Tensión ocular alta: causas y tratamiento

Edith Sánchez·
24 Agosto, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto al
01 Agosto, 2019
La tensión ocular alta es una disfunción en el ojo que incrementa el riesgo de padecer glaucoma, que a su vez puede llevar a la ceguera total. Lo más problemático es que la hipertensión ocular no produce ningún síntoma y suele pasar desapercibida hasta que ya es tarde.

Cuando se habla de tensión ocular alta, significa que la presión dentro del ojo es más elevada de lo normal. Las consecuencias de ello no son predecibles. Algunas personas tienen ese problema y jamás llegan a tener un daño en los ojos, mientras que en otros casos se llega a una pérdida total de la visión.

Una de las dificultades de la tensión ocular alta es que, en la mayoría de los casos, tiene lugar sin que lo note la persona que la padece. No produce síntomas, hasta que probablemente ya es muy tarde. La única manera de prevenir este problema es haciéndose revisiones médicas periódicas.

Hay algunas personas que están más predispuestas a sufrir de tensión ocular alta. Entre ellos están quienes tienen antecedentes familiares de este problema, o de glaucoma, así como mayores de 40 años, hipertensos, miopes y quienes han usado esteroides por mucho tiempo, entre otros.

¿Qué es la tensión ocular alta?

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El ojo mantiene una cierta presión interior, que le permite funcionar correctamente y mantener su forma. El humor acuoso es una sustancia que está en el ojo y es responsable del equilibrio de esa presión, en gran medida. Este nutre y oxigena la córnea y el cristalino.

El humor acuoso es un líquido transparente. Si la cantidad de este humor en el ojo se mantiene constante, la presión ocular es normal. Pero si aumenta, o no se evacúa correctamente, la consecuencia es una tensión ocular alta. El nervio óptico queda entonces presionado y esto puede dar origen a varios problemas de visión.

Cuando hay tensión ocular alta, los riesgos de padecer glaucoma se incrementan de 10 a 15 veces. El glaucoma, a su vez, es una enfermedad óptica muy grave, que puede llevar a la pérdida completa de la visión. Por esa razón, la hipertensión ocular es un problema que nunca debe pasarse por alto.

La presión ocular y la ausencia de síntomas

Como señalábamos antes, una de las principales dificultades de la hipertensión ocular es que, en la gran mayoría de los casos, cursa sin causar ningún síntoma. La única manera de detectarla es mediante un examen profesional, con un aparato llamado tonómetro.

El tonómetro permite medir la tensión de los fluidos en el ojo. Los niveles de la Presión Intraocular (PIO) se miden en milímetros de mercurio (mmHg). Si están en un rango de entre 11-22 mmHg, la tensión del ojo es normal. Si sobrepasan ese límite, hay tensión ocular alta.

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Causas

Revisión de los ojos

Según sugiere este informe de la Asociación Americana de Oftalmología, los principales factores que llevan a desarrollar una hipertensión ocular son los siguientes:

  • Producción de humor acuoso en exceso. El humor acuoso se produce en una zona del ojo llamada cuerpo ciliar. Si este lo genera en una cantidad anormal, la presión en el ojo aumenta.
  • Drenaje insuficiente del humor acuoso. El humor acuoso drena fuera del ojo a través de una estructura llamada malla trabecular. Si el drenaje no es eficiente, aumenta la tensión en el ojo.
  • Efecto de medicamentos. Algunos medicamentos generan tensión ocular alta; en particular, los que contienen esteroides.
  • Trauma en el ojo. Las lesiones en el ojo pueden llevar a una excesiva producción de humor acuosoo o a fallos en el drenaje del mismo.
  • Enfermedades del ojo. El síndrome pseudoexfoliativo y el síndrome de dispersión pigmentaria y el arco corneal, particularmente, suelen incrementar la tensión en el ojo.

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Tratamientos disponibles

El tratamiento de la hipertensión ocular se hace a través de fármacos, procedimientos con láser o intervenciones quirúrgicas. El profesional de la salud determinará cuál de ellos elegir, según las características propias de cada caso.

Algunos de los tratamientos disponibles son los siguientes:

  • Uso de hipotensores oculares. Son fármacos para disminuir la producción de humor acuoso o aumentar su drenaje. Vienen en forma de gotas para aplicar regularmente en el ojo.
  • Trabeculoplastia. Se lleva a cabo con láser de argón, sobre el trabéculo. Busca incrementar la salida del flujo del humor acuoso.
  • Ciclofotocoagulación transesclereal. Se lleva a cabo con láser, sobre el cuerpo ciliar. Reduce la producción de humor acuoso.
  • Esclerectomía profunda no perforante. Es una perforación en la parte blanca del ojo (esclera) para facilitar el drenaje.
  • Iridoplastia. Es un procedimiento con láser de argón para favorecer el drenaje del humor acuoso.
  • Iridotomía. Se lleva a cabo con láser YAG o de argón para facilitar el drenaje del humor acuoso.

Si ya se ha desarrollado un glaucoma, lo usual es que se acuda a intervenciones como aplicación de dispositivos de drenaje o válvulas, goniotomía, trabeculostomía con láser excímer o MIGS (Minimally Invasive Glaucoma Surgery). Esta última también se aplica a casos de hipertensión ocular.

  • Díaz Alemán, V. T., Fernández-Baca Vaca, G., Lozano López, V., García Somalo, M., Perera Sanz, D., & González de la Rosa, M. (2005).
  • Nomograma de riesgo de progreso de hipertensión ocular basado en el Ocular Hypertension Treatment Study. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, 80(3), 151-154.
  • Bhargava, M., Ikram, M. K., & Wong, T. Y. (2012). Ocular manifestations of hypertension. Hipertension y Riesgo Vascular. https://doi.org/10.1016/j.hipert.2012.07.001