Sustitutos del azúcar: todo lo que hay que saber de ellos

Los alimentos y bebidas con sustitutos del azúcar tienen menos valor calórico que las alternativas que contienen azúcar, pero ¿realmente nos ayudarán a bajar de peso?

Las enfermedades y complicaciones de salud que vivimos ha ocasionado que se está disminuyendo considerablemente el consumo de azúcar, sin embargo aún no se puede ver un impacto real a nivel mundial. De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, miles de muertes causadas por cáncer, diabetes tipo 2 y problemas del corazón están directamente vinculadas a las bebidas o alimentos ricos en azúcar. Por este motivo, los sustitutos del azúcar son considerados como una alternativa atractiva por quienes gustan de consumir alimentos muy dulces.

La historia de los sustitutos del azúcar

El uso de los sustitutos del azúcar se remonta a 1800 cuando se descubrió la sacarina, aunque su apogeo se dio durante las Guerras Mundiales debido a la falta de producción azucarera. Años más tarde, en la década de 1960 se comenzaron a comercializar bebidas y alimentos libres de azúcar. Esto se debió a que las clínicas de control de peso se hicieron más comunes.

A partir de este momento, la población tomó conciencia de su papel en su salud y aparecieron nuevos sustitutos del azúcar. La sacarina (200 a 700 veces más dulce que el azúcar) siguió siendo la única opción hasta 1981, cuando el aspartame (200 veces más dulce que el azúcar) se convirtió en el endulzante preferido de más de 6000 alimentos y bebidas con la aprobación de la FDA. 

En 1988, se aprobó el consumo de acesulfame K (200 veces más dulce que el azúcar) y en 1999 se permitió la venta para uso general de la sucralosa (principal elemento del Splenda y 600 veces más dulce que el azúcar). El sustituto del azúcar más nuevo es el neotame (40 veces más dulce que el aspartame), el cual fue aprobado en 2002.
A partir de estos sustitutos del azúcar se han creado otras alternativas al mezclarlos con azúcar real para incrementar o mejorar el sabor de diferentes productos.

¿Los sustitutos del azúcar realmente nos ayudan a bajar de peso?

Se tiene la creencia popular de que los sustitutos del azúcar reducirán calorías y facilitarán la pérdida de peso. Por ello, se han llevado a cabo estudios que compararon la pérdida de peso entre quienes usaron productos endulzados con sustitutos del azúcar y quienes consumieron azúcar normal y se demostró que la diferencia es apenas perceptible entre un grupo y otro. Sin embargo, se determinó que aquellos que consumieron sustitutos del azúcar después de perder peso lograron mantenerse.

No te pases con el sustituto del azúcar

Una de las grandes dudas alrededor de los sustitutos del azúcar es la cantidad que podemos tomar. Según la FDA, las cantidades aceptables en un día son las equivalentes a:

18 latas de refresco de dieta endulzado con aspartame.
10 bolsitas de sacarina.
31 latas de refresco de dieta endulzado con acesulfame-k.
6 latas de refresco de dieta endulzado con sucralosa.

A pesar de que estas son las cantidades que la FDA determina como saludables, nutriólogos y médicos coinciden en que es común que la gente sustituya los alimentos saludables con alimentos de dieta. Esto es un problema debido a que no siempre se hacen sustituciones saludables. Por ejemplo, cambiar un yogurt normal por uno light es una buena alternativa, pero no lo es el cambiar un refresco normal por uno light. Esto se debe a que el cuerpo sigue recibiendo calorías vacías que no le aportan nada positivo.

Además se ha comprobado que quienes consumen una gran cantidad de bebidas sin azúcar tienden a incrementar su consumo, dificultando la pérdida de peso. La causa más común es que al agregar cualquier sustituto del azúcar a algún producto sin contenido nutrimental (como el agua o refresco) se incrementa el hambre.

Por ello, tanto nutriólogos como médicos coinciden en que la cantidad máxima recomendable son 6 bolsitas (6 gramos) de cualquiera de estos endulzantes al día. 

¿Quién debería evitar los sustitutos del azúcar?

Aunque los alimentos que contienen sustitutos del azúcar suelen ser considerados seguros, los médicos recomiendan que las mujeres embarazadas y los niños limiten su uso. Lo adecuado sería tomar alimentos naturales, como agua natural o jugos recién hechos.
Quienes padecen fenilcetonuria deben evitar cualquier producto que contenga aspartame, ya que contiene fenilalanina. La fenilcetonuria es un desorden genético que impide al cuerpo sintetizar la fenilalanina, lo que puede ocasionar serios problemas cerebrales.

¡Alternativas naturales!

La Stevia es ideal para aquellas personas que sufren de diabetes.
La Stevia es ideal para aquellas personas que sufren de diabetes.

Stevia

Es un endulzante natural muy bajo en calorías y cada vez más popular. Es un derivado de la planta del mismo nombre, la cual ha sido usada como endulzante y remedio natural por varios siglos en Sudamérica. Una de las principales ventajas de la stevia es que no aporta calorías a pesar de ser muy dulce.

Además, se ha determinado que este sustituto disminuye la presión arterial entre el 6 y 14% cuando está elevada y no la afecta en lo más mínimo cuando está normal. Esta característica se repite con los niveles de azúcar en sangre, los cuales tienen a disminuir considerablemente en personas diabéticas. El único problema con la stevia es que su sabor puede resultar poco agradable, por lo que hay que buscar la opción perfecta para cada uno.

Eritritol

Este sustituto es un alcohol endulzante que se encuentra en ciertas frutas, de las que se extrae a través de un proceso industrial. Cada gramo aporta 0.24 calorías, equivalentes al 6% de las calorías contenidos en el azúcar. El eritritol no fomenta los picos de glucosa en sangre ni de insulina, tampoco afecta los niveles de colesterol o triglicéridos. Este sustituto es absorbido de forma natural por el intestino y excretado por los riñones.

Su consumo debe ser moderado ya que puede causar malestares digestivos.
Para mucha gente, los sustitutos del azúcar son una excelente alternativa y aunque pueden ser de gran ayuda, lo ideal es consumirlos en cantidades moderadas (como todo…)