Todo lo que debes saber sobre la tromboembolia pulmonar

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
· 20 junio, 2019
La tromboembolia pulmonar es una enfermedad grave que puede llegar a conducir a la muerte del paciente. Por ello, es importante llevar una vida sana y evitar el hábito tabáquico.

La tromboembolia pulmonar o embolia pulmonar es una enfermedad potencialmente mortal que se produce cuando partes de un trombo se desprenden desde alguna parte del territorio venoso, migran y se enclavan en las arterias pulmonares.

En la mayoría de las ocasiones, los émbolos proceden de una trombosis venosa profunda de las extremidades.

De todo ello resulta un defecto de oxígeno en los pulmones. Es una de las principales emergencias médicas. Además, su diagnóstico no es fácil, pues existen pocos signos que puedan orientar al médico.

Se estima que la incidencia de la tromboembolia pulmonar es de 1 caso entre 1000 habitantes al año, aunque es probable que la cifra real sea mayor. Según los datos del Ministerio de Sanidad, en España, durante el año 2010 se diagnosticaron 22.250 casos con una mortalidad durante el ingreso del 8-9%.

Causas de la tromboembolia pulmonar

tromboembolia pulmonar

En la mayor parte de los casos, aproximadamente un 95% de ellos, el trombo o coágulo se forma en las venas de los miembros inferiores. Después, migra hacia la arteria pulmonar.

Por otra parte, también puede tratarse de aire o grasa. En el primer caso estamos frente a un émbolo gaseoso y en el segundo caso ante un émbolo graso. Esta oclusión afecta principalmente a los pulmones y al corazón:

  • Una zona de los pulmones no recibe sangre venosa, que es pobre en oxígeno, y, por lo tanto, no podrá oxigenarla. Este hecho repercutirá negativamente en el oxígeno que posteriormente llegará al resto de órganos y tejidos del paciente.
  • El corazón seguirá bombeando sangre hacia los pulmones pero con la oclusión encontrará un obstáculo. A su vez, la presión aumentará dentro de la arteria pulmonar, debilitando así el ventrículo derecho del corazón, que es la cavidad cardíaca que envía sangre sin oxígeno a los pulmones.

Factores de riesgo

Existen varios factores de riesgo que favorecen la aparición de la tromboembolia pulmonar. Los más importante son:

  • Fracturas de extremidades inferiores o cirugías recientes.
  • Reposo en la cama o inmovilización prolongados.
  • Viajes largos (más de 8 horas).
  • Estados de hipercoagulabilidad.
  • Cáncer y tratamiento con quimioterapia.
  • Obesidad.
  • Hábito tabáquico.

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Síntomas de la tromboembolia pulmonar

Mujer con resfriado

Las manifestaciones clínicas de la tromboembolia pulmonar son inespecíficas. Es por esta razón por lo que se dificulta realizar un diagnóstico temprano. Algunos síntomas que podrían aparecer son:

  • Sensación de ahogo: los pequeños émbolos que no causen síntomas pueden producir esta sensación, siendo posiblemente la única cuando no se produce infarto pulmonar.
  • Respiración acelerada: acompañada de un cuadro de ansiedad y agitación.
  • Dolor agudo en el pecho : sobre todo cuando la persona hace respiraciones profundas.
  • Mareos y desvanecimientos o convulsiones.
  • Cianosis o muerte súbita: estos síntomas pueden aparecer en el caso en el que el paciente presente más de un gran vaso pulmonar ocluido.
  • Tos, esputo teñido de sangre y fiebre.

Las personas que padecen tromboembolia pulmonar recurrente suelen desarrollar de forma progresiva los síntomas tales como ahogo crónico, hinchazón de los tobillos o de las piernas y debilidad a lo largo de semanas, meses o años.

Tratamiento

El tratamiento en la fase aguda de la tromboembolia pulmonar tiene como objetivo estabilizar al paciente, aliviar sus síntomas, resolver la obstrucción vascular y prevenir nuevos episodios.

Normalmente, estos objetivos se consiguen con la administración de fármacos anticoagulantes por vía intravenosa. Este tratamiento se da durante los primeros 5-10 días. El fármaco de elección para el tratamiento de la tromboembolia pulmonar es la heparina.

En los pacientes más críticos o que por alguna razón no pueden recibir medicación anticoagulante, se requieren otros tratamientos como la fibrinolisis para acelerar la disolución del coágulo. También se puede colocar un filtro en la vena cava para evitar que nuevos trombos migren al pulmón.

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Finalmente, una vez que el paciente esté en su casa, le indicarán fármacos anticoagulantes por vía oral. El más usado y conocido es el Sintrom. Generalmente, se indica su administración durante un periodo mínimo de 3 meses.

En los pacientes que presenten mayor riesgo de tromboembolia pulmonar, este periodo trimestral se suele prolongar, llegando a ser de por vida.

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