Técnica de la autopsia neuropatológica

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 26 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 3 abril, 2019
La autopsia neuropatológica comprende dos grandes capítulos. El primero es la autopsia craneal y el segundo la autopsia raquídea. En la primera se libera el encéfalo y en la segunda la médula espinal para luego proceder a su estudio.

La autopsia neuropatológica es un procedimiento que se lleva a cabo para identificar posibles lesiones en el sistema nervioso que conducen a la muerte. Dichas lesiones pueden ser de carácter primario o secundario.

Las lesiones de carácter primario son las que corresponden al proceso fundamental o directo que conduce a la muerte, mientras que las lesiones de carácter secundario son aquellas que participan en otra patología fundamental presente en el organismo.

En la autopsia neuropatológica se realizan procesos de extracción y muestreo del sistema nervioso. Dichos procesos están reglados y varían en cantidad y localización, dependiendo de si las lesiones son de carácter primario o secundario.

La técnica macroscópica de autopsia neuropatológica comprende dos grandes fases: la autopsia craneal y la autopsia raquídea. En la autopsia craneal, se lleva a cabo la extracción y estudio del encéfalo. En la autopsia raquídea, se hace lo propio con la médula espinal, raíces y ganglios posteriores.

Pasos en la autopsia neuropatológica

La extracción del encéfalo

Cerebro
La extracción y el análisis posterior debe realizarse lo más pronto posible, a ser posible en las primeras 24 horas.

Lo recomendable es que se lleve a cabo la extracción del encéfalo en las 24 horas siguientes al fallecimiento. Por lo general, quienes adelantan este procedimiento son un patólogo, un técnico y un auxiliar. Los pasos para extraer el encéfalo son los siguientes:

  • Ubicación del cadáver en la mesa de autopsias en decúbito supino. El cuello y occipital deben ubicarse en un apoya cabezas, con el objetivo de elevar el cráneo y facilitar las maniobras.
  • Se lleva a cabo una incisión con bisturí desde un pabellón auricular hasta el otro. La profundidad debe llegar al periostio, es decir, muy próxima al hueso.
  • Posteriormente, se separan los planos perióstico-cutaneos, llevándolos hacia atrás y hacia adelante. Con esto, el cráneo queda al descubierto.
  • Se realiza un corte con sierra circular, comenzando por la parte frontal del cráneo y dando la vuelta hasta llegar al mismo punto inicial. El corte no debe rebasar la duramadre.
  • Apertura del seno longitudinal superior. Se abre de adelante hacia atrás. Se toma una pequeña parte de la duramadre y luego se va cortando lateralmente. El cerebro debe quedar al descubierto.
  • Se sigue separando el área de los polos frontales. La mejor técnica es hacerlo con los dedos índice y medio mediante suaves tirones. Luego, se corta el quiasma óptico y las partes restantes de los pares craneales. El cerebro debe quedar libre.
  • Se cortan con el bisturí los dos lados del tentorio o tienda del cerebelo.
  • Se hala suavemente el cerebro, el cerebelo y el tronco. Luego, se corta el bulbo con el bisturí a través del agujero occipital. El corte debe ser muy bajo, para obtener la muestra completa del bulbo raquídeo. El encéfalo debe quedar completamente liberado.
  • Se rompen las apófisis clinoides posteriores con el escoplo. Luego, se amplía la silla turca con las manos y se extrae la hipófisis, con pinzas y bisturí.

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Manejo del encéfalo en la autopsia neuropatológica

Corte transversal del cerebro para visualización de sus partes.
Posteriormente a su extracción, la muestra debe lavarse y conservarse adecuadamente en formol al 10 %.

Una vez extraído el encéfalo, este debe pesarse en una balanza. Luego debe suspenderse con un hilo que va desde la basilar hasta el tronco encefálico. Enseguida, se deja el cerebro en flotación dentro de formol al 10 %.

El recipiente debe ser cerrado herméticamente y etiquetado. Normalmente se deja allí durante 15 días, excepto en los casos en los que haya sospecha de enfermedad priónica. Si ese es el caso, se debe dejar por un mes, cuando menos.

Una vez transcurrido ese lapso, se lleva a cabo el estudio macroscópico externo. El primer paso es lavar el cerebro en agua durante 24 horas. Luego se debe llevar a cabo la palpación y la inspección. Enseguida se hacen los cortes coronales y la toma de muestras para posterior estudio microscópico.

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La autopsia raquídea

El otro gran capítulo de la autopsia neuropatológica es la autopsia raquídea. En esta, lo primero que se hace es extraer la médula espinal, por medio de un abordaje interior o exterior. Una vez liberada, se deja lista para su palpación e inspección por ambas caras.

Enseguida se procede al muestreo de la médula espinal. Para ello, se realizan cortes transversales, cada 3 o 4 centímetros. Si hay una patología medular específica se deben tomar muestras representativas de la lesión. Las muestras se deben tomar de las regiones cervical, dorsal y lumbar. También del nivel sacro, cuando sea posible.

  • De Guevara, J. F. L. Técnica de la autopsia neuropatológica Técnica macroscópica de realización de la autopsia y procedimiento de obtención de muestras.