Tips para comer sano y ahorrar dinero

Si tu miedo es cuán costoso resultará adquirir diariamente productos ricos en proteínas, vitaminas, fibras y minerales, no dudes en seguir estos consejos.

Existen disímiles mitos en relación a la comida saludable. Se cree que es más cara y difícil de preparar, además de que su sabor no es atractivo. Pero nada de ello es verdad. ¿Quieres aprender a alimentarte bien sin afectar tu bolsillo? En este artículo te daremos varios tips para lograrlo.

Tips para comer sano y ahorrar dinero

Nuestra alimentación suele ser poco equilibrada. Creemos que los suplementos vitamínicos nos aportarán elementos que podríamos incorporar consumiendo los alimentos adecuados.  Si tu miedo es cuán costoso resultará adquirir diariamente productos ricos en proteínas, vitaminas, fibras y minerales, no dudes en seguir estos consejos.

Come vegetariano una vez a la semana

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Trata de incluir en tu mesa al menos una cena semanal de estilo vegetariano. Deja de lado la carne blanca o roja y prefiere vegetales. Así no sólo estarás ahorrando dinero (la carne es la parte más costosa de las comidas), sino que también añadirás vegetales y frutas, como fuente de proteínas, vitaminas, minerales y fibras a tu dieta. Tu sistema digestivo y tu piel mostrarán un cambio inmediato.

Minimiza las sobras

Si quieres ahorrar dinero en la comida, no tires las sobras. Puedes aprovecharlas para preparar recetas simples con vegetales y semillas y llevártelas al trabajo al otro día. Una de las recetas más fáciles de hacer con sobras es el sofrito de vegetales con pastas y atún al horno.

Ver también: Pasta con salmón y salsa de limón

Evita la comida rápida

Es cierto que esta vida ajetreada a veces no te da tiempo para preparar la cena. ¿Pero cuánto dinero pierdes ordenando productos ricos en salsa, sales y grasa? Si lo deseas puedes preparar tu propia pizza por mucho menos dinero y menos tiempo. Utiliza salmón y vegetales para que estés ingiriendo Omega-3, proteínas y vitaminas importantes para el metabolismo. Ten en cuenta que desde que ordenas la pizza hasta que llega a tu casa puede pasar hasta una hora (según el servicio) y ya habrás tenido la oportunidad de hacer hasta cuatro pizzas caseras.

Lleva comida al trabajo

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Un hábito muy común es comer cualquier cosa durante el almuerzo en la oficina. Estos menús suelen ser mucho más caros que si los preparamos en casa. Además, las hamburguesas, por ejemplo, contienen mucha cantidad de grasa y componentes dañinos para la salud. Mejor compra tomate, apio, lechuga, zanahoria, huevos, atún o pollo, maíz, arvejas o lo que más te guste y haz una deliciosa y nutritiva ensalada por mucho menos de lo que cuesta un combo.

Planifica tu menú semanal

Quizás el domingo sólo quieras tirarte en la cama y no hacer nada en todo el día. Pero te proponemos tomarte una hora para organizar la comida de la semana completa. ¡Te ahorrarás mucho tiempo, esfuerzo y dinero! Prepara un menú semanal y haz tu lista de la compra. Evitarás adquirir lo que no necesites y al mismo tiempo, repetir platillos.

Adquiere productos al por mayor

Muchos mercados ofrecen muy buenos descuentos si se compra por cantidad. Esto puede ser una excelente noticia para tu bolsillo. Aprovecha para comprar los alimentos no perecederos como pastas, arroz, azúcar, latas de conserva, frutos secos, granos, etc. La inversión inicial puede ser grande, sin embargo, el ahorro lo notarás a corto y largo plazo. Y será mucho más cómodo para ti, porque tendrás a disposición diferentes productos para cocinar.

Varía las marcas de los alimentos 

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En vez de elegir las grandes marcas, opta por los que no son de renombre, siempre y cuando posean similares características. Presta mucha atención a los componentes y a los tamaños de los productos. Compara los precios, aunque te lleve más tiempo ir al mercado. Una alimentación saludable está compuesta por proteínas, hidratos de carbono y grasas saludables. Elige la avena, el arroz integral, los pescados azules (salmón o sardina), lentejas, garbanzos, frijoles y aceite de oliva o de canola.

Compra únicamente frutas y vegetales de estación (y en lo posible locales)

Hace algunas décadas atrás no había tomates o fresas disponibles todo el año, ya que son frutos que sólo se cosechan en una época específica. ¿Por qué ahora si los encontramos en cualquier mes? Primero, porque se vende mucha comida que ha sido refrigerada luego de la cosecha para poder venderla en otra estación. Segundo, porque se pueden conseguir productos importados de otro hemisferio. Y tercero, porque los transgénicos (alimentos modificados genéticamente) no se afectan con el fío o los calores. Te recomendamos, entonces comprar vegetales de estación. Así evitarás los altos precios y los productos químicos asociados a estos productos: en invierno naranja, manzana, verduras de hoja; en primavera, zanahoria, uva, fresas; en verano patata, durazno y tomate y en otoño pera, melón y brócoli.