Todo lo que deberías saber sobre el colesterol

A continuación te revelamos todo lo que debería saber acerca de una de las sustancias más conocidas del cuerpo humano.

El colesterol es un tipo de lípido o como se conoce de manera más común: una grasa. A pesar de que se le conoce por ser una sustancia nociva para la salud, resulta esencial en la formación de la membrana plasmática de las células.

Dicha membrana ayuda a regular la entrada y salida de las sustancias a la célula; es decir, constituye una barrera selectiva permeable capaz de inhibir o estimular una actividad determinada.

En pocas palabras, el colesterol permite el funcionamiento de las células. En términos más técnicos, el colesterol es un esterol. Los esteroles son esteroides con 27 a 29 átomos de carbono.

¿Dónde se encuentra?

Reduce el colesterol

El colesterol se puede encontrar en los animales vertebrados y en los seres humanos:

  1. Los tejidos corporales.
  2. El plasma sanguíneo.
  3. Cálculos en la vesícula biliar.

El 75% del colesterol del organismo se crea en el hígado. Mientras que el 25% restante proviene de los alimentos ingeridos.

Visita este artículo: 5 claves para controlar el colesterol

La ingesta de alimentos y el colesterol

En el proceso de la alimentación, cuando los alimentos llegan al estómago, se descomponen en diferentes elementos. En este momento, los nutrientes se absorben y pasan a circular por el torrente sanguíneo. ¿Cómo circulan? En forma de carbohidratos, proteínas y lípidos.

Al llegar al hígado los nutrientes se fusionan. Esto da como resultado las lipoproteínas de baja y alta intensidad. Estas se encargarán de distribuir el colesterol a las diferentes regiones del organismo.

Cuando el nivel de colesterol en la sangre es demasiado elevado supone un problema para la salud. Por lo general, esto ocurre por la ingesta indiscriminada de alimentos ricos en grasas saturadas: frituras, enlatados, carne roja, embutidos, lácteos, entre otros.

La gran confusión

Tipos de colesterol

Es necesario saber distinguir entre los dos tipos de lipoproteínas. Las lipoproteínas de alta (HDL) de las de baja intensidad (LDL), a las cuales se adhiere el colesterol. En función de ello, se podrá determinar si el colesterol perjudica o no la salud.

Las HDL se encargan de recoger y regresar los excesos de colesterol al hígado. En consecuencia, estas lipoproteínas se consideran buenas para el organismo.

Por su parte, las LDL tienden a acumularse en el organismo y ocasionar obstrucciones en las arterias, entre otros problemas.

En conclusión, el colesterol no deja de ser el mismo y las lipoproteínas se complementan a sí mismas. Sin embargo, lo ideal es tener las HDL más elevadas con respecto a las LDL. ¿Para qué? Muy simple: para cuidar o mantener la salud del corazón.

Los valores de HDL deben encontrarse en 40 mg/dL o en una cifra superior. Por otra parte, los valores de LDL deben situarse entre 70 y 130 mg/dL.

El colesterol alto y la alimentación

Para evitar que los niveles de LDL o colesterol malo excedan los límites normales, se debe orientar la dieta hacia el consumo de ácidos grasos monoinsaturados, fibras y esteroles vegetales.

Lo más recomendable es ingerir alimentos con un alto aporte nutricional. Por ejemplo:

  • Frutas.
  • Cereales.
  • Pescados.
  • Mariscos.
  • Verduras.
  • Legumbres.

Y, por supuesto, se deben excluir las grasas saturadas de la dieta. Estas se encuentran presentes en las papas fritas, los alimentos procesados (como el tocino, las salchichas y el jamón) así como las comidas rápidas. Por otra parte, no se recomienda la ingesta de productos lácteos.

En caso de tener un índice de colesterol alto, lo ideal es regularlo mediante hábitos de vida saludables. Todo debe mantenerse bajo supervisión médica periódica.

¿Quieres conocer más? Lee: ¿Por qué son preferibles las grasas saturadas?

El colesterol y el ejercicio

El colesterol y el ejercicio

Los médicos recomiendan realizar ejercicio, como mínimo, 30 minutos al día. Estos pocos minutos consiguen aportar múltiples beneficios para el organismo. En este sentido se puede afirmar que el esfuerzo siempre vale la pena.

Para eliminar el exceso de grasa y mantener un peso saludable se recomienda optar por una rutina de ejercicios tanto cardiovascular como aeróbica.

Adicionalmente, se recomienda que la persona procure subir y bajar escaleras tantas veces le sea posible y, en líneas generales, evitar el sedentarismo.

Elaborar un plan de entrenamiento con ayuda de un profesional de la salud contribuye positivamente a nuestra salud y bienestar en líneas generales. Se trata de mantener el colesterol bueno o HDL en el organismo y deshacernos del colesterol malo o LDL.

Cabe destacar que es necesario complementar la rutina de ejercicios con un plan alimenticio adecuado. En caso de dudas, se puede consultar con un experto en esta área; es decir, un nutricionista.