Terapia de pareja: cómo ayuda a mejorar las relaciones

15 julio, 2018
Si bien muchos creen que la terapia de pareja es un fracaso para la relación, la consulta con un profesional puede ayudar a solucionar muchos problemas. ¡Pidan una cita antes de que sea tarde!

En esta época en la cual las separaciones y divorcios están ‘a la orden del día’ la terapia de pareja puede ser la solución a los problemas que nos llevan a tomar una decisión tan drástica.

O incluso, las sesiones ayudan a tener una buena ruptura, sobre todo cuando se tienen hijos. La mayoría de los matrimonios que han pedido ayuda profesional indican que han podido salvar la relación.

¿Cuándo ir a terapia de pareja?

Hablar con un profesional permite salvar un matrimonio, pero atención: solo si los dos integrantes de la pareja están de acuerdo. Y si asistimos a la terapia a tiempo, es decir, antes de que la situación sea irrecuperable o no haya ‘vuelta atrás’ como se dice popularmente.

Casi el 20% de las parejas luchan día a día para salvar su relación y poder superar las diferencias que surgen: el dinero, el sexo, los hijos, los proyectos, la infidelidad, etc.

La terapia de pareja no es una solución mágica para los problemas, tampoco una opción milagrosa para convertir la relación en ‘perfecta’ pero sí puede ayudar a limar asperezas. Hablar con una tercera persona, ajena al matrimonio, abre la mente y permite comunicar mejor lo que sucede.

En las sesiones o encuentros el objetivo es buscar la raíz de los resentimientos, los malos tratos o las diferencias. Luego utilizar diversas herramientas o técnicas para aceptar, perdonar y mirar al futuro.

Para que una terapia de pareja tenga éxito el primer factor es la aceptación. Esto significa que las dos personas que forman la relación han de estar de acuerdo.

El éxito radicará en cuánto hacen en pos de mejorar y si creen que están haciendo lo correcto. No vale de nada ir para quedar bien o para que la pareja no insista o genere nuevas discusiones.

Uno de los principales problemas u obstáculos que debemos superar cuando decidimos ir a la consulta es el tiempo. Así es, porque en la mayoría de los casos, se pide ayuda profesional cuando es demasiado tarde, cuando la relación pende de un hilo…

Terapia de pareja.

La terapia de pareja no funciona si el amor se acabó o si uno de los dos no se interesa por salvar la relación. Es difícil indicar en qué momento específico se debe pedir una cita, todo depende de cómo se sienta cada uno y cuánto han intentado hacer por salvar la unión.

Otros afirman que apenas empezamos a sentir que no nos entendemos, que hacemos demasiadas cosas por separado, que no podemos hablar sin pelear o que las cosas no son como antes, es cuando deberíamos ir a hacer terapia de a dos.

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¿Cómo funciona una terapia de pareja?

Pedir ayuda profesional no es sinónimo de fracaso. Sigue estando mal visto acudir a una terapia de pareja porque parecería que no podemos hacer las cosas por nosotros mismos. Pero eso no es cierto. Así como vamos al médico cuando algo nos duele, también podemos pedir ayuda cuando los problemas son emocionales.

Lo primero que se hace en una sesión es preguntar, por separado, si están dispuestos y convencidos de la terapia. Luego se trata de encontrar el verdadero problema. Muchas parejas acuden a la consulta porque discuten demasiado por diversos temas. Sin embargo, detrás de ello hay conflictos escondidos que aún no han podido resolver.

En segundo término, se trabaja en el diálogo, en mejorar la comunicación y en dejar de lado el monólogo. Es fundamental empatizar con el otro, escuchar lo que tiene para decir y no dar nada por sentado.

Si hay algo que no se entiende, preguntar es la clave. Y por supuesto, ‘ponerse en los zapatos del otro’ es muy importante también en esta fase.

Claro está que no podemos solo hacer terapia durante una hora a la semana y el resto del tiempo olvidar todo lo aprendido o practicado en la consulta. Ambos son parte del problema, pero también de la solución.

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Terapia de parejas.

Con diversos ejercicios o herramientas el terapeuta ayuda a resolver conflictos, a reducir las discusiones y a reconectarse con el otro. En definitiva, eso es lo que nos hace falta cuando acudimos a la terapia de pareja: conexión. Problemas surgen continuamente en una relación, pero el ‘quid de la cuestión’ está en cómo los solucionamos.

Es fundamental tener en cuenta que una terapia de pareja no garantiza la unión; tampoco es infalible. Incluso hay muchos casos de personas que han decidido separarse -en buenos términos- tras un par de sesiones. Pero a diferencia de otros divorcios, es más probable que estos sean más conscientes, comprendidos y aceptados por ambas partes.

La terapia es un recurso que tenemos a disposición para mejorar nuestra relación de pareja. Puede ser usada antes de tomar la decisión de casarse o de tener hijos ya que mejora la visión a futuro. O incluso puede servir para afrontar que la relación se ha terminado y aceptar que no se trata de una derrota o un fracaso.

Y por supuesto, la terapia de pareja nos permite conocernos a nosotros mismos como personas individuales. Podemos utilizar las enseñanzas para futuras relaciones o si decidimos quedarnos solos.

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