Tipos de quemaduras: cuidados y tratamientos según su grado

Edith Sánchez·
07 Agosto, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médica Elisa Martin Cano al
08 Agosto, 2020
Existen varios tipos de quemaduras y las más graves son las de tercer grado, en especial si comprometen una amplia superficie de la piel. Esta clase de lesiones pueden requerir atención de urgencias, ya que eventualmente comprometen la vida.

Hay varios tipos de quemaduras y cada uno de ellos exige unos cuidados y tratamientos específicos. El factor determinante es el grado de la lesión, es decir, qué tantas capas de piel resultan comprometidas. 

En la mayoría de los casos, las quemaduras están causadas por el contacto con fuentes de temperatura alta. Asimismo, su detonante puede ser la exposición al sol, a fuentes eléctricas o a ciertos productos químicos. ¿Qué debes saber al respecto?

Tipos de quemaduras, cuidados y tratamientos 

Las quemaduras se clasifican según su extensión y su grado. En el primer caso, tiene que ver con la superficie corporal abarcada por la lesión. Entre tanto, el segundo hace referencia al nivel (capas de piel y otros tejidos) de afectación sufrida por la persona.

Los tipos de quemaduras según su extensión pueden ser los siguientes:

  • Menores. Se dice que son quemaduras menores cuando la superficie afectada representa hasta el 10 % del total de la superficie corporal
  • Moderadas. Se refiere a los casos en que la lesión ocupa entre el 10 % y el 20 % del cuerpo
  • Graves. Son aquellas lesiones que superan el 20 % de la superficie corporal.

Según su grado, las quemaduras pueden ser de primero, segundo o tercer grado. Enseguida hablaremos de cada una de ellas y cómo debe tratarse, según el caso.

Quemaduras solares
Las quemaduras pueden estar causadas por la exposición al sol o a agentes químicos. También pueden ocurrir por temperaturas extremadamente frías.

Quemaduras de primer grado

De los tres tipos de quemaduras, las de primer grado son consideradas las de menor gravedad. Se trata de lesiones que afectan solo la capa externa de la piel, o sea, la epidermis. Aunque causan enrojecimiento, hinchazón y picazón en algunos casos, rara vez dejan secuelas en el cuerpo. Se les llama eritema o epidérmicas.

Sus principales manifestaciones clínicas son las siguientes:

  • Aparición de ampollas intradérmicas, que son microscópicas.
  • Piel reseca.
  • Enrojecimiento de la zona lesionada.
  • Descamación y destrucción de las capas superficiales de la piel.
  • Ardor o dolor intenso.
  • Aumento de la sensibilidad en el área afectada.

Estas quemaduras pueden tratarse en casa. Lo primero que debe hacerse es retirar la ropa que cubre la zona quemada, si no esté adherida a la piel. Si la quemadura se produjo por contacto con algún químico, se debe quitar toda la ropa y enfriar la zona con agua a temperatura ambiente. No usar hielo porque podría ser contraproducente.

Si la lesión se produjo por un agente químico, dejar correr el agua limpia sobre la lesión, durante 10 o 15 minutos. Luego, se debe lavar con agua y jabón. No se deben romper las ampollas.

Puede aplicarse algún bálsamo con aloe vera o vaselina sobre la lesión. Si fuese necesario, hay que aislar la zona empleando materiales como la gasa, que no se adhieren.

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Quemaduras de segundo grado

En las quemaduras de segundo grado, la destrucción alcanza la epidermis y parte de la dermis (que es la capa de piel situada debajo de la epidermis). Se subdividen en dos tipos de quemaduras:

  • Superficiales, cuando la lesión ocupa la primera capa de piel y parte de la segunda.
  • Profundas, cuando hay daños en la capa media de piel o en las glándulas de sudor o sebáceas.

Si son superficiales, su aspecto suele ser rosado uniforme y, al aplicar presión, blanco. También hay dolor intenso y sensibilidad en la zona afectada. En cambio, si son más profundas, el aspecto suele ser pálido. En este caso puede haber zonas insensibles. El proceso de cicatrización es lento y, mientras dura, aparecen ampollas oscuras.

Es recomendable acudir al consultorio médico. Hasta llegar a la consulta, se debe actuar de modo similar al descrito en quemaduras de primer grado:

  • Limpiar la zona con agua a temperatura ambiente.
  • No romper las ampollas.
  • Si las ampollas no se han roto, aplicar antiséptico y luego pomada para quemaduras.

Es conveniente usar apósitos con antiadherente para proteger la zona afectada de roces o contaminación. La higiene de la lesión debe hacerse de modo lo más estéril posible: empleando guantes desechables y limpiando con los productos indicados por el médico. Y en caso de sentir mucho dolor, se puede tomar analgésicos de venta libre.

Paciente quemado venda
Las quemaduras de segundo grado deben ser atendidas por el médico. Si hay dolor, es posible que se receten analgésicos. Además, se cubre la zona para evitar roces o contaminación.

Quemaduras de tercer grado

Este tipo de quemaduras se consideran mayores. Se les llama «de grosor total» porque destruyen todo el espesor de la piel. Sus signos distintivos son los siguientes:

  • Coloración pálida.
  • Escaras blanquecinas.
  • Escaras negruzcas, si hay tejido carbonizado.
  • Zonas con tejidos y vasos coagulados.
  • La destrucción de terminaciones nerviosas hace que no se sienta dolor.

Estas lesiones suelen estar rodeadas de quemaduras de primero y segundo grado. En casos de sufrirlas, se debe llamar a urgencias de manera inmediata. Una atención oportuna es clave para reducir el riesgo de deformaciones, discapacidad y cicatrización inadecuada.

Asimismo, se previenen desenlaces fatales, puesto que estas lesiones pueden causar la muerte, sobre todo si se trata de niños o ancianos. A diferencia de los demás casos, no es conveniente quitar la ropa de la zona quemada, si colocar agua sobre la lesión.

Se deben controlar los signos vitales de la persona y elevar la zona del cuerpo afectada. Es conveniente envolver la zona quemada con una sábana limpia, mientras se espera asistencia profesional.

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Todos los tipos de quemaduras requieren tratamiento

Sin importar cuál sea el tipo de quemadura, es importante acceder a un tratamiento acorde al caso. Con un adecuado manejo, las de primer y segundo grado tienen un buen pronóstico. De hecho, rara vez dejan algún tipo de cicatriz.

En cuanto a las quemaduras graves, hay que considerar que son una emergencia médica que puede requerir varios tipos de abordaje clínico. Por lo tanto, no hay que esperar para buscar atención.