fetal.

En el parto

Además de las causas que pueden presentarse durante el embarazo dando origen al sufrimiento fetal, existen condiciones durante el parto que pueden propiciar la aparición de la condición. Las más importantes son las siguientes:

  • La edad de la madre, ya sea que se trate de alguien muy joven o mayor de 35 años.
  • Cuando son madres primerizas o han tenido muchos partos previos.
  • Si la madre presenta antecedentes de malformaciones, prematuridad o muerte fetal en gestas anteriores.
  • Cuando la fecha probable de parto se supera en varias semanas o el trabajo de parto es muy prolongado.
  • Si el bebé es excesivamente grande y se complica su salida por el canal vaginal debido al tamaño.

¿Debo preocuparme por el sufrimiento fetal?

No es necesario obsesionarse con el sufrimiento fetal y su posibilidad de aparición, pero sí resulta prudente que la embarazada realice los controles correspondientes cada mes. Además, debe recibir asesoramiento sobre los signos de alarma para realizar una consulta inmediata.

Hay ciertos hábitos saludables, como la dieta equilibrada, la vida activa y las formas de reposar que todas las madres pueden aplicar en su vida cotidiana para disminuir el riesgo a futuro. Los profesionales de la salud están capacitados para brindar esta consejería.

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