Tips para vivir aquí y ahora

Definitivamente, el presente es el mejor regalo que nos puede dar la vida. Lo importante es soltar mentalmente tanto el pasado como el futuro. Valorar cada día y apreciar el camino hacia el sueño o la meta.

¿Sabes por qué el aquí y ahora se llama “presente”? ¡Porque es un bonito regalo que nos da la vida! Lo malo es que no siempre sabemos apreciarlo y disfrutarlo. Por ello, en el siguiente artículo te daremos algunos consejos para centrarte en el hoy y dejar de lado el pasado y el futuro.

Aquí y ahora: Hoy es lo único que tenemos

Vivir el presente es una excelente manera de quitarnos la angustia y la ansiedad. Así, aquellos que pasan sus días anhelando el pasado, solamente consiguen depresión. Y los que piensan únicamente en el mañana, sienten más nerviosismo que el resto.

La mejor manera de evitar ambas situaciones es enfocarnos en el aquí y ahora. Ser feliz con lo que tenemos hoy sin compararlo con lo que poseíamos el año pasado o con lo que podríamos contar el próximo.

Pero atención que vivir el presente no significa dejar de lado los proyectos o gastarnos todo el dinero como si se tratase del “fin del mundo”. Tiene más que ver con la manera en que disfrutamos lo que tenemos (sean personas o bienes), sin mirar en otra dirección.

Si continuamente piensas en el pasado solamente tendrás recuerdos y añoranzas que te quitan la felicidad. Si tus pensamientos se dirigen hacia el futuro (cercano o lejano) te estarás perdiendo de las pequeñas cosas buenas que tiene la vida.

Aunque no lo creas la gente que vive aquí y ahora es más relajada y tranquila porque sus “preocupaciones” se solucionan en seguida. Además, son más optimistas y agradecidos porque saben mirar lo que tienen y no se mortifican pensando en lo que les falta, ya sea porque lo han tenido en el pasado o porque podrían conseguirlo en el futuro.

¿No lo sabías? Cuando alguien se quedó en tu pasado es porque no encajaba en tu futuro

Tips para vivir aquí y ahora

El pasado como su nombre lo indica ya ha ocurrido. El futuro es incierto. Lo único que tenemos “por seguro” es el presente. ¿Por qué no lo aprovechamos? El aquí y ahora realmente importa. El resto nos genera sentimientos encontrados. Para vivir el hoy sigue estos consejos:

1. Olvida el pasado

Olvida el pasado

Con una gran salvedad: no lo borres todo sino aquello que no te sirve. El resto puedes guardarlo en un rincón de tu mente para usarlo cuando lo necesites. Además, no olvides que el pasado puede servir de lección para el presente. Si te has equivocado ayer, lo mejor sería no cometer el mismo error hoy.

Por otra parte, si está permitido recordar el pasado positivo siempre y cuando no nos haga sentirnos infelices en el presente. Mirar fotografías de las vacaciones puede ser gratificante, aunque también deprimente porque ahora estás en el trabajo o esa persona que te acompaña se ha ido de tu vida.

En cambio, si recuerdas un viaje y todas las experiencias que has vivido, además de las cosas que has aprendido, ello sí es algo positivo. Porque quizás podrás poner en práctica esas lecciones en tu vida cotidiana.

Aprende: Consejos para curar heridas del pasado

2. No temas al futuro

Vivir aquí y ahora también debe nutrirse con el pensamiento necesario sobre el futuro, ya que no podemos construir nada sin planificar. Pero cuidado, ya que muchas personas tienen miedo del mañana y eso les provoca ansiedad, angustia o depresión.

Si nos quedamos esperando que algo suceda y no hacemos nada para cambiar aquello que no nos gusta entonces sí seremos desdichados, ya que no tendremos la posibilidad de disfrutar del aquí y ahora.

Cuando el deseo por algo es tan fuerte, no nos permite mirar en otra dirección que no sea “adelante”, lo cual puede derivar en mayores emociones negativas. Es frecuente decir “cuando me case, haré tal cosa”, “cuando tenga hijos…”, “cuando compre una casa…”, “cuando tenga ese trabajo…” esos condicionales nos ponen una presión demasiado grande como para poder ser felices con lo que tenemos ahora.

3. Agradece lo que tienes

Agradece lo que tienes

Un ejercicio que puede ser de gran ayuda consta de lo siguiente: cada noche antes de dormir toma un papel y un bolígrafo y anota todo aquello por lo que agradecer de esa jornada. No tienen que ser cosas muy importantes sino pequeños detalles que te han hecho sonreír o sentirte a gusto.

Por ejemplo, llegar temprano a la oficina y beber un café antes de comenzar con tus tareas; recibir el mensaje de una amiga a quien no ves desde hace mucho tiempo; mirar un vídeo de un perrito que ha sido rescatado; que la cena te haya quedado deliciosa…

Piensa que eres más afortunado que millones de personas en todo el mundo. Eso no quiere decir que te conformes, sino que sepas apreciar esos “guiños” que te da el aquí y ahora.

4. No planifiques todo

No planifiques todo

Es bueno tener orden y ser organizado, pero también merecemos disfrutar de las cosas y sobre todo del proceso. Un excelente ejemplo de ello es el de una pareja que está planificando su boda. Los meses previos a la fiesta son todo discusiones, llantos y problemas. Aunque sea cierto que es una tarea algo estresante, también debería ser un momento para unirlos y no para separarlos.

Ellos tendrían que atravesar esa situación pensando que están haciendo realidad un sueño, que están celebrando su amor o su siguiente paso en la relación, en lugar de marcar la fecha de la fiesta en el calendario y disfrutar de cada día que dure la organización.

Disfruta del recorrido hasta que llegues a la meta. La vida no es siempre llegar a un destino, sino poder apreciar el paisaje del camino.