7 tips para tener un corazón sano

Ejercitarse al menos tres horas a la semana, es fundamental para tener un corazón sano y fuerte. También, hay otras medidas que puedes poner en práctica.

Para tener un corazón sano, existen muchas medidas que se pueden llevar a cabo, día a día, de una manera muy fácil. De hecho, son tan sencillas que no tienen una larga lista de requisitos.

Sin embargo, para incorporarlas a la rutina es necesario tomar conciencia de los hábitos de vida y también, ser constantes a la hora de mantenerlas. De esto dependerá, la calidad de sus beneficios.

El corazón es el órgano muscular más importante del cuerpo y no lo solemos cuidar como corresponde hasta que algo no funciona como debería. Por ello, es importante ser más conscientes del impacto que tiene en la salud el estilo de vida y hacer los ajustes necesarios para tener un corazón sano.

Tips para tener un corazón sano

Los buenos hábitos son esenciales para vivir más y mejor. Reducir los riesgos de padecer alguna cardiopatía es simple, pero depende de nuestro compromiso y cuánto queramos cambiar en el día a día.

Y, aunque no lo parezca a simple vista, las pequeñas cosas ”de todos los días” pueden hacer la diferencia entre tener un corazón sano o padecer una enfermedad cardiaca.

Más allá de los aspectos que no podemos modificar (sexo, edad, herencia, etcétera), merece la pena hacer el esfuerzo y llevar una vida más saludable en pos de cuidar este músculo tan importante. Así que presta atención a los siguientes consejos.

colesterol

1. Cumple con una dieta equilibrada

No se trata de dejar para siempre las golosinas o los gustos. Ni de comenzar una dieta vegetariana de la noche a la mañana. Se trata de aprender a combinar los alimentos, vigilar las cantidades y reconocer qué brinda nutrientes y beneficios para la salud y qué no.

  • Se debe moderar el consumo de harinas refinadas, frituras, carnes rojas y azúcar.
  • Sobre todo, es fundamental reducir al mínimo el consumo de sal. 
  • Se deben evitar las comidas precocidas, la bollería, las golosinas y todas aquellas grasas trans y saturadas.
  • Por otra parte, es necesario incorporar más frutas, verduras, hortalizas, frutos secos y legumbres a la dieta para poder disfrutar no solo de un corazón sano, sino de los demás órganos.
  • En lugar de harinas refinadas, será mejor optar por las integrales. 

2. Toma tentempiés saludables

Ya sea que estás en casa o en la oficina, trata de cambiar ese hábito que te hace elegir alimentos poco sanos entre comidas. A media mañana, no añadas a tu café con leche azúcar y bollos, en su lugar, disfruta de tu café sin añadidos. Luego, trata de disminuir la cantidad de cafés.

Puedes sustituir los azúcares, las golosinas, las frituras y procesados, en general, por algunos tentempiés como: yogur sin azúcar, frutas, galletas o barras de avena, etcétera.

Al finalizar la jornada, en vez de tumbarte en el sofá con un paquete de patatas fritas, elige semillas de girasol o almendras. También puedes evaluar otras opciones similares. Recuerda que los tentempiés saludables no tienen por qué ser aburridos o insípidos.

¿Qué tal unos bastones de zanahoria con una crema de garbanzos o de berenjenas? ¿O un sándwich de pan integral con aguacate y pavo magro? ¡Hay miles de opciones disponibles!

Tostadas integrales con aguacate.

3. Manténte en tu peso ideal

La obesidad y el sobrepeso están vinculados a varios problemas cardiacos. El índice de masa corporal es una prueba que puede ayudarte para que sepas con exactitud cuántos kilos o centímetros debes tener para estar sano.

Ahora bien, en caso de que se tenga sobrepeso, es mejor intentar bajar de peso, poco a poco, que hacer una dieta “milagrosa” que promete perder 10 kilos menos en una semana.

Con el simple hecho de bajar el 10% de nuestro peso corporal, la presión sanguínea se regula y las arterias se mantienen más sanas. Eso sí, no hay por qué obsesionarse con bajar de peso de inmediato ni dejar de comer para lograr tu objetivo porque solo lograrás enfermarte.

4. Realiza ejercicio a diario

El sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades coronarias. En cambio, el deporte aporta muchos beneficios (entre ellos bajar de peso o mantenerlo en sus parámetros saludables, prevenir la arteriosclerosis y reducir el colesterol o el azúcar en la sangre).

En los adultos se recomienda realizar, por lo menos, 150 minutos de actividad física moderada a la semana (o 75 minutos si el ejercicio es intenso). Las disciplinas ideales son las aeróbicas: caminar enérgicamente, andar en bicicleta, nadar o correr.

Hacer ejercicio

5. Reduce tu nivel de estrés

Existe una relación muy estrecha entre los nervios y la ansiedad y los problemas cardiacos. Por ello, quienes son más proclives a dejarse llevar por la negatividad, deben procurarse una técnica de relajación que ayude a gestionar las emociones y pensamientos correctamente.

Puedes probar con yoga, meditación, pasear al aire libre, o incluso hacer terapia. Otras ideas son:

  • Disfrutar a menudo algún pasatiempo, como la lectura.
  • Realizar ejercicios de respiración profunda.
  • Disfrutar de un baño de inmersión, en casa.
  • Escuchar música relajante.

6. Elimina el tabaco y el alcohol

El tabaco tiene muchos agentes peligrosos que, además de provocar cáncer de pulmón o esófago, ejercen un efecto nocivo en el corazón, las venas y las arterias.

El humo del cigarrillo aumenta las posibilidades de sufrir trombosis y reduce el riego sanguíneo. Atención si no fumas, porque puedes sufrir los mismos efectos cuando alguien muy cercano a ti tiene este hábito.

En cuanto al consumo de alcohol, es preciso hacer un comentario: una copa de vino tinto al día no es malo, sino todo lo contrario. Las demás bebidas, sobre todo si se ingieren en exceso, ocasionan graves problemas al corazón.

La aparición de enfermedades cardiovasculares está muy relacionada con el hecho de beber alcohol en demasía.

Descubre: Arritmia cardíaca: síntomas y consecuencias

7. Duerme lo suficiente

Consecuencias de no dormir bien

¿Cuánto sería lo suficiente? Todo depende de cada persona. Se estima que entre 6 y 8 horas es lo mejor para que un adulto joven tenga un corazón sano, y se reduzca el riesgo de sufrir problemas cardiacos.

Si duermes pocas horas, tu cuerpo no producirá la cantidad necesaria de serotonina, la cual se encarga de hacerte sentir bien y a gusto. Si esta hormona no se encuentra en dosis normales, puede provocar más ganas de comer y beber.

Anímate a poner en práctica estas sencillas medidas y disfruta con plenitud de un corazón sano y fuerte. Recuerda, lo único que se necesita es ¡Ser coherente y constante en el tiempo!