Por todos los abrazos que me han sanado, por todas las personas que he amado

Aunque podemos recibir abrazos de mucha gente, lo cierto es que los que realmente nos pueden “curar” son los que damos y recibimos de nuestros seres queridos

Hay abrazos que sanan, que reparan el alma descompuesta para unir los fragmentos rotos. Hay personas que pasan por nuestra vida trayéndonos lo mejor, ese cariño sincero y noble que se expresa a través de esa forma universal de afecto que todos entendemos: los abrazos.

Dicen los expertos en materia emocional que todos necesitamos que, al menos, nos rodeen con los brazos de tres a cuatro veces por día. Ahora bien, para que nos sanen de verdad, es esencial que lo haga alguien a quien estamos íntimamente unidos.

No vale cualquiera. No valen los desconocidos ni los compañeros de trabajo con quienes no nos llevamos bien. Cuando sufrimos penas, cuando nuestro corazón demanda desahogo y apoyo, los mejores abrazos son los de la familia, la pareja o los hijos.

Las muestras de cariño tienen en cada gesto la mejor medicina. Son capaces de aplacar miedos e inseguridades, e incluso de prevenir las depresiones.

Porque, al fin y al cabo, los abrazos tienen esa fuerza capaz de “amarrarnos” a lo que de verdad es importante: el amor.

Los abrazos de todas las personas que has amado

Nuestro corazón ha amado muchas veces. De hecho, aunque pienses que ahora está cansado y que esconde más de una cicatriz que nunca sanará, en realidad te queda mucha, muchísima capacidad de amor todavía.

Nunca sabes qué te va a traer el mañana. Tal vez, cuando menos lo esperes, descubras una relación tan valiente, significativa y plena que todo tu mundo se equilibre de pronto, ahí donde tu realidad adquiera un nuevo y maravilloso sentido.

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Puede que el día de mañana, tu familia se amplíe. Que lleguen más hijos, más sobrinos o incluso el primer nieto.

Tu corazón seguirá creciendo, seguirá amando, y en cada latido, te sanarás más aún. Porque no hay nada como el afecto sincero para aplacar penas y angustias. No hay nada como las sonrisas para borrar días grises y tempestades.

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Si amas, abraza

Hay quien no sabe, hay quien no se atreve o hay quien hace tanto tiempo que dejó de abrazar a los suyos que ya no sabe muy bien cómo retomar ese hábito que acabó descuidando.

  • Si amas, abraza. Porque los abrazos son ese lenguaje donde no se necesitan las palabras, donde el tiempo se detiene y la respiración se acompasa.
  • El mundo deja de molestarnos con su ruido, e incluso el bullicio de nuestra mente, ahí donde bailan las dudas, los temores y los vacíos, se esfuman de pronto para dejarse llevar única y exclusivamente por ese abrazo.
  • Retoma el buen hábito de abrazar a los tuyos.

Si tu pareja no lo hace, hazlo tú y acostúmbralo a ese sano ejercicio. Si tus hijos ya son mayores, cógelos por sorpresa y ofréceselo, porque nadie es lo bastante mayor para no recibir una buena dosis de abrazos diarios.

Abrazar una muestra de afecto universal

Resulta curioso descubrir la manera en que las lenguas de nuestro mundo han traducido el concepto del amor. En ocasiones, se añaden matices tan excepcionales y únicos que es casi imposible trasladarlos a nuestro idioma.

Por ejemplo, en hindi, una de las lenguas de la India, cuando una pareja de enamorados se separa se dice que en sus almas llevan el “viraha”, que viene a ser algo como ese amor que la distancia no rompe ni difumina, sino que se sigue guardando con especial pasión en nuestro interior.

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Como ves, esta larga explicación que queda contenida en una hermosa palabra. Ahora bien, hay muchos más ejemplos, ahí donde los abrazos y el arte el abrazar sigue estando presente.

Porque en todas las culturas, en todos los países del mundo, este acto es considerado como algo vital para mantener el amor, para demostrarlo y, por tanto, sanar.

Abrazos entre amigas

  • Cwth, en galés, simboliza ese abrazo intenso y apasionado que solo la persona que amamos nos puede ofrecer.
  • Naz, en la lengua urdú, este término nos viene a demostrar ese orgullo satisfecho e intenso que sentimos cuando somos amado, cuando nos abrazan y tenemos la plena seguridad de que somos muy importantes para esa persona.

Palabras mágicas que, sin duda, nos demuestran, una vez más, el poder del afecto y la importancia de dedicarnos esos gestos que lo expresan y que lo edifican: los abrazos, los besos, las caricias…

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