¿Has tenido un mal día? Ten en cuenta estos 5 aspectos

Valeria Sabater 3 marzo, 2015
Soluciona tus problemas y despeja las preocupaciones de tu mente antes de irte a la cama. De lo contrario, no nos dejarán descansar adecuadamente y, además, al día siguiente seguirán ahí

Has llegado a casa, cierras la puerta y dejas escapar un largo suspiro de cansancio. Hoy ha sido un mal día, uno de esos que no sabes muy bien cómo afrontar y que quieres olvidar cuanto antes. ¿Qué es lo mejor que podemos hacer en estos casos? ¿Cuál es el modo más saludable de afrontar estos días tan comunes?

Te invitamos a descubrir estas sencillas reflexiones que, sin lugar a dudas, te servirán de ayuda.

1. No te lleves el mal día a la cama

ansiedad

Es algo que hacemos frecuentemente: llegar a casa e irnos directamente a la cama para olvidar lo antes posible ese mal día. ¿Sirve esto de algo? En absoluto Este comportamiento nos ocasionará dos consecuencias:

  • Dormir mal, tener dificultades para conciliar el sueño y aumentar aún más nuestra ansiedad.
  • Un mal día no siempre se desvanece durmiendo. Lo más probable es que, cuando te levantes por la mañana, ese malestar emerja de nuevo.
  • Lo más adecuado es gestionar esos problemas del día antes de irnos a dormir. Intenta poner solución y pasar página a ese malestar antes de ir a la cama. De ese modo, el sueño será más reconfortante y nos levantaremos con más ánimos.

2. La importancia de los días buenos y los días malos

Caminar-para-relajarse

La vida está orlada de experiencias buenas de las que disfrutar y de experiencias malas de las que aprender. Tener un mal día es y será algo habitual a lo largo de nuestra vida, pero lo importante, lo esencial, es nuestra actitud ante esos momentos.

  • Hay personas que magnifican demasiado los aspectos negativos vividos a lo largo del día. Verbalizaciones como “las cosas malas siempre me pasan a mí”, “siempre tengo mala suerte” o “por mucho que me esfuerce, todo me sale mal” no nos van a ayudar en absoluto.
  • Es necesario que tomemos conciencia de que no podemos tener el control absoluto de todas las cosas que ocurren a lo largo del día. Hay momentos buenos y momentos malos, y de todo hemos de aprender. Los aspectos negativos nos obligan a tener que reflexionar, a pensar en si deberíamos hacer algún cambio.
  • Un mal día no te debe bloquear ni debes huir de lo que ha sucedido. Piensa, valora y concluye qué puedes hacer para que mañana sea un día mejor.
  • Evita ante todo ser fatalista: si hoy ha sido un mal día, no lo tiene por qué ser mañana. Una actitud positiva es la mejor armadura para esta vida a veces tan compleja.

3. La importancia del desahogo emocional

Mujer-triste

¿Necesitas llorar? Hazlo. ¿Necesitas estar sola? Busca un instante de intimidad. Las personas necesitamos desahogarnos en esos momentos donde las emociones nos sobrepasan. De no hacerlo, de preferir olvidar lo sucedido acudiendo cuanto antes a la cama para dormir, el problema se hará más grande.

  • Permítete un momento de soledad donde poder aliviar ese malestar. Es posible que las lágrimas no te sirvan esta vez de alivio, así que una opción muy saludable es, por ejemplo, la escritura.
  • Coge un cuaderno y escribe lo primero que te venga a la cabeza: una palabra, una frase, una exclamación. Después, intenta reordenar tus ideas internas mediante esta estructura: “¿Qué siento? ¿Qué hace que me sienta así? ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?”. Es una estrategia sencilla que puede ser muy saludable.

4. Permite que te ayuden

Amistad

Has tenido un mal día y solo necesitas ir a casa y estar sola. Quizá te vaya bien un baño relajante, una cena ligera e irte pronto a la cama. ¿Es lo correcto? No siempre. En ocasiones, puede resultar catártico hablar con alguien, con esa persona que siempre te atiende de modo sincero y que sabes que te comprende.

Permite que otros te ayuden. La vida no es una sala vacía donde avanzar en soledad, sino que crecemos en compañía de otros y siempre es más fácil si nos respaldamos entre todos. Habla con tu pareja o llama a esa amiga con quien te llevas tan bien y háblale de ese mal día.

Seguro que con ayuda de los demás relativizas un poco los problemas y te das cuenta de que no estás sola; de que todos tenemos malos días y que siempre se superan. En especial, si logramos desahogarnos y hasta compartir unas sonrisas.

5. Te mereces ese regalo

emociones

¿Has tenido un mal día? ¡Hazte un regalo! A veces, algo tan sencillo como darnos un paseo por el parque, tomar un café, un helado o ver una película, puede suponer un descanso mental muy significativo. Cosas sencillas que nos alivian y nos aportan descanso, permitiéndonos a su vez relativizar muchos de esos problemas del día.

Hacernos un regalo no es ser egoístas, en especial si son de los que apenas cuestan dinero. Satisfacciones personales con las que afrontar un día no muy positivo, de esos que todos experimentamos regularmente. Es algo normal, los días malos siempre han existido y existirán, pero lo esencial es la actitud con las que nos enfrentemos a estos momentos.

Todo pasa, mañana será un nuevo día y el sol saldrá para ti si lo aguardas con optimismo. ¿Lo intentamos?

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