Tendinitis rotuliana: causas, síntomas y tratamiento

Las personas que practican deportes en los que se sobrecargan las rodillas presentan una mayor predisposición a padecer este tipo de tendinitis.

La tendinitis rotuliana, también conocida como “rodilla de saltador”, es una lesión o inflamación del tendón que une la rótula con la tibia. El tendón rotuliano desempeña un papel principal en la estabilidad de la rodilla, trabajando en conjunto con los músculos de la zona para que sea posible patear, correr o saltar.

La lesión se produce por una sobrecarga, por ejemplo al hacer movimientos repetitivos, por lo que es más frecuente entre deportistas cuyas disciplinas implican saltar, caer y cambiar de dirección de manera constante. No obstante, incluso las personas que no practican este tipo de actividades pueden llegar a padecerlo.

El tendón rotuliano

El tendón rotuliano es una estructura ancha y fuerte que se encuentra ubicada por debajo de la rodilla (rótula) conectando el músculo de los cuádriceps con la tibia. Es un tejido similar a una cuerda que permite que la rodilla se estire o extienda cuando el cuádriceps se contrae.

Junto a los ligamentos se encarga de darle mayor estabilidad a la rodilla, principalmente al realizar saltos, tanto en el aterrizaje como al frenar un movimiento de aceleración horizontal asociado.

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¿Cuáles son las causas de la tendinitis rotuliana?

Cuáles son las causas de la tendinitis rotuliana

La tendinitis rotuliana se origina cuando el tendón se lesiona o inflama, producto de su uso excesivo o sobrecarga. Este tejido sufre pequeños desgarros que, cuando se multiplican, desencadenan una respuesta inflamatoria que se manifiesta con dolor y debilitamiento. Cuando el organismo no consigue reparar las lesiones y el daño del tendón persiste por varias semanas, aparece lo que se conoce como tendinopatía.

Factores de riesgo

La práctica continúa de algunos deportes se ha vinculado con el mayor riesgo de sufrir tendinitis rotuliana. Sin embargo, todo indica que hay más probabilidades de padecerlo por la combinación de varios factores.

Actividad física

Actividad física

Todo tipo de actividad física que implica correr y saltar aumenta de forma considerable el riesgo de tendinitis rotuliana. Si bien cualquier persona lo puede padecer, el riesgo se incrementa al practicar deportes como:

  • Baloncesto
  • Voleibol
  • Fútbol
  • Atletismo
  • Running

El aumento de la frecuencia e intensidad de estas actividades también influyen en la presión que sufre el tendón. Además, en ciertos casos, se presentan consecuencias negativas por utilizar calzado inapropiado.

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Rigidez muscular en las piernas

El tendón rotuliano se puede irritar o lesionar por la rigidez muscular presentada por los cuádriceps e isquiotibiales, muchas veces extendida hasta la parte trasera de los muslos.

Desequilibrio muscular

Si en las piernas hay músculos más débiles que otros, los más fuertes pueden tirar con mayor intensidad del tendón rotuliano, lo que también origina su lesión.

Síntomas de la tendinitis rotuliana

Síntomas de la tendinitis rotuliana

El síntoma principal de la tendinitis rotuliana es un dolor que se localiza entre la rótula y la tibia (zona de mayor afectación por la lesión). Este se puede manifestar solo al iniciar la práctica de alguna actividad física, o bien, tras cumplir con un entrenamiento de alta exigencia.

El dolor puede ser más severo por la falta de tratamiento, sobre todo si la persona sigue entrenando o compitiendo. Con el tiempo, dificulta el movimiento de las rodillas, por ejemplo al subir escaleras, saltar o ponerse de rodillas. Otros síntomas incluyen:

  • Rigidez y debilidad muscular
  • Falta de equilibrio
  • Aumento de temperatura en la zona
  • Inflamación

Diagnóstico

Como primera medida el médico hace una exploración física para determinar en qué zona se presenta el dolor. Si este se produce en la parte frontal de la rodilla, justo debajo de la rótula, puede ser por tendinitis. Para confirmar el diagnóstico y evaluar la severidad de la lesión, se pueden sugerir pruebas por imágenes complementarias.

  • Radiografías. Para determinar si hay otros problemas que causan el dolor.
  • Ecografía. Crea una imagen de la rodilla utilizando ondas sonoras para revelar los desgarros del tendón rotuliano.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM).  Sirve para crear imágenes detalladas que pueden revelar cambios sutiles en el tendón.

Tratamiento

Antes de tener en cuenta opciones como la cirugía, el médico sugerirá otros tratamientos menos invasivos.

  • Analgésicos para el dolor: como el ibuprofeno o el naproxeno sódico.
  • Fisioterapia: ejercicios de estiramiento, ejercicios de fortalecimiento, uso de correa para el tendón rotuliano, entre otros.
  • Inyección de corticoesteroides: solo si el tratamiento conservador no funciona. Alivia al dolor, pero también puede debilitar los tendones.
  • Cirugía: solo en casos excepcionales, si el tratamiento fracasa. El procedimiento se puede realizar mediante pequeñas incisiones alrededor de la rodilla.

Para un óptimo proceso de recuperación es importante evitar de forma temporal los deportes o actividades que pueden sobrecargar la rodilla. Trabajar con esta dolencia puede empeorar el daño del tendón rotuliano.

Referencias:

  1. Juan José Eiroa Bermúdez, Matilde González García, Rubén Navarro Patón, Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte, Universidad de Vigo(2011). «La tendinitis rotuliana, una de las lesiones más frecuentes en el ciclismo. Pautas para su tratamiento y recuperación».
  2. Terminología y clasificación de las tendinopatías.Servicio de Traumatología Hospital Morales Meseguer. Cátedra de Traumatología del Deporte-UCAM. MURCIA
  3. Mayo Clinic (Internet). Disponible en: https://www.mayoclinic.org
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