Torsión testicular: ¿qué debes saber?

Edith Sánchez · 30 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 30 septiembre, 2019
La torsión testicular es más frecuente en jóvenes de entre 12 y 18 años que tienen una anomalía llamada “deformidad en badajo de campana”. Muy rara vez se presenta en quienes no tienen esta configuración anatómica o en varones mayores de 30 años.

La torsión testicular es una condición médica de urgencia en la cual se tuerce el cordón espermático, que suministra sangre al escroto y une el testículo con el tracto genital. Requiere de una cirugía inmediata o, de lo contrario, se puede dañar el testículo. Si esto ocurre, no hay más remedio que extirparlo.

Este problema de salud puede ocurrir a cualquier edad, pero es más común que tenga lugar entre los 12 y los 18 años de edad. Así mismo, entre un 5 y un 12 % de los casos ocurren en el periodo perinatal, que va desde la semana 28 de la gestación hasta el séptimo día después del nacimiento.

La ciencia no tiene plena claridad sobre las causas de la torsión testicular. Lo que sí se sabe es que ocurre con mayor frecuencia en los varones que tienen una configuración anatómica particular. Si un hombre pierde un testículo a causa de esta condición, de todos modos podrá llevar una vida normal.

Qué es la torsión testicular

testículos cordón espermático

La torsión testicular tiene lugar cuando el cordón espermático rota y se retuerce. Esto hace que se interrumpa el flujo de sangre al testículo, provocando una inflamación y un dolor repentino y agudo. La rotación del cordón espermático puede ser de un rango de entre 180 y 720 grados. Cuanto más amplio sea el ángulo, más rápidamente se dañará el testículo.

Para entender cómo ocurre la torsión testicular, tenemos que saber que el escroto es un saco de piel que está debajo del pene-; dentro de él están los testículos. Cada testículo se conecta al resto del organismo a través de un vaso sanguíneo que se llama cordón espermático. Si ese cordón se retuerce, ya no llega sangre al testículo y este se daña.

Por regla general, si la torsión testicular se atiende en las siguientes 4 a 6 horas después de que se presente, hay un 90 % de probabilidades de salvar el testículo. Si la atención se produce tras 12 horas, el porcentaje baja a un 50 %. Después de 24 horas, solo se salva el testículo en el 10 % de los casos.

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¿Por qué se produce?

En condiciones normales, dos terceras partes de los testículos están recubiertos por una membrana llamada ‘túnica vaginal’. Dicha membrana limita el movimiento de los testículos dentro del escroto, que es la bolsa de piel en donde están alojados.

Sin embargo, en algunos casos, hay un desarrollo anómalo, tanto de la túnica vaginal como del cordón espermático. Esto hace que los testículos se muevan más libremente. Si el testículo rota transversalmente, se produce la torsión testicular.

Esta anomalía, llamada ‘deformidad en badajo de campana’, está presente en aproximadamente el 12 % de los varones. Se trata de una condición genética que aparece en la mayoría de los casos de torsión testicular. Se presenta después de una intensa actividad física, tras una lesión en los testículos o durante el sueño.

Tienen más riesgo de presentar este problema los jóvenes entre 12 y 18 años que han tenido un rápido crecimiento del testículo durante la pubertad; también quienes tienen antecedentes individuales o familiares de esta condición son más propensos a ella. Es posible que la temperatura fría también contribuya a que se desate uno de estos episodios.

Identificar los síntomas

quirófano cirugía operación

Los principales síntomas de la torsión testicular son un dolor intenso en el escroto, acompañado de una inflamación del mismo. También es frecuente que haya dolor abdominal, así como nauseas y vómitos. En muchas ocasiones, se sienten ganas de orinar frecuentemente y hay fiebre.

Siempre que se presente un dolor súbito e intenso en el escroto se debe acudir al servicio de urgencias. Lo más probable es que el médico haga una exploración manual inicialmente y que luego ordene una ecografía, así como un análisis de orina o sangre.

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En algunas ocasiones, ni siquiera se llevan a cabo esas pruebas, sino que el paciente es remitido directamente a cirugía. Hay que recordar que, en estos casos, el tiempo es crucial, por lo que no es raro que el galeno no espere a confirmar el diagnóstico, sino que intervenga de inmediato.

El pronóstico es incierto, pero las expectativas son mucho más positivas cuando el caso se atiende rápidamente. Si el flujo sanguíneo se interrumpe por mucho tiempo, el testículo puede encogerse, incluso meses después de una cirugía para corregir el problema. En estos casos, debe extirparse.

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