¿Qué te indica tu tipo de barriga? ¡Descúbrelo!

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, la acumulación de grasa en la barriga o el que esta zona se vuelva más prominente no se debe solo a comer en exceso.

Como bien sabéis, existen diferentes tipos de barriga. Las causas más comunes de tener la barriga de mayor tamaño son: el exceso de grasa, la hinchazón o retención de líquidos, e incluso a consecuencia de haber dado a luz.

Tratar la causa puede ayudar a reducir dicha barriga. Aquí, te contamos cómo.

¿Qué dice la barriga de nosotros?

Lucir un vientre plano es el sueño de muchas mujeres. Algunas hacen dietas estrictas y otras pasan horas en el gimnasio para lograrlo.

Sin embargo hay quienes no pueden lograr su objetivo. ¿Por qué? Porque no realizan un tratamiento específico acorde a su tipo de barriga.

Es necesario que conozcas cuál es la forma que más se asemejan a tu estómago. Entonce podrás buscar la forma correcta de obtener los resultados deseados.

No se trata de hacer mil abdominales por día, ni de pasar hambre. Existen otras técnicas eficaces y no tan estrictas.

Los diferentes tipos de barriga son:

1. Barriga hinchada

La principal característica de este vientre es que por la mañana está más plano que a la tarde.

La distensión se va acrecentando a medida que pasan las horas. Esto puede ocurrir por la acumulación de gases o la indigestión.

Este tipo de barriga puede afectar tanto a mujeres con sobrepeso como a las delgadas. Está relacionada con intolerancias alimentarias, alergias o a consecuencia de una dieta deficitaria.

barriga hinchada

Las intolerancias más habituales son a la lactosa, a la levadura, al alcohol y al trigo o gluten. Puedes hacer la prueba y dejar de comer algunos de estos grupos alimentarios. Así podrás analizar si alguno te provoca la hinchazón. Sin embargo, para saberlo, es necesario acudir a un especialista.

Si es el caso, el siguiente paso es eliminarlos de tu dieta. 

También te recomendamos que:

  • No comas muy tarde por las noches.
  • Bebas mucho agua durante el día.
  • Añadas probióticos saludables a tu organismo. De esta forma, ayudarás a fomentar el trabajo de la flora intestinal.

2. Barriga de postparto

Si has dado a luz hace poco puedes presentar este tipo de vientre. Es abultado en la parte inferior, y puede darse incluso después de dos años del parto.

Tras el embarazo el útero “baja” y se hace más pesado. Es posible que llegue a necesitar, al menos, seis semanas para volver a la normalidad. Sin embargo, a veces esto tarda mucho más tiempo.

barriga posparto

Esto sugiere que no es necesario comenzar bruscamente a hacer ejercicio. Por el contrario, se recomienda esperar unos tres meses. Tampoco es útil obsesionarse con el incremento de peso. Es importante que cuides de tu salud y de la del bebé.

Una vez que ya estés un poco más relajada y quieras comenzar a hacerte cargo de tu cuerpo (y de las típicas marcas de la maternidad), te recomendamos consumir suplementos de aceite de pescado, que sirven para quemar grasas. También ayudan areducir la producción de las hormonas encargadas del apetito.

Otra opción es consumir ácidos grasos insaturados (presentes en el aguacate, el salmón y las semillas de chía, por ejemplo). Aportan muchos nutrientes, combaten el cansancio y absorben las vitaminas.

Para que el vientre esté más fuerte necesitas realizar ejercicios de pelvis. El más conocido es el de Kegel.  Los abdominales no están tan recomendados, porque están pensados para músculos en buena forma.

Tras el parto estos se separan y es preciso dejar que se recuperen.

3. Barriga pequeña y baja

Es la típica de aquellas mujeres que tienen carreras muy exigentes o de las madres demasiado ocupadas.

Incluso puede aparecer en las que van al gimnasio o hacen dieta pero que siempre repiten los mismos ejercicios y los mismos platos.

grasa en barriga
Los malos hábitos relacionados a este tipo de barriga son los excesivos abdominales o las rutinas que no cambian (por ejemplo, hacer siempre spinning).

Estos provocan una quema de grasa de las caderas, las piernas o los brazos, pero no del vientre.

Una buena nutrición es fundamental para eliminar esta pequeña barriga. De esta manera también evitarás el estreñimiento o la hinchazón.

  • Come más vegetales de hoja verde, cereales integrales y frutas.
  • Cambia los abdominales por las flexiones de brazos o los ejercicios de resistencia.
  • Introduce circuitos que contengan ejercicios de fuerza y aeróbicos (sentadillas, salto a la soga, etc.).

4. Barriga de estrés

Estar en la oficina muchas horas sentado frente al ordenador y comiendo aperitivos es perjudicial para la salud en muchos sentidos. Uno de los principales perjudicados es el vientre.

Este tipo de vientre se caracteriza por una hinchazón dura y prominente en la zona que va desde el diafragma al ombligo.

Se produce no solo por la comida poco saludable que ingerimos, sino también por la producción de una hormona llamada cortisol (que acumula grasa alrededor del estómago).

barriga inflamada
Si te excedes con la cafeína, comes mucha comida rápida y no tienes horarios fijos serás más propenso a este tipo de vientre.

Una de las maneras de evitarlo es descansar más, ya que de esta forma tu organismo se regulará y descenderá la producción de cortisol. Esto también incluye disminuir el estrés de tu vida.

Combate el agotamiento con alimentos nutritivos como, por ejemplo, los frutos secos.

Además deberás reducir el consumo de café a dos tazas diarias y hacer más ejercicios relajantes que aeróbicos (yoga, taichí, caminatas en el parque, etc.).