Todo lo que no sabías acerca de la ansiedad

Te estás por casar, tienes una cita, estás por ingresar a una reunión importante en tu trabajo, organizaste el viaje de tus sueños o quieres ser madre. Cualquiera de estas ocasiones pueden ser la causa perfecta para estar ansiosa. Debes saber que si bien la ansiedad en ciertos niveles es buena para tu organismo, cuando se siente en demasía puede traer problemas a tu salud. En el siguiente artículo todo lo que no sabías acerca de la ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

Todos hemos sufrido o sufriremos un episodio de ansiedad en nuestras vidas, porque forma parte del ser humano sentirse de ese modo. El problema radica cuando esa sensación es muy frecuente y no se puede controlar. La ansiedad es un sistema de alerta que se activa en el cerebro y luego se dirige a las demás áreas del cuerpo como prevención de un peligro o una amenaza a futuro. Se asocia a ciertos estímulos o situaciones y causa una activación del organismo, el cuál desea “escapar” de ese problema o situación que lo aqueja.

Ansiedad
Cuando la ansiedad es desmesurada, se prolonga en el tiempo o se presenta repetidamente, entonces, es preciso hacer un alto en nuestra vida y empezar a analizar qué es lo que está ocurriendo. Los síntomas cuando alguien está nervioso pueden variar, pero los más frecuentes son:

  • Trastornos del sueño
  • Insomnio
  • Pesadillas
  • Despertar en la madrugada y no volver a dormir
  • Temblor en el cuerpo
  • Mareos
  • Sudor
  • Sensación de “estómago revuelto”
  • Respiración entrecortada
  • Incapacidad para mantenerse quieto en un lugar
  • Irritabilidad
  • Pensamientos pesimistas y optimistas al mismo tiempo
  • Falta de concentración
  • Tensión

ansiedad

  • Preocupación
  • Desesperación
  • Problemas para pensar claramente
  • Frecuencia cardíaca aumentada
  • Palpitaciones
  • Dolores en el pecho
  • Nudos en la garganta
  • Boca seca
  • Calambres intestinales
  • Contracturas musculares
  • Hormigueo en las extremidades
  • Desequilibrios hormonales
  • Baja de defensas
  • Enfermedades virales repetidas (gripe por ejemplo)

Algunos psicólogos indican que existe una gran relación entre la ansiedad y la depresión, ya que la primera “enmascara” a la segunda. Sin embargo, difieren porque la ansiedad no implica siempre la pérdida en la capacidad de disfrutar de la vida u obtener en placer en las tareas cotidianas. También existen diversos trastornos basados en la ansiedad. Por ejemplo el obsesivo compulsivo.

Las características que definen a la ansiedad son: el sistema de alerta; las situaciones que generan supuestas amenazas o peligros; los pensamientos sobre los daños que estas desencadenan; el aumento de las conductas de ataque, huida o lucha; la tensión; el miedo; y la no reacción ante ciertos estímulos externos o internos.

Cuando la ansiedad es extrema y no permite que la persona lleve a cabo sus tareas habituales, es momento de prestar atención a este desequilibrio. Ser ansioso no es malo cuando la dosis es equilibrada.

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Cómo aliviar la ansiedad naturalmente

Un baño caliente

Esto sirve para relajarse y para bajar los niveles tanto de ansiedad como de nerviosismo o estrés. Un baño caliente es perfecto al regresar del trabajo o en esos momentos que no podemos poner un freno a la situación. Para que el efecto sea aún más tranquilizador, no dudes en añadir unas gotas de aceite o flores secas de lavanda. Si no tienes la posibilidad de darte un baño en una tina, entonces puedes mojar las sienes con una gota de aceite y frotar en círculos, al tiempo que se cierran los ojos y se tratan de eliminar los pensamientos negativos.

Reducir el alcohol y la cafeína

Ambas sustancias tienen una gran incidencia en las personas nerviosas “por naturaleza”. Si bien algunos creen que beber café o una cerveza les ayudará a tranquilizarse, es todo lo contrario. En vez de ello, consume zumos naturales, agua e infusiones con menos cantidad de cafeína.

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Consumir valeriana

Es una de las plantas relajantes más eficaces que existen. No tiene un aroma muy agradable pero sus ingredientes actúan igual que cualquier pastilla para dormir o ansiolítico (como el Valium). Además, es excelente para aliviar el insomnio, conciliar el sueño y reducir el estrés. Influye positivamente en la producción de un neurotransmisor llamado GABA y que mejora las funciones cerebrales. Bebe una o dos tazas de esta infusión al día, preferentemente por la noche.

Comer más cebolla y ajo

Estas dos hortalizas son muy buenas para tratar la ansiedad, debido a que contienen un nutriente que reduce la hormona del estrés. La cebolla contienen fenoles, beneficiosos para reducir los nervios. Incluye ambas en ensaladas cada día y trata de consumirlas crudas.

Beber Hierba de San Juan

Algo similar a lo que ocurre con la valeriana. Esta hierba es recomendada en los momentos en que la ansiedad está haciendo estragos en nuestro cuerpo y mente. Sobre todo, se aconseja en los casos en que está acompañada a la depresión. Se puede beber como infusión o también adquirir en casas naturistas unos suplementos.

Ansiedad

Desayuna avena

La avena es un alimento que tiene la capacidad de calmar el sistema nervioso y por ello, reducir los niveles de ansiedad. Esto se debe a sus hidratos de carbono, capaces de aumentar los niveles de serotonina (Hormona responsable de sentirnos bien, felices y en paz) en el cerebro. No te dará esa sensación de euforia como ocurre con el azúcar u otros carbohidratos simples. Además, es muy bueno para tu sistema digestivo. No dudes entonces en comenzar tu día con un tazón de avena y leche, acompañado por frutas.

Técnicas de relajación

Existes diferentes maneras para reducir la ansiedad. Una de ellas es la acupresión, una técnica que se basa en ejercer presión en ciertas zonas del cuerpo, como ser las sienes, la nuca, etc. También, las posturas de yoga ayudan a tranquilizarse. Recuéstate boca arriba y enrolla una toalla debajo de las rodillas. Los brazos van a los lados del tronco, con las palmas mirando el techo. Cierra los ojos y relájate, respirando profundo por la nariz y sintiendo cómo se expande el diafragma al recibir el aire. Otra alternativa es la meditación, similar al yoga pero en posición de loto; o el tai chi.

Yoga

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