Tomar sol para ganar salud: una reflexión

Francisco Peñalver · 25 septiembre, 2013
Tomar un poco de sol todos los días, con la protección solar apropiada y siguiendo algunas pautas, puede contribuir a mejorar nuestra salud o bien, mantenerla.

Tomar unos 15 minutos de sol al día puede ayudarnos a gozar de bienestar. ¿Y por qué? porque la luz solar ayuda al organismo a generar vitamina D, regular la producción de melatonina, promover la síntesis de serotonina, entre otros aspectos importantes.

Profundicemos un poco más en este tema.

La vitamina D3

La vitamina D3 es una sustancia esencial para el metabolismo del calcio y la mineralización del hueso, por lo tanto, sin ella, la salud del aparato óseo se ve comprometida. ¿Y cómo la obtiene el organismo? Por dos vías:

  • La síntesis en la piel (por la acción de los rayos ultravioleta.
  • La alimentación (mediante la ingesta de alimentos como la leche enriquecida o los pescados grasos).

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Tomar sol es saludable

Tomar sol puede ayudarnos a «fijar» las vitaminas que nuestro organismo necesita para realizar nuestras funciones correctamente. Sin embargo, también podemos aprovechar todo lo que nos ofrece una dieta equilibrada para obtener todo lo que necesitamos para gozar de salud y bienestar.

Cómo aclarar la piel quemada por el sol

El consumo de vitamina D3

Si por el clima, falta de tiempo o cualquier otra causa no podemos tomar el sol un rato a diario, entonces es conveniente consultar con el médico si sería adecuado consumir suplementos de vitamina D3. 

Una cápsula de 1000 IU (0,025mg) de vitamina D3 cuatro veces al día un poco antes de las comidas es ya una dosis suficiente en adultos.

También se pueden añadir alimentos ricos en vitamina D, aunque tal vez no alcancemos las dosis necesarias diariamente. Pueden ser pescados como la sardina, el arenque, las anchoas, caballa, el salmón, el aceite de hígado de pescado, la nata, la mantequilla natural, los huevos o el hígado vacuno.

Problemas por déficit de D3

El déficit de vitamina D3 puede acarrearnos problemas de salud. Aunque realmente esta sustancia interactúa con otros muchos sistemas y procesos del organismo humano.

A modo de ejemplo podemos nombrar: hipertensión, enfermedades del corazón, hipertensión, obesidad, diabetes 1 y 2, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, la enfermedad de Crohn, enfermedad inflamatoria del intestino, signos de envejecimiento, alzhéimer, demencia, eczema y psoriasis, insomnio, pérdida de audición,y muchas más.