Tendinitis: tipos y tratamiento

Los movimientos repetitivos, no descansar tras realizar ejercicio o algunas enfermedades articulares como la artritis pueden desencadenar procesos inflamatorios en los tendones.

La tendinitis es una inflamación patológica de los tendones, localizados en el interior de las articulaciones.

Aunque puede afectar a cualquier tendón, existen ciertas zonas donde es más probable que aparezca esta enfermedad.

Los tendones son un conjunto de fibras de gran resistencia que funcionan como vínculo entre los músculos esqueléticos y los huesos. De esta manera, la energía cinética generada en la contracción del músculo se transmite hacia el grupo de huesos correspondientes y se ejecuta el movimiento.

Causas de tendinitis

La causa más habitual de tendinitis es la sobrecarga de la articulación. Las personas que trabajan demasiado una articulación pueden llegar a desgastar los tendones y como mecanismo de respuesta se produce la inflamación de los mismos. Algunas profesiones aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad, bien sea por la carga diaria de objetos pesados (como el sector de la construcción) o por practicar deportes que requieran un esfuerzo articular superior (tenis, golf, etc.)

La tendinitis también puede aparecer como consecuencia de la degeneración de las articulaciones. Habitualmente esta situación se relaciona con el envejecimiento, por ello es una patología común en personas ancianas. No obstante, algunas enfermedades que cursan con un cuadro de inflamación articular (como la artritis) suelen estar acompañadas también de tendinitis.

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Tipos de tendinitis

Tipos de tendinitis

Podemos diferenciar distintos subtipos de tendinitis en función de la zona donde se produzca la lesión. Las más comunes son las siguientes:

  • De hombro. Es la variedad más frecuente. En un alto porcentaje de pacientes la inflamación se debe al envejecimiento. Sin embargo, las personas deportistas que practican béisbol o tenis también son propensas a padecer esta dolencia.
  • De codo. Suele estar relacionada con el tenis, la escalada o el golf.
  • De muñeca. Se produce en los flexores de las manos y está asociada a la escalada y a escribir mucho a ordenador.
  • De talón. Ocurre cuando el tendón de Aquiles se inflama. Las personas que practican atletismo a diario tienen una probabilidad alta de padecerla. Además, es el subtipo de tendinitis que aparece con más frecuencia asociada a la artritis.

Signos y síntomas de tendinitis

Todas las tendinitis se caracterizan por un dolor localizado que se agrava con el movimiento. Los pacientes padecen dolor intenso a lo largo del tendón dañado y en el área de la articulación afectada. Normalmente, este dolor se intensifica al realizar movimientos que involucren a esa articulación y durante la noche.

Por este motivo a veces aparece rigidez articular a primera hora de la mañana. Además, la zona de la lesión puede presentar hinchazón, aumento de temperatura e incluso enrojecimiento local debido a la inflamación local.

Métodos de diagnóstico

Métodos de diagnóstico

La tendinitis suele diagnosticarse con una exploración física que se acompañe de clínica compatible. Solo en aquellos casos cuando el diagnóstico no esté claro o haya sospecha de otra enfermedad pueden utilizarse otras técnicas de diagnóstico por imagen. Las pruebas más empleadas son la ecografía y la radiografía.

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Tratamiento de la tendinitis

El objetivo principal del tratamiento es la eliminación del dolor de la articulación siempre que sea posible, o en su defecto, ayudar a que disminuya. Para ello se recurre a diferentes métodos:

  • Uso de fármacos. Se utilizan fundamentalmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) a fin de reducir la inflamación del tendón. Pueden administrarse por vía sistémica o en forma de pomadas para aplicar en la zona lesionada.
  • Inmovilización de la articulación. Para ello se utilizan férulas y otros accesorios ortopédicos.
  • Aplicación de calor.
  • Administración de glucocorticoides en los casos más rebeldes.
  • Terapia de estimulación nerviosa transcutánea.
  • Cirugía.
  • Fisioterapia. Permite una recuperación paulatina del tendón evitando las posibles secuelas y recuperando la movilidad articular.

Prevención de la tendinitis

Prevención de la tendinitis

Para mantener nuestro organismo estable y saludable es necesario realizar ejercicio de manera regular. Sin embargo, debemos evitar en nuestra vida cotidiana los movimientos repetitivos que sobrecargan los tendones y articulaciones. Por ello debemos descansar tras cada serie de ejercicios, permitiendo la recuperación de la zona.

Si notamos cualquier afección o dolor al realizar una actividad, es aconsejable detener por completo la práctica y consultar al equipo médico correspondiente antes de agravar aún más la lesión.

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