El tabaco le descuenta días a tu vida

Puede ser que cuando comenzamos a fumar no lo notáramos, pero el tabaco perjudica gravemente nuestra salud cardiovascular y pulmonar e incluso puede afectar al aparato digestivo

El tabaco ha sido durante muchos años una droga socialmente aceptada. Solo la creciente y reciente preocupación por la prevención de enfermedades y el cuidado de la salud lo ha señalado como un veneno para nuestro cuerpo.

Durante años se han destacado sus aspectos positivos; así, se le ha señalado como un método de control de la ansiedad, de disminución del peso corporal o como un facilitador de las relaciones sociales, ya que es algo fácil de ofrecer y de aceptar a la hora de entablar conversación.

También ha sido uno de esos ingredientes que ha actuado como símbolo de la transición a la madurez o de rebeldía frente a los progenitores.

Además, su consumo ha sido de alguna manera animado desde los propios gobiernos, gracias al dinero que recogían a través de los impuestos con los que estaban gravados los paquetes de cigarrillos.

De alguna manera, el tabaco había pasado a formar parte de nuestra cotidianidad. Una consecuencia de que estuviera tan presente, especialmente en espacios cerrados, era que las personas que no fumaban se veían perjudicadas por el consumo que hacían los demás, ya que también respiraban el humo.

Un niño fumando pasivamente

Afortunadamente, esto ha empezado a cambiar en muchos países y se ha comenzado a legislar para limitar el consumo de tabaco en los espacios cerrados. Por ejemplo, la medida propicia que nadie tenga que aceptar respirar una concentración alta de humo a cambio de poder mantener su puesto de trabajo.

Ver también: El tabaco aumenta el riesgo de sufrir enfermedades degenerativas: ¡Evítalo!

-¿Te molesta el humo de mi cigarrillo?

-No, no me molesta. Tu humo me enferma.

¿Qué efectos produce?

La nicotina es el elemento en el que se basa la adicción al tabaco. Este componente, lejos de ser una sustancia relajante, tiene un efecto estimulante. Entonces, ¿por qué la mayoría de los fumadores piensa que les calma?

La percepción de la nicotina como un ansiolítico se debe a que su consumo elimina la ansiedad por la falta de esta, no la causada por otros elementos estresantes de nuestra vida.

Dicho de otra manera, lo que hace es reducir la ansiedad que sentimos por la necesidad de consumir la propia droga pero no reducir el estrés que se produce por los problemas familiares o laborales.

Los efectos de su consumo empiezan a manifestarse en nuestra salud desde el inicio del hábito. Aunque al principio este reflejo se produzca de una manera muy débil, su efecto es como la gota continuada que desgasta la piedra.

Un esqueleto fumando

Así, sus principales efectos inmediatos son:

Fatiga prematura

La mayoría de las personas empiezan a fumar en la adolescencia, cuando están rebosantes de alegría. De ahí que este efecto quede enmascarado por la vitalidad de la juventud; sin embargo, con el paso de los años, notamos el peso y el deterioro que cada cigarrillo ha supuesto para nuestra salud.

Mayor riesgo de anginas, aumento de los constipados, tos y expectoraciones

Al contaminar nuestras vías respiratorias aumentan las probabilidades de desarrollar todas las enfermedades relacionadas con los sitios de nuestro cuerpo por los que pasa el humo.

Pérdida de apetito

Falta de apetito

El tabaco hace que comamos menos y, además, reduce sensiblemente los registros de los que somos capaces de disfrutar a través del sentido del gusto. De ahí que muchos fumadores sientan que empiezan a disfrutar de la comida cuando dejan de fumar.

Alteraciones del ritmo del pulso

Al producir estados de ansiedad y de calma de manera sucesiva como si estuviéramos en una montaña rusa, nuestro pulso a lo largo del día se vuelve más inestable.

Color amarillo de uñas y dientes

Es uno de los signos externos que antes delatan a las personas que empiezan a fumar. Uñas y dientes adquieren un color amarillo característico y desagradable.

Mal olor de boca y aliento

Efectos del tabaco en la boca

La persona que fuma termina desprendiendo este humo cuando respira. Un aire que tiene un olor realmente desagradable y que puede influir en cómo se sienten las personas que comparten una conversación con nosotros a corta distancia.

Es un olor que acaba convirtiéndose en una especie de aura, ya que se impregna en nuestra piel y en nuestra ropa.

Factores que influyen en el efecto que tiene sobre nuestra salud

Los efectos perjudiciales del tabaco no se sufren con la misma intensidad. A continuación vamos a hablar de cuatro factores que modulan el efecto de esta droga sobre nuestro cuerpo. Estos son:

La cantidad de tabaco consumida de manera diaria

Cuanto mayor es el número de cigarrillos que fumamos,  más rápido y acentuado es el daño. Un cigarro al día hace daño, pero mucho más una cajetilla entera.

Edad a la que empezó el consumo

Cuanto más temprano haya sido el comienzo, mayores son sus efectos perjudiciales, especialmente si el consumo ha empezado en un momento en el que nuestros órganos no estaban formados del todo.

La forma en la que fumamos

Hay varios modos de fumar. Entre los más destacados están mantener el humo en la boca y expulsarlo o aspirar de manera profunda. La inhalación profunda o la retención del humo aumentan los riesgos del tabaco.

Tipo de cigarrillos

Aquellos que tienen filtro o una menor cantidad de nicotina suelen tener menores efectos perjudiciales que aquellos de los que todas las sustancias nocivas nos llegan directamente.

Te recomendamos leer: Recomendaciones de un fumador para dejar la adicción al cigarrillo

¿Cómo afecta el tabaco a los diferentes sistemas de nuestro cuerpo?

Pulmones afectados por el tabaco

No podemos hablar de que un tipo de consumo resulte más o menos perjudicial. El tabaco siempre es demoledor para nuestra salud. O sea, que aunque sus efectos sobre nuestra salud sean variables, siempre serán devastadores.

Veamos más datos sobre lo que supone fumar a diferentes niveles:

Sistema respiratorio

El tabaco produce un incremento de la cantidad de mucosa, entorpece la actuación depuradora de las células ciliares y potencia los ataques contra nuestro sistema inmunitario. Pueden aparecer bronquitis crónica, enfisema pulmonar o cáncer de pulmón.

Sistema circulatorio

El consumo produce un aumento de la presión arterial, de la frecuencia cardiaca y de la coagulabilidad de la sangre. El CO2 disminuye la oxigenación del organismo, esto tiene efectos especialmente nocivos sobre el corazón.

Aparato digestivo

Aumentan las probabilidades de que aparezcan enfermedades como la gastritis crónica, (dos veces más frecuente en fumadores que en no fumadores), la úlcera gastroduodenal y la esofagitis por reflujo.

El tabaco te pide la vida

Desde que empiezas a fumar, tu calidad y tus días de vida decrecen. Al principio, tu estado de salud empieza a deteriorarse lentamente y, después, cuando le has generado la necesidad a tu cuerpo, con más rapidez.

El problema es que estás matándote de una manera silenciosa, pues no te das cuenta del daño que te haces hasta que este no tiene remedio. Así, si eres de los que sienten aquello de “sé que debería dejar de fumar”, tienes un gran camino andado.

Si, por el contrario, aún estás convencido o convencida de que fumar te hace mal, en este artículo tienes un puñado de razones para empezar a valorar todo lo que estás despreciando.

Si fumas y te aprecias, ha llegado el momento de decir basta a ese robo que tú mismo estás cometiendo y que te perjudica tanto a ti como a las personas que te rodean.