7 técnicas para facilitar el trabajo de parto

Dejarse orientar por los médicos tratantes al momento del parto es fundamental. Pero también debes decidir activamente sobre el proceso, sobre los recursos y las técnicas disponibles para facilitar tu labor de parto. Conoce cuáles son.

Después de que has pasado semanas esperando y soñando con la llegada de tu bebé, a partir de la semana 37 puede iniciarse el trabajo de parto. La primera fase del parto comienza cuando tienes contracciones regulares y dolorosas, y el cuello uterino se dilata hasta alcanzar los 4 centímetros. ¡Es hora de facilitar el trabajo de parto!

Es probable que tengas algunas horas sintiendo contracciones antes de llegar a este punto. Incluso, puedes haber pasado la noche sin dormir y sientas que la labor comenzó hace tiempo. Todo ello es común y forma parte del trabajo de parto.

Para las madres primerizas, esta primera etapa puede durar más de 18 horas. Para las madres que ya han tenido un bebé, esta etapa inicial se puede acortar a 6 y 12 horas en promedio. Sin embargo, también puede ser más lento. Así como cada embarazo es único, igualmente, cada parto también lo es.

¿Por qué se hace lento un parto?

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Los primeros 5 centímetros de dilatación del cuello uterino se demoran mucho más que los restantes. Se considera que un parto no avanza a buen ritmo si durante la primera etapa el cuello uterino no se dilata por lo menos medio centímetro cada hora. Las razones de ello pueden ser:

  • Estás deshidratada o exhausta.
  • Tu bebé no está en buena posición.
  • Te sientes ansiosa, asustada o muy tensa.
  • Las contracciones son poco frecuentes, no son fuertes o en vez de intensificarse se mantienen estables.
  • Tu pelvis es estrecha y larga, lo que provoca que el bebé se ponga espalda contra espalda.

Lo que provoca la dilatación del cuello uterino es precisamente la intensificación de las contracciones. Si ello no ocurre, tu médico te ofrecerá soluciones para facilitar el trabajo de parto.

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¿Qué medidas puede proponer el médico?

Si en la etapa inicial del parto se demora la dilatación del cuello uterino, las opciones que tiene el médico para facilitar el trabajo de parto básicamente son: romper el saco amniótico (lo que popularmente se conoce como romper fuente), colocarte un goteo intravenoso de fármacos que aceleren el parto y la anestesia epidural.

Romper el saco amniótico acelera en una hora el parto. Esto es más incómodo que doloroso. Sin embargo, este procedimiento no debe hacerse al comienzo del trabajo de parto, ya que puede no darse el alumbramiento; se corre el riesgo de una infección.

La pitocina es un medicamento que contiene una versión artificial de la hormona del parto: la oxitocina. Si tu médico te recomienda este goteo, es importante que sepas que se estimularán contracciones muy fuertes que pueden llegar a afectar el corazón de tu bebé.

Para sobrellevar los fuertes dolores que ocasiona la pitocina, tu médico seguramente te ofrecerá la anestesia epidural. Todos estos procedimientos son hoy en día totalmente rutinarios. Sin embargo, te imposibilitan de tener un parto de forma natural y de mantener el control sobre tu cuerpo en dicho momento.

¿Cómo puedes facilitar el trabajo de parto?

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  • Si estás echada, levántate. Caminar y moverte puede acelerar las contracciones.
  • Cambia de posición todas las veces que sientas que lo necesitas. Mientras lo haces, mantén una respiración profunda y rítmica.
  • Ve al baño y orina. Una vejiga llena obstaculiza el canal de parto.
  • Date un baño de agua caliente o sumérgete en una bañera de parto.
  • Ten un momento a solas con tu pareja. Apaga o suaviza las luces y acurrúquense un rato.
  • Un masaje suave de tu pareja en tus pechos ayuda a tu cuerpo a producir oxitocina. También, puede masajear la parte baja de la espalda.
  • Pídele a tu médico o partera las explicaciones que necesites sobre lo que está ocurriendo. Sentirte involucrada y en control de la situación te ayuda a disminuir la ansiedad y el miedo.

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¿Qué posiciones pueden facilitar el trabajo de parto?

  • Acuéstate de lado con una almohada entre las piernas. Esta posición es buena para estimular la circulación hacia las piernas y la zona lumbar. Hazlo hacia el lado izquierdo para que llegue más sangre a la placenta.
  • Arrodíllate sobre la cama y apóyate sobre un cojín. Abre las rodilla y une los dedos de los pies, lo más que puedas.
  • Pon las rodillas y las manos sobre el piso. Balancéate lentamente de atrás hacia adelante y, si puedes, haz círculos con tus caderas. Esto ayuda a dilatar más rápido y a atenuar los dolores.
  • Siéntate en una silla mirando hacia el espaldar. De esta manera, alivias el peso sobre los riñones, disminuyes la presión del bebé sobre la pelvis y relajas los hombros y las cervicales.
  • Si tu bebé está espalda contra espalda, puedes hacer estocadas. De esta forma, toma una mejor posición.

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Contar con alguien de apoyo durante el trabajo de parto facilita todo el proceso. Puede ser tu pareja, tu madre, una hermana o cualquier persona de confianza. Cuida que sea una persona que te pueda brindar seguridad y tranquilidad. También, puedes contar con el apoyo de una doula.

Habla con tu médico o partera sobre ello para que esté consciente de tu pedido. El trabajo de parto es un proceso que te pertenece como mujer y como madre. Sin caer en fanatismos, evita que se convierta en una decisión exclusivamente médica. Ello te garantizará un mejor postparto.